El nuevo Venga es, junto con
el Sorento, el último en llegar a los concesionarios de
KIA. Entre algunas cosas positivas, ofrece un
espacio interior realmente generoso,
buen equipamiento de serie y materiales más que aceptables.
Esta versión de 90 cv puede
consumir muy poco, aunque está a un mundo del motor de 128
cv.
El Venga es de esos coches
que antes de subir a él provocan dudas acerca de su clasificación.
¿Es un monovolumen o un compacto?¿Un modelo urbano o un coche
confortable para largos viajes?¿Habrá maletero suficiente bajo ese
diseño tan redondeado?¿Es realmente más cómodo para sus ocupantes?.
Después de toda una semana subidos en él, me atrevería a decir que
es un monovolumen con las mismas
cualidades dinámicas de un compacto, válido para recorridos
de media distancia y con una habitabilidad sobresaliente. Vamos por
partes.
Más cómodo imposible.
Acceder a un habitáculo como éste
facilita mucho las cosas y, sinceramente, se nota sobre todo en el
día a día. La banqueta de los asientos, al quedar más o menos a la
altura de la cintura, favorece tanto un acceso cómodo y rápido como
las labores de colocación, por ejemplo, de una silla infantil en la
banqueta trasera (ya que no habrá golpes en la cabeza ni dolores de
espalda).
De todas formas, si de momento no hay
niños que colocar detrás, el Venga también
ofrece una buena amplitud una vez
subidos en él. Personas de hasta 2 metros de altura
entrarán sin problemas tanto en la parte delantera como en la
trasera porque el techo queda lejos para la mayoría de los mortales.
La única pega tras varios días es que
los asientos, aunque son muy cómodos por el mullido y por la
regulación que ofrecen, son demasiado planos y dejan casi toda la
responsabilidad de la sujeción en manos del cinturón de seguridad.
Habrá que tomar las curvas con
cierta calma.
Como ya nos imaginábamos viendo el
exterior, la postura de conducción
es más parecida a la de un monovolumen que a la de un turismo.
Entiéndase esto como una virtud,
primero porque la visibilidad es
excelente (el salpicadero queda por debajo de la línea de
nuestros ojos y vemos perfectamente dónde acaba el capó) y segundo
porque los pedales han de utilizarse con las piernas dobladas casi
en 90 grados (se pisa, no se empuja).
Deportividad cero, pero comodidad
absoluta. No hay que pasar sin recordar que
la regulación del volante es
también aceptable, dispone de ajuste en altura y también en
profundidad, algo frecuentemente olvidado en coches urbanos.
Bien terminado.
Aunque
el material predominante es el
plástico, la terminación en general del Venga es
muy buena, y el salto de calidad de KIA es totalmente alabable.
No hemos encontrado malos ajustes,
piezas mal ancladas o plásticos con bordes cortantes. Nuestra
unidad, que cuesta 15.950 euros con el descuento actual incluido,
viene asociada a un nivel de equipamiento Drive bastante
sencillo que incluye programador de velocidad, faros antiniebla,
climatizador (que no es bizona), pack EcoDynamics y
bluetooth, entre otras cosas.
Por ese dinero, todo hay que decirlo, se podrían
ofrecer al menos unas llantas de 16”,
automatismos de luz y lluvia o una rueda de repuesto igual que las
cuatro que van montadas.
Durante el tiempo que hemos podido
conducirlo hemos echado
principalmente de menos un ordenador de a bordo un poco más
completo con el que controlar la información al volante, así como un
indicador de temperatura del motor en el cuadro de instrumentación.
Elementos a destacar son, sin
embargo, el control giratorio de la climatización (es uno de los
elementos que definen por dentro a este coche y nos ha gustado
mucho), el sistema de parada y arranque automático del motor
desconectable y el completísimo
volante multifunción.
Por cierto,
hay muchos huecos repartidos por
todo el habitáculo y todos son aprovechables.
EcoDynamics.
Aunque las medidas sean pocas,
el equipamiento incluido en el
Venga para reducir el consumo repercute de una forma muy
favorable. En el pack Eco Dynamics incluido de
serie en este coche se incluyen, además de los neumáticos de baja
resistencia, un recomendador de cambio de marchas en la
instrumentación y un sistema start/stop llamado ISG.
Utilizando los tres dispositivos a la
vez, y combinando ciudad y autovía en nuestro recorrido de pruebas,
el Venga ha conseguido un
consumo mixto de 5,5 litros.
Es poco, pero
tampoco es la mejor cifra para un
monovolumen de pequeño tamaño. Sin embargo, donde se notará
mucho la diferencia es en recorridos por autovía, donde gracias a
una sexta velocidad que otros motores de la gama no tienen ha
llegado a marcar 4,2 litros tras recorrer más de 100 kilómetros a
una velocidad constante de 110 km/h. Esto conquistará
sin duda a los perseguidores del ahorro a toda costa.
Probablemente, son
los neumáticos de baja resistencia la única medida que influye
decisivamente en el consumo, ya que el indicador de marcha
no es demasiado visible para el conductor y que el start/stop se
acaba desconectando tras cuatro o cinco arranques y paradas del
motor.
El Venga nos ha dado la
sensación de ser uno de esos coches
que parecen consumir más de lo que en realidad consumen.
Por dos motivos, uno, porque el indicador de combustible es muy
grande y ves la aguja bajar casi por minutos, y dos, que
el depósito de combustible no tiene
una capacidad excesivamente grande (sólo caben 48 litros).
En marcha.
Lo primero que queríamos comprobar a
bordo de este motor 1.4 CRDi de 90
cv, dotado con inyección directa y common-rail, era su
sonoridad.
¿Serán por fin un poco más
refinados?. Afortunadamente, el
ruido en el interior es escaso circulando por autopistas y también
en ciudad.
Lo que ocurre es que, igual que en
muchos diesel, el trabajo de aislamiento del vano motor es excelente
y sólo sufriremos el inconfundible
'sonido diesel' en parkings cerrados o circulando con las
ventanillas bajadas.
También hay ocasiones en las que,
nada más arrancarlo, el motor no
tiene toda la fuerza necesaria y es preciso revolucionarlo
mucho para no calarlo en una rampa de garaje, por ejemplo.
Es
un poco más ruidoso cuando no ha cogido todavía la temperatura,
un dato que además no podemos comprobar puesto que, como ya hemos
comentado, no hay indicador en el cuadro de instrumentación.
Pero todo eso se olvida pasados cinco
minutos. En general el Venga es
un coche muy suave en una utilización por ciudad, con
tarados de suspensión muy confortables y en el que la segunda y la
tercera marcha (ésta última bastante larga) harán el 90% del trabajo
sin problemas.
Este motor es por eso el más indicado
si se va a combinar el uso por ciudad con viajes de media distancia.
Si la utilización principal va a ser la carretera, creo que
es necesario pagar los 1.800 euros
de diferencia por la versión 1.6 CRDi de 128 cv (la misma
que lleva el KIA Soul).
Esto es debido a que las marchas
cinco y seis no pueden sacar mucho partido a los 220 Nm de par
porque están entregadas a conseguir un consumo bajo y obligan
a reducir a cuarta velocidad para realizar adelantamientos.
Hasta 570 litros.
Ya hemos dicho que
el habitáculo y el confort para
cuatro personas es excelente dentro del Venga, y
la capacidad de su maletero también deberá estar a la altura.
Gracias a que la fila de asientos
traseros puede adelantarse 13 centímetros, el volumen inicial de 314
litros puede convertirse en 570 rápidamente, renunciando eso sí al
buen espacio para las piernas. Abatiendo los respaldos (en la
clásica forma 60/40), el volumen
puede llegar hasta más de 1250 litros.
Son
datos aceptables, ya que la mayoría de modelos de la
competencia (Honda Jazz, Toyota Urban Cruiser, etc…)
ofrecen un volumen de carga muy similar.
Dentro del Venga
encontraremos algún que otro gancho
para colgar bolsas, una toma de corriente y, bajo el doble
fondo del suelo del maletero, una rueda de repuesto (es de
emergencia, eso sí).
La única pega que podemos poner al
maletero es que deja un escalón al
abatir los asientos bastante importante, siendo necesaria
la compra de otra tapa para que toda la superficie quede totalmente
horizontal.
Equipamiento.
En nuestra unidad
hemos echado de menos lo último en
llegar a la lista de opcionales de KIA, como la cámara de
visión trasera en el retrovisor exterior, los sensores de parking,
el techo panorámico o el arranque por botón, que son elementos
destinados exclusivamente al motor más alto de la gama.
Con el techo solar (720 euros) y la
pintura metalizada (300 euros), el
motor 1.6 CRDi de 128 cv llega a costar prácticamente 20.000 euros.
Así, tuvimos que disfrutar la prueba
de este equipamiento Drive
con climatizador, asistente de arranque en pendiente, control de
crucero y bluetooth para el teléfono móvil, sin ningún
extra a añadir más que el pack de navegación (1.800 euros), barras
en el techo (180 euros) o un kit de pedales deportivos (80 euros).
Resumen.
El Venga es un
modelo amplio y con una buena
capacidad de carga con el que se pueden conseguir unos consumos muy
bajos siempre que sea fuera de la ciudad.
Sin embargo, ese no es el escenario
donde mejor se desenvuelve, ya que
el motor 1.4 CRDi de 90 cv parece bastante escaso para realizar
largos viajes cargados de equipaje hasta los topes.
Sin embargo,
si lo que necesitamos es un
vehículo urbano con capacidad para realizar escapadas puntuales,
nos llevaremos un coche bien terminado y equipado por un precio
dentro del margen que piden sus rivales.