La Pantoja
trabaja a destajo para pagar la multa de
2,7 millones
Los tres malayos más
famosos de la televisión siguen con su vida, mientras esperan el
juicio oral por las acusaciones de blanqueo de capitales, fraude y
demás, que han caído sobre ellos.
El ex matrimonio,
Julián Muñoz y
Mayte Zaldívar, se
rencontraron este fin de semana, amistosamente, en la comunión de un
nieto, se saludaron y se dieron un beso en la misa, cuando se dieron
la paz.
Luego se fueron todos a celebrar con
un ágape la comunión. Y según los cotillas, no era una comida de
pobres.
Mientras estos dos se arreglan para
ver cómo salen de la encerrona del fiscal, la Pantoja canta y canta
para ganar dinerito y pagar la multa de 2,7 millones que le pide a
ella la fiscalía.
Está que no para, y canta hasta con
un pie herido y sentada en una silla, para no suspender ni uno de
los conciertos que le ha buscado José Luis Moreno.
Este fin de semana, La Otra
Crónica decía que la estrategia de su abogada, Graciela
Ortuondo, es llegar a un pacto con el fiscal: declararse culpable
del delito de blanqueo de capital a cambio de unas condiciones: que
la pena no supere los dos años para no ir a la cárcel y que la multa
sea inferior a los 600.000 euros.
Al parecer, podría entregar la casa
de la Pera como parte de todo lo que tiene que devolver y pagar.
Pero aún no hay nada concreto, porque
su abogada está estudiando todas las posibilidades para librar a la
Pantoja de la cárcel. Le piden tres años y medio de prisión.
Sus amigos cuentan que la Pantoja
está muy tranquila.

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