ENCOPRESIS - SÍNTOMAS Y
TRATAMIENTO
Se conoce con el nombre de encopresis a la emisión
incontrolada de heces a partir de los 3 ó 4 años de edad, siempre y
cuando esta circunstancia no responda a ninguna patología orgánica,
reacciones alérgicas, infecciones, etc.
La encopresis o defecación involuntaria
se da en mucha menor proporción que la enuresis (imposibilidad de
controlar la micción), si bien es verdad que este problema provoca
mayor rechazo social, de manera que desencadenan en el niño/a
sentimientos de vergüenza y ridículo.
Al igual que en el caso de la
enuresis, existen dos tipos de encopresis: primaria, que es cuando
el niño aún no se ha alcanzado en control intestinal; y secundaria
cuando el niño después de haber alcanzado durante un larga temporada
el control lo ha vuelto a perder.
En la encopresis juegan un papel
relevante tanto la incontinencia como el estreñimiento. También hay
casos de niños pequeños que tienen una especie de fobia al orinal o
al retrete, lo que provocará un estreñimiento crónico que a la larga
provocará un ensanchamiento del colon (megacolon). Pero también
tenemos el caso contrario, niños que sufren de diarrea crónica
debida en muchas ocasiones al estrés que padece el niño o a
problemas emocionales, como puede ocurrir ante el nacimiento de un
hermano, la separación de los padres, etc. Y por último nos
encontramos con la encopresis manejada por el niño/a a su antojo, es
decir, el niño es capaz de controlar su defecación pero no lo hace
porque obtiene alguna recompensa como por ejemplo una atención
especial de sus padres.
Causas
Las causas de la encopresis pueden ser múltiples, desde alteraciones
anatómicas hasta experiencias de aprendizaje inadecuadas. En muchas
ocasiones existe un funcionamiento inadecuado de los mecanismos
fisiológicos que intervienen en la defecación, muchas veces
provocado por un entrenamiento inapropiado desde el mismo momento en
que se retiraron los pañales. Habitualmente nos encontramos con dos
tipos de madres (de niños que sufren encopresis): aquellas que han
sido o son demasiados flexibles, y por el contrario aquellas otras
que son excesivamente rígidas, obsesionadas con el aseo y la pronta
adquisición de hábitos de limpieza.
Aunque existen otras causas, como las
generadas por la separación traumática del niño de alguno de sus
progenitores, situaciones que el menor haya vivido de miedo o
estrés, y como no, también intervienen factores dietéticos. Aunque
en realidad es más importante averiguar por qué se sigue manteniendo
la encopresis, que la causa que la generó.
Una vez averiguada la causa de la
encopresis, los especialistas (médicos y psicólogos) podrán poner en
práctica el tratamiento más apropiado para cada caso en concreto.
Para ello en primer lugar habrá que hacer una valoración médica para
descartar posibles patologías orgánicas, y en segundo lugar,
orientarán a los padres para que éstos aprendan a manejar el
problema de sus hijos. Los padres deben actuar siempre de manera
serena y relajada, sin castigos y sin dramatismos, en caso
contrario, lo único que se consigue es empeorar las cosas, siempre
será mejor dialogar y ser tolerante.

Fuente
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