"Chile no es el mismo país que
teníamos hace 69 días, cuando ocurrió el accidente",
sostuvo el mandatario chileno con voz entrecortada por la emoción.
"Hoy (Chile) es más respetado, más valorado", dijo Piñera que
calificó este rescate "como una muestra de unidad" de los chilenos.
Una gesta histórica
Recordó que sus compatriotas actuaron de esa misma forma para
superar los efectos del terremoto y
maremoto del 27 de febrero "y con el mismo espíritu con que
se celebró el Bicentenario", apostilló.
"Lo hicimos a la chilena", dijo el mandatario visiblemente
emocionado al realizar un breve balance de un operativo que en menos
de 24 horas logró sacar con vida a los 33 mineros atrapados a 700
metros de profundidad, desde el pasado 5 de agosto. Piñera agradeció
a todos los que participaron en la gesta, y anunció un nuevo trato
para los trabajadores, sin mencionar que una negligencia "oficial"
mantuvo abierta la mina siniestrada.
Chile está de celebración
"Dios nos ha puesto a prueba este año", sostuvo el presidente y
apuntó que el país ha sido capaz de sobrellevar (terremoto y
mineros, entre otros), y lo "estamos superando".
Todo Chile celebró el final
feliz del mayor cautiverio subterráneo de la historia que
terminó con la salida del último minero a la superficie.
Cientos de personas tomaron las
calles de las principales ciudades del país que se tiñeron
de los colores de la bandera chilena en una explosión de júbilo que
lo inundó todo.
Confeti y bocinazos
En Santiago, apenas unos minutos después de que el topógrafo
chileno Luis Urzúa, el último minero atrapado, saliera de las
profundidades de la mina, cientos de chilenos empezaron a llegar a
la céntrica Plaza Italia, a la que suelen acudir los santiaguinos
para celebrar los triunfos deportivos.
Bajo una lluvia de confeti y con
bocinazos de fondo, los chilenos saltaban y gritaban
agitando la bandera nacional y entonando el ya famoso "ceachei" para
celebrar el triunfo de todo un país.