No obstante, la actual situación económica global ha motivado que
la Reina decida suprimir ese acto para ahorrar costes.
"La Reina es muy consciente de las difíciles circunstancias
económicas a las que se enfrenta el país. Se decidió que
era apropiado que la Casa Real
mostrara moderación y por ello que no celebrará la fiesta
este año", explicó el portavoz oficial de palacio.
El pasado septiembre, el diario británico The Independent
informó de que el Gobierno británico había "arrebatado" a la
monarquía el control de las
finanzas de Palacio.
El "memorándum financiero" que establece formalmente la relación
entre Palacio y Gobierno impone
drásticas condiciones al empleo que puede hacer la Reina de
los 38,2 millones de libras (45,8 millones de euros) que pone a su
disposición el Parlamento para pagar al personal a su servicio y los
palacios que ocupa.
El documento, al que tuvo acceso el citado periódico gracias a la
ley sobre libertad de información, da al Gobierno el derecho a la
administración directa de ese dinero
en el caso de que se produzca un
desacuerdo entre aquél y Palacio.
Expertos constitucionalistas señalaron al diario que el Gobierno
podría utilizar el memorándum para
obligar a la Reina a reducir sus gastos o incluso para
obligarla a depender exclusivamente de su considerable fortuna
personal, heredada de sus predecesores en el trono.
Ese acuerdo es consecuencia de la creciente
polémica entre el Palacio y el
Gobierno sobre los costos crecientes y la gestión del
dinero con el que los ciudadanos británicos subvencionan a la
Familia Real.