Beyun ha calificado de "declaración
de guerra" y de "ruptura unilateral del alto el fuego", la
irrupción de las fuerzas de seguridad marroquíes en el campamento de
protesta saharaui levantado a las afueras de El Aaiún.
El campamento de resistencia saharaui -en el que llegó a haber
20.000 personas protestando- se encuentra "totalmente destruido" y
en estos momentos "la guerra
continúa en la ciudad", según declaró la cooperante
española Raquel del Castillo, que precisó que se habían registrado
"varios muertos".
"Han llegado varios muertos al hospital, procedentes tanto del
campamento como de la ciudad", declaró Del Castillo, dirigente de la
organización no gubernamental Thawra.
Se han escuchado "disparos"
en las principales avenidas de El Aaiún y "la gente se defiende con
lo que puede", prosiguió. Algunas fuentes denuncian la detención de
varios coordinadores del campamento y registros "casa por casa" en
los barrios saharauis.
Isabel Terrazas, del grupo
Resistencia Saharahui, ha dicho a
20minutos.es que la
situación" es alarmante", ya que los colonos marroquíes "están
entrando en las casas, agrediendo a la gente". La cooperante
española relata el pánico que viven
desde una casa de El Aaiún: "hemos sido testigos del
enfrentamiento, fuera hay hasta helicópteros".
Reacciones de Marruecos y España
El ministro de Exteriores saharaui, Mohamed Uld Salek, denunció
el "acto de barbarie" de las
fuerzas de seguridad marroquíes, que han entrado por la
fuerza en el campamento de protesta de Gdeim Izik, y demandó una
intervención urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para "poner
fin a este crimen".
Uld Salek señaló que el ataque "ha sido premeditado" y aseguró
que las autoridades marroquíes "para actuar con total impunidad" han
expulsado durante los últimos días a la prensa extranjera, a los
observadores y los parlamentarios que querían visitar el campamento
de protesta. "No querían testigos
que den cuenta de la brutalidad con que se han empleado
contra los saharauis, entre ellos muchas mujeres, niños y ancianos",
subrayó.
Por otra parte, el Gobierno español califica la situación de
"confusa" por las distintas
versiones contradictorias (del gobierno marroquí y del
Frente Polisario) sobre lo ocurrido y ha asegurado que mantienen una
"operación abierta" al respecto. El Gobierno cree que los
cuatro españoles que estaban en el
campamento de protesta saharaui a las afueras de El Aaiún
están bien, según ha señalado el secretario de Organización del
PSOE, Marcelino Iglesias, aunque ha advertido de que esas
informaciones no están "del todo confirmadas".
Con gases lacrimógenos
Un representante del campamento, Brahim Ahmed, confirmaba pasadas
las ocho de la mañana, hora española,
la irrupción de las fuerzas de
seguridad marroquíes en el campamento. "Todos estábamos
preparados, estábamos despiertos", explico Ahmed.
Las fuerzas de seguridad
pidieron por altavoces que las mujeres y los niños desalojasen el
campamento y, tras el rechazo de muchos a hacerlo, han
intervenido con cañones de agua, gases lacrimógenos y porras. Otros
testigos apuntaron que vieron a decenas de personas
andando o corriendo por la carretera que une Smara con El Aaiún,
intentando llegar a sus casas en la capital de la ex colonia
española, administrada actualmente por Marruecos.
La activista española Isabel Terrazas relató por teléfono que las
manifestaciones son masivas y que
miles de personas han salido a las calles para protestar
contra la intervención de las fuerzas marroquíes. Terrazas añadió
que "en el campamento ya no queda nadie. No ha quedado ninguna jaima
en pie", aseguró la española.
Por su lado, el presidente de la Asociación Sahara Marroquí
(ASM), Reda Taujni, indicó que "el
campamento ha sido prácticamente vaciado por las Fuerzas
Auxiliares (fuerzas de intervención dependientes del Ministerio del
Interior) y la Gendarmería Real, y a un centenar de metros del lugar
hay autobuses para evacuar a las familias". La situación en El Aaiún
es de "confusión total",
asegura, con manifestaciones en las calles y "gente que ha quemado
algunos coches, roto vitrinas y destruido parte del mobiliario
urbano".
Una actuación "legal"
Por su lado, la agencia oficial MAP informa en una nota de que
"las fuerzas del orden, compuestas por elementos de la Gendarmería
Real y de Fuerzas Auuxiliares y
dentro del respeto total de las reglas jurídicas en vigor,
a la detención de elementos que amenazaban a las personas dentro del
campamento".
Ya este fin de semana el ministro de Comunicación y portavoz del
Gobierno marroquí, Jalid Naciri, ante los rumores sobre la
inminencia de una intervención militar, decía que "a ciertas
personas, tanto marroquíes como
extranjeras, que están deseando que esto explote, no les
vamos a dar el placer de ver una intervención militar".
Miles de saharauis protestan desde el pasado 10 de octubre en el
campamento de Gdaim Izik para
reivindicar sus derechos socioeconómicos, como el acceso a
un trabajo y a una vivienda.
Reunión en la ONU
El intento de desmantelar el campamento
sucede el mismo día en que Marruecos y el Frente Polisario celebran
en EE UU una reunión informal sobre el Sáhara Occidental
bajo el auspicio de la ONU.
Las fuerzas de seguridad marroquíes, sin embargo,
permitieron hace unas horas la
entrada en el campamento de resistencia a 3.700 simpatizantes
de la causa saharaui que componían una caravana de apoyo.
Previamente, jóvenes pro saharauis y la Policía marroquí habían
protagonizado ya serios disturbios en los que al menos han resultado
heridas graves dos personas. Los enfrentamientos y la tensión han
estado presentes alrededor del campamento durante todo el fin de
semana.