Así, el Senado ha analizado y cuestionado los
mecanismos de detección de problemas en las familias, los
procedimientos por los que la Administración se hace cargo de un
menor y el proceso por el que un niño acaba ingresado en un centro
público o acogido en una familia.
Mario Bedera, actual secretario de Estado de Educación e impulsor
de esta comisión en el Senado, subraya las medidas más destacables
del texto, entre las que se encuentra la "desaparición
legal del acogimiento residencial para los menores de 6
años". Es decir, una apuesta en favor de que los menores sean
acogidos por una familia en lugar de una institución, que además de
ser mejor para los niños, es más barato.
"En España, las administraciones tienen entre
35.000 y 40.000 menores en
situación de desamparo que, por motivos particulares, se
encuentran acogidos temporalmente entre familias y centros de
menores", cuenta Bedera. "Sólo un 10% de esos niños son aptos para
ser adoptados de manera permanente", añade.
Bedera insiste también en eliminar "toda burocracia
administrativa" para poder
incentivar las adopciones de niños españoles, cuya cifra
anual ronda entre 800 y 900. "El tiempo de espera (entre las
adopciones nacionales y las internacionales) es exactamente el
mismo, entre 6 y 7 años", afirma.
El proceso de adopción nacional
Las familias que desean adoptar a un menor español deben
informarse y presentar la solicitud en su propia región.
Automáticamente, pasarían a una lista de espera para su valoración.
Durante este proceso se realizan entrevistas y visitas
domiciliarias, entre otros trámites. Las autoridades son las que
estudian los informes de cada familia y valoran si los solicitantes
son idóneos para ejercer la adopción.
En caso positivo, a las familias se les asignaría un menor,
entrando en una primera etapa denominada de
acogimiento familiar preadoptivo.
Este período de acogida oscila entre los seis meses y un año. Así
comienza el procedimiento de integración del menor en una familia.
Posteriormente, se presenta al juez la propuesta de adopción por
parte de la entidad pública que ha estado tutelando al menor. El
juez, una vez valorado la documentación e informe del fiscal,
dicta el auto de adopción y finalmente se realiza la
inscripción en el Registro Civil para modificar los apellidos.
Bajan las adopciones internacionales
"Hasta hace unos años, resultaba más fácil irse a China o a la
India que tener acogido a un niño de su propia región", dice Mario
Bedera. La causa principal, apunta Bedera, era la escasa
coordinación entre las Comunidades Autónomas.
La situación está cambiando, y para que esto sea más efectivo,
Bedera pide a las administraciones "una homogeneidad en la forma de
trabajar para poder elaborar un
registro estatal de adopciones".
Por otra parte, la actitud de China y Rusia, países de donde las
familias españolas demandaban más niños, ha dado un giro notable.
"Cada vez dan menor salida a sus
nacionales, se están cerrando mucho y hace que las
adopciones internacionales caigan en picado", concluye Bedera.
BEATRIZ Y MIGUEL ÁNGEL: "NOS COGIÓ POR SORPRESA"
Beatriz y Miguel Ángel, padres adoptivos de dos niños de 5 y 6
años, tardaron más de lo previsto en su proceso de adopción.
"Rellenamos la solicitud de la adopción en enero de 2001 y, al año,
la Junta de Castilla y León nos mandó una carta. Tendríamos que
esperar una media de 7 años".
Se trata de un caso particular, pero perfectamente extrapolable al
conjunto del Estado.
"Nos avisaron en 2009 y nos cogió un poco de sorpresa, porque
llevábamos desde 2001 sin saber
nada. No es que te olvides del tema, pero tienes que hacer
tu vida", cuenta Beatriz.
Durante el proceso de valoración, "te hacen
toda clase de preguntas, con pelos y señales y te piden
toda clase de certificados médicos y de penales", dice Beatriz.
"Desde mi punto de vista, las pruebas psicológicas que hicimos eran
un tanto ridículas y anticuadas", añade.
En su caso, el procedimiento de adopción
todavía no ha finalizado: "llevamos un año de acogimiento,
casi resuelto. La familia de la madre biológica no ha dado problemas
ya que les ha rechazado legalmente".
Pese al largo proceso que les ha tocado vivir, Beatriz y Miguel
Ángel aconsejan la adopción,
"sea del tipo que sea". En su caso, la adopción internacional fue
descartada por motivos personales, ya que "nos pareció injusto que
siendo algo legal, parece que los propios Gobiernos mercadean con
los niños", concluye Beatriz.