"Las cosas están sucediendo día a día", dijo el ministro de
Justicia, Dermot Ahern, al programa The Week in Politics de
la emisora nacional RTE cuando le preguntaron si pondría su
reputación en juego y diría que Dublín no solicitaría ayuda.
Por su parte, en una declaración enviada por correo electrónico,
un portavoz del Departamento de Finanzas señaló que había contactos
actuales con colegas internacionales "a
la luz de las actuales condiciones de mercado", pero
repitió que no se había solicitado ayuda.
Fuentes de la UE dijeron durante los últimos dos días que había
negociaciones encaminadas sobre un posible rescate y que era
improbable que Irlanda, con crecientes costos de endeudamiento,
resista sin asistencia.
El bloque desea que Irlanda
acepte ayuda, según indicaron fuentes, para evitar un
escenario similar al visto en Grecia, donde los problemas de
presupuesto de un país llevaron a toda la zona euro a una crisis.
Sin embargo, Ahern dijo que las informaciones de que Irlanda
estaba en negociaciones de ayuda eran "ficción". "No
hay negociaciones en marcha. Si hubiera, el Gobierno lo
sabría, y no lo sabemos", indicó en un texto divulgado por RTE, y
agregó que había hablado el domingo con el primer ministro Brian
Cowen y con el ministro de Finanzas Brian Lenihan.
Irlanda se convertiría en el segundo país de la zona euro después
de Grecia en obtener un rescate internacional, aunque anteriormente
otro miembro del Gabinete dijo que Irlanda no era como Grecia, tenía
fondos hasta mediados del 2011 y que no necesitaba asistencia.
"Tenemos plena confianza de que seremos capaces de manejar esta
economía", dijo el ministro de Empresas, Comercio e Innovación, Batt
O'Keeffe. "Ha sido una soberanía ganada muy duramente por este país
y este Gobierno no va a ceder esa soberanía a nadie", apuntó.