Desde el nacimiento del primer bebé probeta,
la británica Louise Brown en 1978,
unos cuatro millones de personas han nacido gracias a este método,
que consiste en fecundar el ovocito fuera del cuerpo de la mujer e
introducirlo luego en el útero. Edwards, condecorado con la Orden
del Imperio Británico y varios reconocimientos médicos de prestigio,
nació en la localidad de Leeds el 25 de septiembre de 1925 y se
doctoró 30 años después en el Instituto de Genética Animal de la
Universidad de
Edimburgo tras estudiar el
proceso de reproducción en ratones.
Con varios descubrimientos cruciales a sus espaldas, Edwards
decidió pasarse a la reproducción humana, consciente de que el
avance de sus investigaciones podría llegar a atajar el problema de
la infertilidad que afecta a un 10% de las parejas, y a diagnosticar
problemas genéticos antes de que el embrión fuese implantado en el
útero. En 1963 entró en la
Universidad de
Cambridge y siguió realizando progresos en sus estudios
a base de poner en duda las
"convenciones" médicas sobre la fertilidad humana.
Así, seis años más tarde Edwards logró por primera vez
fertilizar un óvulo totalmente
fuera del cuerpo femenino, con lo que consiguió el
reconocimiento de la comunidad científica internacional. A
continuación, comenzó a estudiar cómo implantar el óvulo humano
fecundado en el útero de la madre y descubrió los avances en el
campo de la cirugía de quien desde poco después sería su compañero
de investigación, el ginecólogo
Patrick Steptoe.
El primer intento tuvo lugar en 1972, pero fracasó en la
décimo-tercera semana de embarazo. A partir de entonces, Edwards y
Steptoe decidieron suprimir los tratamientos de hormonas que habían
empleado hasta la fecha por los problemas que causaban, confiando en
que sus avances científicos lograrían superar el hecho de
sólo disponer de un óvulo.
Varios años después, en otoño en 1977,
el matrimonio Brown llamó a la puerta de esta pareja de
científicos: Lesley Brown no tenía trompas de Falopio y precisaba de
un "milagro" médico para quedarse embarazada. Edwards y Steptoe
hicieron sus cálculos, aplicaron sus últimos avances y el 25 de
julio de 1978 nacía Louise Brown, la primera bebé probeta.
Durante la década previa a este descubrimiento, los dos
investigadores tuvieron que luchar contra quienes les atacaban desde
el mundo de la ética y la religión, y contra sus propios colegas,
que temían bebés con malformaciones o secuelas. El hoy galardonado
con el premio Nobel de Medicina
cofundó la primera clínica especializada en fecundación in
vitro en 1980 en Cambridge.
Ocho años más tarde, falleció su compañero de investigación
Steptoe. Edwards ya ha sido galardonado por su revolución
reproductiva con el premio Albert
Lasker de Investigación Médica Clínica (2001) y en 2007 el
periódico británico
The Daily
Telegraph lo situó en el puesto 26 en la lista de los 100
mayor genios vivos.