Este prototipo está propulsado por un
motor eléctrico que se integra en la parte delantera, en el vano
motor. Desarrolla 115 CV y 270 Nm.
de par, alimentado por un paquete de baterías de ión-litio
que van situadas en el maletero. Por ello, la capacidad de carga se
ve reducida a los 237 litros y el peso, respecto a un Golf TDI DSG
Bluemotion, aumenta en 205 kg.
La velocidad máxima del coche es de
140 km/h y su autonomía total es de
150 Km. Eso sí, Volkswagen recalca que “este valor que
depende de distintas variables y del estilo de conducción de cada
usuario y que también la utilización de las distintas aplicaciones
del equipamiento del vehículo, como el aire acondicionado y la
calefacción, incide en los kilómetros realizados sin parar”.
Queda claro que el gigante alemán no
quiere quedarse rezagado en esta liga y por ello aseguran que ya han
iniciado la cuenta atrás para el inicio de la producción del Golf
blue-e-motion eléctrico. Como venimos repitiendo recientemente,
ese “futuro eléctrico” que parecía tan lejano, estará muy pronto
entre nosotros. El mencionado Salón del Automóvil Ecológico
y la Movilidad Sostenible de Madrid es un clarísimo ejemplo de ello.