El proyecto de la bruja de Blair, Paranormal
Activity o la española [Rec] son títulos que, pueden
gustar más o menos, pero al fin y al cabo emblemáticos y referentes
del género de “grabaciones (supuestamente) reales”. Segundo
largometraje del alemán Daniel Stamm, El último exorcismo
llegó a ser numero 2 de taquilla en Estados Unidos la
semana de su estreno, pese a su escueto presupuesto de 1,8 millones
de dólares.
'El exorcista' en el siglo XXI
Narra la historia de un reverendo evangélico que desea poner de
manifiesto los fraudes que hay en torno a posesiones demoníacas que
no son. Por ello acepta que una reportera y su cámara le sigan en su
vida cotidiana para realizar un
documental sobre el engaño de los exorcismos. Él mismo ha
practicado varios.
El nuevo caso que asumirá hacer es el de una muchacha adolescente
en una granja situada en las
supersticiosas tierras de Louisiana. En un principio, uno
más entre tantos otros.
El filme de Daniel Stamm - y cuya ópera prima, A Necessary
Death, también era en formato falso documental -, no innova,
no generará escuela o secuelas
como sus referentes norteamericanos anteriores, incluso usa
la trampa de poner banda sonora música a las supuestas grabaciones
reales; y su pase en Sitges se dividió
entre la acogida tibia y los que sí
“disfrutaron”.
Sin embargo, pero tiene mucho que la hace mejor que sus
anteriores referentes norteamericanos. El actor Patrick
Fabian, interpretando al protagonista reverendo Cotton, muestra
convicción, fuerza y carisma en su interpretación; los díálogos y
fragmentos de entrevistas son
ágiles, logra pasar de las introducciones y presentaciones
generales a ingeniosos momentos de comedia protagonizados por el
descreído Cotton, hasta llegar a un tramo final
realmente aterrador.
Y su argumento, a diferencia de El proyecto de la bruja de
Blair o Paranormal Activity, sí que avanza y se
desarrolla; y al igual que Patrick Fabian, magníficos están la joven
Ashley Bell encarnando a la posesa
Nell, o su inquietante hermano Caleb (Caleb Landry Jones).
Poco que ver con el filme de William Friedkin, pero es un
excelente retorno a El exorcista en estos inicios del siglo
XXI. Tiene previsto estrenarse en nuestras pantallas
el 19 de noviembre.
El maestro Carpenter en horas bajas
Si El último exorcismo es toda una sorpresa, el regreso
del mítico John Carpenter, después de 9 años alejado de la gran
pantalla, con The Ward – una película muy esperada por sus
fans – fue decepcionante.
Quedan vestigios del buen hacer del director de La noche
Halloween o Vampiros, pero su nueva obra es bastante
floja y sin aportar demasiado terror ni desazón.
Tampoco especialmente afortunados fueron los nuevos trabajos del
australiano, nacido en Malasia, James Wan (Saw) con
Insidious, una buena idea sobre historias de fantasmas que ha
sido comparada con Poltergeist, pero en la que Wan no
consigue ni el tono ni la atmósfera
adecuada.
Y Vanishing on 13th Street, del británico Brad Anderson
(El maquinista), falta de ritmo y llena de tópicos - con un
reducido grupo de supervivientes tratando de hacer frente a la
amenaza -, aunque su premisa fuera interesante, la de las
sombras apoderándose de los cuerpos
de los humanos - notable detalle el de ir mostrando las
ropas y objetos abandonados de aquéllos que han sido absorbidos por
esa misteriosa fuerza -, y llenando el mundo de tinieblas en el que
podría ser el inicio de una nueva era.