Después de todo, tal y como afirman
al unísono los expertos de VW, en esta gama de modelos no hay cabida
para un "R". La diferencia entre el nuevo Polo GTI y su potente
hermano, el Golf GTI, es de tan
sólo 30 CV. ¿Quién querría decantarse por un Polo R (cuya
diferencia sería aún menor) cuando puede optar por un deportivo
compacto?
El hecho de si desde la casa VW lo
único que intentan es acallar los crecientes rumores o si realmente
no se están planteando construir un R es algo sobre lo que sólo
podemos especular. Por el contrario, lo que sí es real es el Polo
GTI, que a partir de finales de mayo de este año comenzará a
hacerles la competencia al Mini
Cooper S, Opel Corsa OPC, Renault Clio RS, Abarth Punto Evo
y, por supuesto, a los contrincantes de la casa, el Seat Ibiza Cupra
y el Skoda Fabia RS.
Una reducción de la
cilindrada muy conseguida
Este deportivo disponible en tres y
cinco puertas no ha aumentado su
potencia en comparación con su predecesor, el Cup Edition,
dado que en los datos técnicos siguen figurando 180 CV. No obstante,
estos ya no proceden de un motor turbo de 1,8 litros, sino de un
cuatro cilindros de tan sólo 1,4
litros, cuya respiración forzada corre a cargo de un
turbocompresor. El motivo de esta reducción de cilindrada es,
principalmente, la disminución del
consumo. El nuevo modelo tan sólo consume 5,9 litros a los
100 kilómetros, es decir aproximadamente un cuarto menos que hasta
ahora.
Con una conducción constante y
uniforme, esta cifra es casi alcanzable, aunque con un seis antes de
la coma sí resulta completamente plausible. Si uno conduce este VW
con arreglo a su carácter deportivo, entonces esta cifra aumenta
rápidamente pero sin llegar a alcanzar cifras astronómicas.
Un consumo de entre siete y ocho
litros es algo bastante aceptable para una conducción
rápida.
Dispuesto a transigir
Al igual que ocurriera hace poco con
el Golf R, esta vez los técnicos también han conseguido llegar a una
excelente solución intermedia entre aptitud para el día a día y
potencial deportivo. El coche no es
ni excesivamente duro ni exageradamente ruidoso y tampoco
incita a su conductor a ir más allá. Quien desee atenerse al consumo
homologado, tan sólo ha de colocar la palanca de selección del
cambio automático DSG de siete velocidades en posición D y dejarse
llevar cómodamente. Sin embargo, aquí el propio mecanismo se muestra
nervioso a la hora de cambiar las marchas, tal y como cabría esperar
más bien del modo Sport.
Por supuesto que este pequeño diablo
también sabe hacerlo de otra forma. Un contundente toque del pedal
del acelerador anima a este deportivo de inyección directa de
gasolina de tan sólo 1,2 toneladas de peso a acelerar de 0 a 100 km/h
en 6,9 segundos. Sobre todo en la zona baja de revoluciones, donde
el compresor desarrolla todo su potencial, este cuatro cilindros es
una delicia al pisar el acelerador y
reacciona de forma espontánea a los toques del pedal. Su
par motor máximo de 250 Nm lo alcanza a 2.000 revoluciones.
Diversión en las curvas
Si bien con su velocidad punta de 229
km/h el Polo es capaz de adelantar a muchos otros vehículos, cuando
realmente resulta más divertido es
al circular por carreteras sinuosas, donde este peso ligero
tiene la oportunidad de probar el buen saber hacer de su dinámica
transversal. El GTI no tiene problemas para hacer llegar su potencia
a la carretera. Y para que esto también sea así en las curvas más
rápidas, los técnicos han equipado el eje delantero del sistema de
control de tracción electrónico XDS, al igual que en el Golf GTI, el
Seat Ibiza Cupra o el Skoda Fabia RS, por citar algunos. Sólo
quienes se atrevan a maniobrar a demasiada velocidad serán capaces
de provocar el parpadeo de la advertencia del ESP.
Ese contacto seguro con el asfalto
se consigue, por un lado, gracias al
chasis deportivo rebajado en 15 milímetros, con llantas de aluminio
de 17 pulgadas, que a pesar de todo compensa de forma excelente los
errores más graves. Por otro lado, el Polo GTI cuenta con una
dirección suave pero directa
que hace posible un trazado preciso de las curvas sin
necesidad grandes maniobras de corrección. Los que crean que para
conseguir una buena sensación de conducción deportiva es necesario
un cambio de marchas manual podrán hacerlo gracias las levas
situadas en el volante, alargando cada una de las marchas más de lo
que lo hace el propio modo Sport.
La clásica imagen
deportiva
Tanto el conductor como el copiloto
tendrán el gusto de sentarse en asientos deportivos
tapizados con los rombos de los
años 70 típicos del GTI. Estos asientos ofrecen suficiente
sujeción lateral y un excelente confort en grandes distancias. El
habitáculo presenta un buen acabado en color negro, mientras que
algunas aplicaciones en cromo y los pedales de aluminio se encargan
de conferir ese toque deportivo al interior. Solo aquí se puede
escuchar realmente el agradable zumbido del motor, ya que los
transeúntes no percibirán nada en absoluto.
En cambio, estos podrán identificar
al Polo GTI gracias a su típica
moldura roja en torno a la parrilla con estructura de panel
de abeja, al gran faldón delantero, a las ampliaciones de los
apoyapiés y, por supuesto, al doble tubo de escape cromado en el
lado izquierdo. Y detrás de las llantas de aluminio de 17" brillan
además unas pinzas de freno lacadas en color rojo.
Datos técnicos