El hallazgo, publicado en el último
número de la revista
Nature Materials, permitiría la administración
concentrada de una densidad de
radiodosis "sin precedentes" contra el tumor, además de
obtener imágenes "ultrasensibles" del organismo de forma no
invasiva, informa el CSIC en un comunicado.
Hasta el momento, la comunidad
científica había conseguido introducir materiales radiactivos en el
interior de 'nanotubos' de carbono, pero no formar 'nanocápsulas' de
las que este material no pudiera
escapar. Según los autores del estudio, éste es uno de los
principales resultados de la investigación, ya que "en tratamientos
basados en radiación no es necesario que el elemento radiactivo esté
en contacto directo con el órgano tratado, sino que éste sea
radiado".
"Al tener el material radiactivo
completamente sellado en el interior de las 'nanocápsulas' evitamos
que se dirija a los órganos con los que tiene mayor afinidad y
podemos redirigirlo hacia otros",
concreta uno de los directores del estudio, Gerard Tobías, del
Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (CSIC).
En concreto, el equipo
hispano-británico ha desarrollado 'nanocápsulas' rellenas de ioduro,
un radiactivo extensamente
utilizado para el tratamiento de cáncer de tiroides. En el
exterior de cada 'nanotubo' han anclado hidratos de carbono para
mejorar su dispersión en agua o derivados, algo que los hace
compatibles para su administración en seres vivos.
"El siguiente paso de la
investigación es intervenir los 'nanotubos' para lograr que se
acumulen en un destino deseado. La creencia es que, modificando las
propiedades físico-químicas de estas nanocápsulas, será posible",
concluye Tobías.