Piñera se
compromete a mejorar las condiciones laborales de la minería
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, se ha reunido
con los 33 mineros rescatados en el hospital donde se recuperan
después de permanecer 69 días atrapados en el yacimiento de San
José. Tras charlar con los trabajadores y explicarles las labores de
rescate, Piñera se comprometió a garantizar que "nunca más" se
trabaje "en condiciones tan inseguras e inhumanas" como ellos y los
invitó el 25 de octubre al Palacio de La Moneda, residencia del
presidente chileno. Allí jugarán un partido de futbol contra los
funcionarios del palacio. Según los médicos que los atienden en el
hospital de Copiapó, "dos o tres" de los mineros podrían recibir el
alta hoy. En principio, se informó que deberían permanecer 48 horas
en el centro sanitario, pero el subdirector del centro, Jorge
Montes, ha indicado que "la mayoría se han comportado muy bien desde
el punto de vista médico".
Montes ha destacado la buena adecuación a la luz natural, lo bien
que han soportado el estrés y que las lesiones dermatológicas,
habituales en personas que permanecen en lugares con altas
temperaturas y humedad, están bajo control. El ministro de Salud,
Jaime Mañalich, en su comparecencia junto a Montes, ha parodiado el
"Estamos bien en el refugio los 33", primer mensaje de los mineros:
"Están bien en el hospital los 33".
En medio de las celebraciones y de la ola de orgullo nacional que
recorre Chile tras el rescate, Piñera, ha recordado su compromiso de
investigar a fondo lo ocurrido en la mina San José para evitar que
vuelva a ocurrir un accidente semejante, anticipado por muchos de
los trabajadores. "Lo dijimos el primer día, esto no va a quedar
impune. Los que tengan responsabilidad van a tener que asumir su
responsabilidad", afirmó Piñera. Respondía así a la petición de Luis
Urzúa, el último minero en volver a la luz, que al poco de salir
dijo al jefe de Estado: "Que esto no vuelva a pasar".
La falta de seguridad en el yacimiento de oro y cobre, donde una
explosión de roca el pasado 5 de agosto provocó el derrumbe que dejó
atrapados a los trabajadores a 700 metros de profundidad, centró la
conversación del presidente con el minero que durante dos meses y
medio ejerció de líder del grupo. Piñera también dedicó gran parte
de su alocución posterior al tema. "Ha sido una gran lección para
todos los chilenos y para nuestro Gobierno", reconoció Piñera, que,
simbólicamente, tapó el conducto por el que salieron los mineros una
vez salió el último rescatador.
Muchos de los 33 mineros habían expresado a sus familiares miedo
por las malas condiciones de la explotación, donde escaseaban las
condiciones de seguridad. La mina San José ha registrado más de 80
accidentes y ya fue clausurada en 2007, después de un derrumbe
similar que causó un muerto. Reabrió al año siguiente, pero sin
haber instalado una escalera en el conducto de ventilación para que
los trabajadores pudieran salir en caso de accidente, que era el
requisito para seguir funcionando que le impuso el Servicio Nacional
de Geología y Minería, el órgano estatal que controla la seguridad
en las minas en Chile, la primera productora mundial de cobre. La
empresa propietaria, San Esteban, no ha participado en las labores
de rescate y tardó en avisar del accidente, además de vulnerar
normas de seguridad y no pagar el seguro social de los mineros,
según las denuncias de los trabajadores.
"Debe haber un nunca más, San José ocurre porque no estábamos
haciendo bien algunas cosas, entonces no tenemos que ser soberbios y
en lo sucesivo preocuparnos mejor de nuestras organizaciones
públicas que tienen que ver con el área minería y realizar las cosas
bien", señaló Miguel Fort, uno de los ingenieros que asesoraron al
Gobierno en las tareas de rescate.
La tragedia de los 33 trabajadores, convertida en una historia de
supervivencia que ha dado la vuelta al mundo, ha servido de llamada
de atención sobre un problema, el de la inseguridad laboral, que
golpea muchos sectores en Chile. Una vez se supo que los atrapados
en el yacimiento de Copiapó estaban con vida, 17 días después del
derrumbe, el Gobierno endureció la supervisión de las excavaciones
mineras, y cerró 18 en toda la región, que carecían de refugios
subterráneos, chimeneas de ventilación y de al menos dos vías de
evacuación.
El presidente adelantó que en los próximos días anunciará medidas
para aumentar la seguridad de los trabajadores, no sólo en el sector
de la minería. Piñera señaló la necesidad de "mejorar nuestros
sistemas, nuestras actitudes y nuestros procedimientos para
resguardar la vida, la integridad y la dignidad de nuestros
trabajadores". "Y no solamente en la minería. También en la
construcción, en los transportes o en la pesca. Eso es algo que se
lo debemos a todos los chilenos y espero en los próximos días poder
anunciar un nuevo trato con los trabajadores y trabajadoras chilenos
y chilenas", aseguró.
Con este objetivo, Piñera formó el 23 de agosto una comisión de
expertos, encabezada por la ministra del Trabajo, Camila Merino,
para ampliar las atribuciones de los organismos fiscalizadores y las
sanciones a las empresas que vulneran las normas de seguridad. En la
actualidad, a muchas empresas les resulta más económico pagar una
multa que invertir para mejorar las condiciones de los trabajadores.
Piñera, que recibirá a los supervivientes con honores en la Casa
de la Moneda, inundó su discurso de soflamas patiótricas. "Chile es
ahora más respetado, más valorado en el mundo entero. No es el mismo
país que teníamos 69 días atrás", afirmó. "Hoy día siento que Chile
está preparado para grandes cosas. Estamos preparados para enfrentar
los desafíos que el futuro nos va a traer".
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