Claves para saborear un buen café 'espresso'
Un café solo o "espresso",
como lo llaman en Italia, es algo más que un brebaje oscuro
estimulante, es un arte, una cuestión de orgullo
nacional para los italianos, y por ello llegan ahora los
mejores trucos para prepararlo y para que el cliente esté atento a
la correcta actuación del
camarero.
El
Instituto Nacional del Espresso italiano y el Instituto de
Degustadores de Café han elaborado una lista de errores
que los consumidores jamás deberían aceptar en un bar. Lo primero
que debería llamar la atención del cliente es el
material y la forma de la taza
utilizada, pues si ésta es cilíndrica no ayudará a la
formación de la crema, y si es de loza no mantendrá la temperatura
idónea.Lo ideal será que el café venga servido en una taza de
porcelana de forma elíptica,
más estrecha en la base que en la parte superior, lo que contribuirá
a mantener la temperatura y a favorecer la percepción de los aromas
y el sabor del café.
También será necesario fijarse en dónde y
cómo están distribuidas las tazas antes de servir el
ansiado 'espresso', precisa Luigi Odello, profesor de Análisis
Sensorial, ya que si éstas están colocadas en más de dos niveles
encima de la cafetera, lo mejor es que uno empiece a pensar en pedir
un té o una camomila.
Aunque a primera vista pueda parecer un detalle sin importancia, más
de dos filas de tazas superpuestas constituyen un error capital en
la preparación del café, puesto que las que estén en la tercera y
cuarta fila estarán frías y no mantendrán la
temperatura adecuada para una correcta degustación.
Se aconseja además fijarse en si el camarero llena de forma
apropiada el filtro, y para ello hay que estar atento a cuando se
dirija hacia el dosificador y le dé a la palanca que
permite la salida del café molido.
Aquí habrá que exigir oír "clack, clack" -dos, no uno y medio ni
tres-, tan sólo dos, lo que significa que se ha depositado en el
portafiltro la cantidad exacta de
café necesaria para obtener un buen 'espresso'.A
continuación, el camarero tendrá que proceder a prensar el café
molido del filtro con fuerza y con brío, ejerciendo la presión
equivalente a 20 kilogramos de peso.
Si lo hace con desgana y sólo por cumplir, o si ni siquiera lo hace,
ahí se enciende otra señal de alarma que debería llevar al cliente a
inventar una excusa para huir del
local.
Además, cuando no está bien
prensado será difícil eliminar los restos de la mezcla, por
lo que al final del día el portafiltros habrá acumulado una
consistente dosis de café ya utilizado, que hará que sepa a quemado
cuando llegue el momento de beberlo.
El orden y la limpieza también son primordiales en la preparación de
esta bebida y por ello habrá que controlar si, tras prensar el café,
el mozo se preocupa por eliminar los restos de la mezcla en los
bordes del portafiltro.
La última prueba de fuego será la de observar atentamente cómo sale
el café: si baja a borbotones,
entonces algo ha fallado, ya que sólo vale la pena beberlo si el
líquido evoca la forma de "una cola
de ratón" y cae con fluidez hasta la taza.Todo ello, en no
más de 25 segundos, el
tiempo necesario para llenar con 25 mililitros la taza con un buen 'espresso',
que, si ha sido servido bien, presentará "una intensidad de color
media, con un tono avellana
y una textura tan fina que no será posible ver en ella la trama",
señala Odello.
Unas características que, según este experto, son una "promesa" de
un "aroma particular que abarca desde la miel a las flores, pasando
por el chocolate, la fruta seca y las especias". Con bastante menos
de esa cantidad, unos cinco mililitros, será posible establecer, sin
embargo, si el 'espresso' cuenta con la acidez justa, "sin parecer
un limón", y si es un café "con cuerpo, sin ningún toque astringente
y con un buen equilibrio entre ácido y amargo".
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