Además, Köhler organizó su visita
sin contar con el gobierno afgano,
al que notificó su viaje sólo 48 horas antes de su llegada, lo que
creó un gran malestar en aquel país.
"Lamento que mis declaraciones hayan
conducido a un malentendido", dijo el ya presidente saliente de
Alemania, quien en los últimos días había sufrido una
avalancha de críticas por parte de la prensa.
Un malentendido
Tras desatarse la polémica, su
portavoz precisó que el presidente de Alemania no se había referido
en concreto a la misión en Afganistán, sino a las
misiones de las Fuerzas Armadas
alemanas en el extranjero en general.
El contingente germano es el
tercero más numeroso en el
país de Asia Central, sólo por detrás del estadounidense y del
británico. Muchos alemanes están en contra de la misión, pero la
canciller, Angela Merkel, tiene intención de mantenerla. Desde 2002
han muerto 43 soldados alemanes
en servicio en territorio afgano. Precisamente Merkel rechazó el
pasado viernes, a través de otro portavoz,
comentar las declaraciones
de Köhler con el argumento de que el presidente ya las había
precisado y que "a eso no hay nada que añadir".
Host Köhler, que había sido reelegido
presidente de Alemania el pasado año por un seguro periodo de cinco
años, señaló que había comunicado su decisión al presidente de turno
del Bundesrat -la cámara alta o territorial alemana-, el
socialdemócrata Jens Böhrnsen,
quien asumirá la jefatura
del Estado interinamente.
