CONOCE EL EMBARAZO PASO A PASO
A partir del momento en que el óvulo es fecundado por un
espermatozoide, comienzan a producirse, en el cuerpo de la mujer,
una serie de cambios físicos y psíquicos importantes destinados a
adaptarse a la nueva situación, y que continuarán durante los nueve
meses siguientes.
¿Cómo estar prevenida ante
los nuevos cambios hormonales?
Es necesario que la mujer acepte y sepa llevar lo mejor posible
estas transformaciones, porque de ello depende que este período
vital se convierta en una experiencia irrepetible e inmensa, cuyo
fruto es la creación de una nueva vida. Cambios hormonales y
prevención
Primer trimestre
Durante el primer mes de gestación apenas se producen cambios. Es el
período en el que se produce la organogénesis del nuevo ser, que en
su primera época se llama embrión y a partir del tercer mes, feto.
En este primer mes es recomendable que la mujer deje de fumar, o que
al menos reduzca su número de cigarrillos a un máximo de cuatro o
cinco al día. Además, no debe de abusar de las bebidas alcohólicas,
ni tomar medicamentos, sin consultar previamente con su médico. Se
evitará, en la medida de lo posible las vacunas y la exposición a
cualquier tipo de radiaciones. Durante el segundo mes de gestación
comienzan a aparecer los primeros cambios hormonales. Se producen
síntomas propios de este período como los trastornos del aparato
digestivo.
Se pierde la coordinación entre los
dos sistemas nerviosos, el vago y el simpático, y se presentan los
primeros vómitos y náuseas. Esta situación suele ir acompañada de
abundantes salivaciones (ptialismo) y, a veces, de ligeros
desvanecimientos. Puede ocurrir que los vómitos sean excesivos
llegándose a crear un estado de desnutrición. Si los vómitos y las
sensaciones de náuseas son frecuentes, es recomendable que la
ingestión de alimentos sea más frecuente y en pequeñas cantidades.
Los alimentos sólidos o espesos reducen estos trastornos más que los
líquidos. Se aconseja tomarlos fríos o a una temperatura ambiental,
nunca calientes.
La mucosa bucal y las encías sufren
modificaciones desde el inicio de la gestación. Las encías, debido a
la acción hormonal se inflaman. Esto puede favorecer la aparición de
caries o el empeoramiento de las ya existentes. Para eliminar
posibles infecciones es imprescindible una cuidadosa higiene
buco-dental y visitar, de vez en cuando, al odontólogo. Las
palpitaciones, un ligero aumento de la frecuencia respiratoria y
hasta mareos, son frecuentes en este período. En este mes, la
glándula mamaria sufre precoces modificaciones: los pechos aumentan
de tamaño, y al palpar se notan pequeños nódulos, la areola del
pezón se hace más oscura y aumenta la sensibilidad mamaria. También,
a causa de la acción hormonal, la glándula tiroides puede aumentar
su tamaño y provocar un ligero ensanchamiento de la base del cuello.
Durante el tercer mes de gestación
las probabilidades de abortar son mayores, con lo que es importante
tomar ciertas precauciones. La embarazada debe evitar llevar cargas
pesadas, fatigarse o beber alcohol. Además, no emprenderá largos
viajes en coche. Los viajes en avión sólo serán peligrosos en los
casos en que se viaje a grandes alturas, ya que una disminución del
oxígeno (hipoxia), puede provocar malformaciones congénitas. Las
relaciones sexuales deben espaciarse durante todo el primer
trimestre.
En el caso de que aparezcan dolores
parecidos a una menstruación o hay hemorragia, por leves que sean,
se deben extremar las precauciones. Quedan entonces prohibidas las
relaciones sexuales y los viajes durante todo este período y se
aconseja acudir al tocólogo ante cualquier síntoma, además de
guardar reposo en cama. Con estas precauciones y los preparados
hormonales que ahora existen se consigue, en la mayoría de los
casos, salvar el embarazo.
Segundo trimestre
El segundo trimestre de la gestación es el más llevadero y el menos
peligroso. El riego de aborto disminuye considerablemente, los
vómitos cesan, aunque existen casos, muy raros, en los que persisten
durante toda la gestación.
En el cuarto mes se produce un
aumento del peso de la madre, el cual hay que controlar. Durante
este mes el aumento no debe superar los 300 gr semanales. El peso se
debe controlar por lo menos una vez al mes, procurando hacerlo
siempre en la misma báscula. En este mes, debido al ensanchamiento
de la cintura, comienza la necesidad de vestirse con ropa pre-mamá,
holgada y cómoda. Pueden aparecer trastornos en la digestión a causa
de una hormona llamada progesterona; ésta se hace más perezosa y
provoca con frecuencia estreñimiento. Para combatirlo, es
conveniente consultar al tocólogo, quién indicará el laxante más
apropiado. En ocasiones un vaso de agua tibia en ayunas y una dieta
adecuada es suficiente. Si el estreñimiento vaya acompañado de
hemorroides, dilataciones venosas alrededor del ano, tendrá que
evitarse necesariamente. Para ello se aplicará una pomada
específica.
Durante este período se pueden
practicar deportes que no supongan demasiado esfuerzo. Es
recomendable practicar una gimnasia que favorezca la circulación
periférica. Es muy recomendable la natación, en aguas templadas y
sin demasiado oleaje, para que el esfuerzo sea menor.
A partir del quinto mes, cuando ya
son evidentes los movimientos fetales, el control del peso se hace
imprescindible, ya que su aumento comienza a ser considerable. En
este segundo trimestre se suele aumentar unos 4 Kg. Para que la
variación de peso se mantenga dentro de los límites normales, es
fundamental conocer algunos aspectos sobre la dieta y una correcta
alimentación. La embarazada debe comer para dos y no por dos. Hay
que cuidar tanto la cantidad como la cualidad de los alimentos.
Los requerimientos en proteínas
aumentan, siendo necesarios alimentos como la carne (mejor de vaca,
ternera o pollo), el pescado blanco, los huevos, la leche y sus
derivados como el yogur, etc. Las grasas deben reducirse de la
dieta, pero no suprimirse. La aportación de minerales debe ser más
alta, sobre todo la del hierro. Por eso resulta muy beneficioso
tomar un comprimido diario de hierro junto con las comidas, aunque
eso lo decidirá el tocólogo. Las necesidades de calcio también
aumentan, por lo que deberá llevarse una dieta rica en productos
lácteos como la leche y derivados. Los hidratos de carbono se deben
tomar con moderación, y no abusar de los alimentos ricos en féculas,
como legumbres, pan y dulces.
Resulta conveniente que la dieta sea
abundante en frutas y verduras, porque junto con su riqueza en
vitaminas favorecen la digestión y regulan el tránsito intestinal
que ayuda a evitar el frecuente estreñimiento. En el sexto mes es
frecuente encontrar anemia en la embarazada. Los tipos de anemia que
pueden aparecer durante la gestación son: la anemia ferropénica y la
anemia megaloblástica. La anemia ferropénica es la más frecuente,
debida a una deficiencia de hierro. Por eso, como se ha dicho antes,
es necesario un aumento de este mineral sobre todo a partir del
quinto o sexto mes de gestación. La anemia megalobástica es menos
frecuente, pero sus consecuencias son más peligrosas para la madre y
para el feto. Son causadas por la disminución del ácido fólico.
Esta deficiencia se puede evitar con
una dieta rica en verduras frescas y proteínas animales, que son las
principales fuentes del ácido fólico. Se seguirá controlando el
peso, teniendo en cuenta que el aumento ha de ser de 400 gr
semanales aproximadamente. Las glándulas mamarias continúan
aumentando de tamaño, por lo que deben cuidarse y prepararse para la
posterior lactancia para evitar cierto tipo de grietas. En este mes
es recomendable asistir a los cursos del denominado parto psico-profiláctico
o parto sin dolor. La finalidad de estos cursos es la de preparar a
la futura madre tanto física como psíquicamente para el parto, y
hacerle ver que el parto es algo natural, y que puede evitarse el
dolor durante éste.
Tercer trimestre
En el sétimo mes, las clases del denominado parto psico-profiláctico
no deben suspenderse ni un solo día. El organismo, en esta etapa, se
ha transformado considerablemente. Empieza a notarse sobremanera el
tamaño del útero, lo que hace, en ocasiones, difícil encontrar una
postura cómoda y adecuada para el descanso. En este sentido, es muy
útil la práctica de algunos ejercicios de gimnasia que ayudan a
corregir eficazmente las modificaciones (ortostáticas).
Durante este mes la piel de la
embarazada sufre cambios, debidos a cambios hormonales. Empiezan a
aparecer manchas de color del café con leche en la frente y en las
mejillas. También hay un aumento de la pigmentación de los genitales
externos. Ninguno de estos cambios es motivo de preocupación, ya que
desaparecen por sí solos después del parto. Únicamente debe evitarse
una exposición prolongada al sol. Dada la frecuencia de hiper-pigmentaciones
y cloasma, son recomendables las cremas protectoras.
A estas alturas del embarazo el
sistema urinario se ve especialmente alterado. En este caso, algunos
médicos insisten en la necesidad de administrar antibióticos para
evitar en la piel la onefritis aguda, aunque otros dicen que estas
anomalías desaparecen entre la cuarta y sexta semanas después del
parto. Ante la toxemia gravídica es fundamental vigilar la tensión
arterial y observar con detalle la aparición de edemas, aunque la
única forma de luchar contra ella radica en el esmerado control de
las gestantes, es decir, en la profilaxis. También deben tenerse en
cuenta los aumentos rápidos de peso y los análisis que indiquen la
presencia de albúmina en la orina.
La importancia de la
higiene durante el embarazo
El aumento de la secreción de las glándulas sudoríparas y sebáceas
durante la gestación hace aconsejable los baños o preferentemente
duchas hasta el mismo día del parto. Se harán con agua templada y
jabón, frotando todo el cuerpo para estimular la circulación
sanguínea de la piel. Se debe prestar atención al aseo del pezón,
para desprender el calostro desecado, sobre todo en la segunda mitad
del embarazo.
Los baños completos deben evitarse en
las últimas semanas de la gestación por el riesgo de infección y
sustituirlo por la ducha. No hay que olvidar que la mayor
inestabilidad de la paciente en esta época hace más frecuentes las
caídas. En los baños el agua no debe estar muy fría. Debe tenerse en
cuenta la mayor frecuencia de lipotimias, por lo que es aconsejable
que siempre esté la gestante acompañada para prestarle ayuda en caso
necesario. Es particularmente importante la higiene dental, que se
realiza con la limpieza adecuada (después de cada comida) y la
colaboración y vigilancia del estomatólogo. Los genitales deben ser
aseados una o dos veces diarias, pero sólo externamente.
El aumento de secreción, la
leucorrea, se tratará en caso necesario de forma específica mediante
control citológico. No deben nunca utilizarse las duchas o
irrigaciones vaginales, que pueden modificar el pH vaginal,
interfiriendo con su mecanismo de autodepuración y facilitando la
vaginitis.
Otros consejos
El intestino debe evacuarse con regularidad. Para ello se recomienda
dieta rica en residuos, vegetales y frutas frescas. Otras veces hay
que recurrir a la ingesta de fibra o laxantes suaves.
Debe evitarse la permanencia de pie,
durante largo tiempo sin moverse, ya que se favorece el edema y las
varices.

Fuente
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