La Miss Italia
transexual
Si no fuera por la enésima polémica (siempre hay una),
el concurso de Miss Italia, que se repite cada año más casposo,
pasaría casi inadvertido entre los vacuos entretenimientos que la
primera cadena pública de televisión emite al final del verano.
Pero en esta edición han jugado con fuego. El interés del público
ha sido atizado por un perverso debate sobre si una mujer transexual
deba considerarse una mujer auténtica y -como tal- pueda aspirar a
representar la quintaesencia de la belleza autóctona. En los días
previos a la apertura del certamen, surgió el rumor de que entre las
60 aspirantes al título de más guapa del país estaría una trans.
Dos fueron los efectos principales. El primero: fue el programa
más visto. En la noche del sábado, tres millones y medio de personas
escudriñaron la mirada frente a la pantalla soportando el primero de
los tres directos que llevan hasta la final de hoy, llenos de
desfiles en bañador, entrevistas en las que las candidatas debían
demostrarse inteligentes y simpáticas, votos y recomendaciones
paternalistas del jurado (entre otros, Ridge y Brooke del
culebrón estadounidense Beautiful, con 15 años de emisión
en Italia). El segundo efecto es más grave: confirmar cómo Italia es
un país atrasado en lo que atañe al respeto de las identidades
sexuales.
La periodista del corazón Selvaggia Lucarelli escribió en su
blog que la mujer nacida hombre es una joven de 24 años, Miss
Lazio, de altura "sospechosa": 1,84 metros. Alessia Mancini, la
aludida, respondió: "Existen personas malas y envidiosas que van
cazando cotilleos". Desmiente también Patrizia Mirigliani,
organizadora del certamen: "No nos consta que alguna cambiase de
sexo en los últimos años. Si lo llegáramos a saber, la candidata
sería expulsada para cumplir con la normativa". El reglamento dice
que solo quien es mujer desde su nacimiento puede participar (ya en
1992 una transexual fue expulsada, a pesar de haber sido
preseleccionada). La sospecha fue suficiente para que el país se
dividiera a favor y en contra de la participación de una mujer "no
de nacimiento" en la competición, que se celebra en Salsomaggiore
Terme desde 1939. Muchas voces, sobre todo desde los movimientos
para los derechos de homosexuales y transexuales, piden que se
actualicen las reglas. Pero el resto sigue viendo la televisión.

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