Así, el FMI detalló que su consejo de administración ha votado a
favor de convertir en obligatorios sus 'Programas de Evaluación del
Sector Financiero', que hasta ahora
eran voluntarios.
Entre los países que deberán someterse a esos exámenes se
encuentran 12 europeos, entre ellos
España, todos los integrantes del G-7, y economías
emergentes como Brasil, México, China o India.
Los exámenes se llevarán a cabo con una
periodicidad mínima de cinco años, aunque los países podrán
someterse a esas pruebas con mayor frecuencia si lo consideran
necesario y de modo voluntario. La decisión, según el comunicado, se
debe al "papel central de los sistemas financieros en la economía
interna de sus miembros, así como en la estabilidad en general de la
economía del mundo".
Supervisión exhaustiva
Las irregularidades en el sector
financiero de EE UU, escasamente supervisado,
desencadenaron la crisis que estalló en 2008.
Los exámenes, apunta el FMI, permiten una supervisión exhaustiva
y en profundidad del estado del sector financiero de un país y se
establecieron por primera vez tras la
crisis de los países asiáticos en
1999.
En países en desarrollo esas pruebas se llevan a cabo de manera
conjunta entre el FMI y el Banco
Mundial. En los países más desarrollados, el FMI las
efectúa en solitario.
En 2009, EE UU fue muy criticado
por no someterse a esos exámenes pese a la responsabilidad de su
sector financiero en la crisis global. Este Gobierno sí sometió a
sus bancos a una "prueba de resistencia", diseñada por el
Departamento del Tesoro, para determinar la susceptibilidad de esas
entidades a una crisis.
Los países de la UE sometieron a sus entidades bancarias a una
prueba similar esta
primavera. De hecho, todos los bancos españoles pasaron la prueba de
solvencia, que sin embargo suspendieron cinco cajas.
Evaluaciones del FMI
Las evaluaciones del FMI
contendrán tres elementos, entre ellos una valoración de
las causas, la probabilidad y el impacto de los principales riesgos
a la estabilidad macrofinanciera del sistema en un país dado.
El segundo aspecto valorará el marco regulador de la estabilidad
financiera en cada país, mientras que el tercero evaluará la
capacidad de las autoridades para
hacer frente y resolver una crisis si los riesgos se
hicieran realidad.
Según declaró el "número dos" del Fondo, John Lipsky, "la crisis
reciente ha dejado clara la
necesidad de evaluaciones obligatorias y periódicas de su
estabilidad financiera para los países que cuentan con sistemas
financieros de gran tamaño e interconectados".
Las 25 economías afectadas
son Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Francia,
Alemania, Hong Kong, Italia, Japón, India, Irlanda, Luxemburgo,
México, Holanda, Rusia, Singapur, Corea del Sur, España, Suecia,
Suiza, Turquía, Reino Unido y EE UU.
Este grupo representa el 90% del
sistema financiero global y el 80% de toda la actividad
económica mundial.