¿Todas las formas de vida actuales
descienden de un antepasado común?
Hace ya 150 años Darwin
propuso la existencia del ancestro universal, el organismo a partir
del cual descenderían todas las formas de vida de la Tierra. En el
"Origen de las Especies" afirmaba que "todos los seres orgánicos que
alguna vez han vivido sobre la Tierra descienden de alguna forma
primordial". Hasta ahora consistía en una teoría razonable sobre la
cual se han ido acumulando pruebas a su favor durante todo este
tiempo, tanto procedentes del registro fósil como de pruebas a nivel
molecular que indican las similitudes entre los distintos seres
vivos. Hace unos días Douglas Theobald, de Brandeis University,
informó en Nature sobre los resultados de la primera prueba
cuantitativa a gran escala de esta idea.
Este nuevo resultado supone un
espaldarazo a la existencia de LUCA (ast Universal Common
Ancestor o Último Ancestro Universal Común), que últimamente se
había puesto en cuestión. Según algunos biólogos evolucionistas la
imagen o modelo de un árbol único quizás no sería la mejor
representación de las relaciones entre los distintos seres vivos.
Así que se propuso una red de árboles múltiples interconectados o
"telaraña de la vida". Idea que estaba apoyada por algunas pruebas
moleculares, que indicaban que la vida primordial había sufrido una
intensa transferencia genética horizontal, algo que todavía sucede
en bacterias y en unos pocos seres complejos. Según estos biólogos,
como las relaciones tempranas estaban enmarañadas pudo ser posible
que la vida surgiera a partir de varios ancestros.
Pero según Theobald esto realmente no importa. Según él, aunque la
vida se originara de manera independiente varias veces, algo que la
hipótesis LUCA permite, la teoría mantiene que tuvo que haber en
algún momento un cuello de botella en el transcurso de la evolución,
de tal modo que todos los descendientes supervivientes proceden de
un único antepasado. Alternativamente, poblaciones que pudieran
haber surgido de manera independiente pudieron haber intercambiado
genes de tal modo que al final terminaran siendo una única especie
de la cual descendieron todos los demás organismos.
Theobald usó poderosas herramientas computacionales y estadística
bayesiana sobre datos genéticos y encontró pruebas inequívocas que
apoyan la teoría de LUCA, independientemente de si hubo
transferencia horizontal o múltiples orígenes de la vida. Según él
la existencia de LUCA es mucho más probable (de 102860 a millones de
veces más probable) que la teoría de los ancestros múltiples
independientes.
Según este investigador los avances en Biología durante la última
década han sido muy importantes y han hecho posible comprobar la
teoría de Darwin de una manera que nunca antes fue posible. El
número de secuencias genéticas secuenciadas se dobla cada año y la
potencia computacional es mucho más poderosa ahora de lo que lo fue
incluso hace sólo unos pocos años.
Mientras que otros investigadores han estado examinando el ancestro
común de una manera más estrecha, por ejemplo, fijándose sólo en los
vertebrados, Theoblad es el primero en comprobar la teoría de Darwin
a lo largo de los tres dominios de la vida (eucariotas, bacterias y
arqueas).
Theobald estudió un conjunto de 23 proteínas esenciales que se
encuentran en todos los organismos conocidos. Además escogió cuatro
organismos representativos de cada dominio de la vida (12 en total).
Asumió que las copias genéticas de
una proteína pueden multiplicarse durante la reproducción y que el
proceso de replicación y mutación a lo largo de miles de millones de
años puede modificar estas proteínas desde las secuencias
ancestrales. Estas hipótesis de partida son razonables y descansan
en los conocimientos existentes que tenemos sobre los mecanismos
genéticos. Estos dos mecanismos deben haber creado diferencias en
las versiones modernas de esas proteínas. También supuso que los
cambios en una especie no afectan a otras especies (una mutación en
los canguros no afecta a los humanos).
El punto más interesante del estudio es que no se asumió hasta
cuándo se podía retrotraer el efecto de estos mecanismos en el árbol
filogenético. Se encontró que las proteínas compartidas ligaban a
los animales (humanos incluidos) con los otros eucariotas y además
con los otros dominios (bacterias y arqueas). Esto es justo lo que
se esperaría de la existencia de un antepasado universal común a
todos los seres vivos. LUCA explica los resultados, no solamente de
la mejor manera, sino de la manera más simple.
Aunque este estudio no dice cómo era LUCA, Theobald especula que
debió ser una especie que vivía formando una "espuma", quizás al
borde del mar o en la profundidad del océano al lado de una chimenea
hidrotermal. Está seguro que esta forma primordial de vida era tan
compleja y bella como la vida moderna a nivel molecular.
Se ha usado una metáfora para explicar este estudio. Sería como el
análisis del fondo cósmico de radiación provocado por el Big Bang.
La aparición de LUCA sería un Big Bang biológico.
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