Por eso, a pesar de que reconoció que la coyuntura actual "puede
hacer más atractivo proponer aumentar los gastos, reducir
ingresos o retrasar las reformas", instó a reguladores y
supervisores a aplicar con diligencia lo que el Gobierno y el
Parlamento han aprobado.
Este apoyo rompe con el habitual discurso crítico del gobernador
del Banco de España con las actuaciones gubernamentales que le ha
llevado a mantener diferentes posturas con el Ejecutivo, sobre todo
en lo que respecta a las previsiones y al optimismo económico
habitual en el Gobierno. Hay que recordar que el socialista Miguel
Ángel Fernández Órdoñez fue ex secretario de Estado de Hacienda y
llegó al Banco de España en 2006, de la mano del ministro de
Economía de entonces Pedro Solbes.
Asimismo, consideró que hay que incidir en la reordenación del
sistema financiero, por lo que exigió a las cajas que han recibido
dinero público para fusionarse o crear alianzas que
den a conocer antes de Navidad sus consejos y nuevos equipos
ejecutivos.
Durante su intervención en el X Encuentro Financiero Internacional
Caja Madrid, organizado por esta entidad y el diario
El País,
Fernández Ordóñez también explicó que el resto de entidades
"tampoco pueden quedarse quietas"
por lo que abogó por reducir costes, aumentar eficiencia y
contrarrestar en lo posible los menores beneficios.
Muchas de estas actuaciones son excepcionales, requieren muchos
esfuerzos y tardarán en surtir efecto, pero
"están en la dirección adecuada", por lo que es necesario
que se asienten los cambios en la economía y se establezcan bases
sólidas para que España vuelva a crecer y el sector bancario
contribuya a ello, dijo.
Entre los principales retos que debe afrontar el sector
financiero español Ordóñez citó la
reducción de las redes de oficinas, algo que calificó de
"imperativo" sobre todo para las cajas de ahorros, inmersas en una
profunda reestructuración que afecta a 40 de las 45 que integraban
el sector en 13 procesos o uniones.
En cuanto a calidad de los activos de la banca, otro de los retos
del sector, no descartó que la
morosidad siga repuntando en los próximos meses.
También se mostró convencido de que las entidades españolas tienen
suficiente fortaleza para absorber
las pérdidas hipotéticas derivadas de su elevada exposición al
sector inmobiliario, como demostraron las pruebas de
solvencia publicadas el pasado verano.
En el lado más positivo, destacó que "no cabe esperar" que las
nuevas exigencias de mayores capitales que supondrá Basilea III
"tengan un impacto insoportable", aunque sí advirtió de que
hay que mejorar la transparencia
del conjunto del sistema.