Posteriormente, la comparación de las imágenes tomadas reveló que
los cerebros de las mujeres con depresión postparto
procesaban las emociones negativas
(mostradas a través de fotografías de rostros tristes o furiosos) de
manera diferente a los de las mujeres sin depresión.
En concreto, las madres deprimidas presentaron una
actividad menor en la corteza prefrontal dorsomedial,
relacionada con la identificación de señales emocionales y con las
respuestas emocionales, que las mujeres no deprimidas.
Según los científicos, estos resultados sugieren que el embarazo
y el parto podrían no ser la única causa de la depresión de las
madres recientes. Futuras investigaciones deberán revelar si el
déficit de actividad cerebral constatado puede hacer que algunas
mujeres sean más propicias a sufrir
este tipo de trastorno.