LA HISTORIA DE LAS BRUJAS DE
SALEM
Los extraños gestos y
posturas que a finales del siglo XVII atormentaban a las niñas
Elizabeth y Abigail figuran en las crónicas de la siguiente manera:
“Eran mordidas y pellizcadas por seres invisibles...
A veces se quedaban mudas, con las
bocas paralizadas, los miembros destruidos y atormentados, y
conmovían hasta a un espectador de piedra”. También se utilizo en el
juicio un argumento capaz de perjudicar a cualquiera: que el diablo
usaba a los malos para dañar a los buenos, y para defender a sus
agentes creaba espectros de ellos, de modo que mientras los malos
atacaban, se veían sus imágenes en otras partes efectuando labores
inocentes.
A finales de 1962, la casa parroquial
de Salem, en la bahía de Massachusetts, Nueva Inglaterra, era un
lugar apacible, ajeno a los sucesos de mortales consecuencias que se
desarrollarían en él. Además de sus obligaciones en la cocina,
Tituba –una esclava originaria de las Antillas- tenia la tarea de
entretener a dos niñas muy inquietas: Elizabeth Parris, la hija del
ministro, y a la primera de esta, Abigail, de 9 y 11 años,
respectivamente.
Tituba inventaba todo tipo de
distracciones para ellas, entre las que figuraban trucos sencillos e
historias de miedo; por otra parte, la esclava sabia leer la fortuna
en las claras de huevo. Sin embargo, ninguno de estos pasatiempos
eran bien vistos por los puritanos de aquel tiempo; para ellos eran
cosas del diablo. Pero las niñas y sus amiguitos los disfrutaban sin
considerarlos malignos.
Poco a poco, la conducta de Elizabeth
y Abigail comenzó a cambiar. Según las crónicas de la época, la
primera rompía a llorar sin motivo, en tanto la otra corría en
cuatro patas y ladraba como perro. Otras adolescentes también se
comportaron de forma extraña. Por ejemplo, Ann Putman, de 12 años,
dijo que peleó con una bruja que la quería decapitar. Por su parte
él medico de la ciudad, al no encontrar ningún problema físico en
las adolescentes, atribuyó el comportamiento de las chicas a la
influencia del demonio. El reverendo Parris comenzó las pesquisas y
se entero de cierto pastel de brujas elaborado por el marido de
Tituba, que, según se cuenta, incluía entre sus ingredientes harina
de centeno y orina de niño.
Eso fue los suficiente para el
escándalo. Las niñas se asustaron tanto que al ser interrogadas
señalaron a Tituba, a Sarah Good – una mujer indigente que tenia el
habito de fumar pipa y que quizá era deficiente mental- y a Sarah
Osborne, una invalida que vivía con un hombre si haberse casado.
En una audiencia celebrada a
principios de marzo de 1693, Tituba confeso que era bruja y que su
espectro había atacado a Ann Putman con un cuchillo. Añadió además
que ella era solo una de las tantas brujas del pueblo y que un
hombre alto de Boston le había enseñado un libro en donde figuraban
todas las brujas de la colonia. Así comenzó en Salem la cacería de
brujas. Ann Putman y su madre acusaron de infanticidio a Rebecca
Nurse, mujer de 71 años. Susanna Martin fue acusada de embrujar los
bueyes de su vecino a raíz de una riña entre ambos
El reverendo George Burroughs,
antiguo ministro del pueblo, fue señalado como jefe de las brujas y
el capital John Alden fue identificado como el hombre alto de
Boston. El reverendo fue ahorcado el 19 de agosto y a Giles Cory de
80 años que se negó a declarar sobre este caso, lo aplastaron con
grandes piedras. Como solo se ejecutaba a quienes no confesaban
Tituba se salvo y luego fue vendida por los Parris.
En 7 meses fueron ejecutados 7
hombres, 13 mujeres, se arresto a 200 personas y 200 mas ya habían
sido acusadas por la niña Parris. Ninguna de las víctimas fue
quemada en la hoguera como se cree en la actualidad. 4 años después
de los juicios de Salem los jurados firmaron una confesión de error
y suplicaron clemencia. Ann Putman dijo 14 años mas tarde que había
obrado engañada por Satanás.
Son pocos los incidentes semejantes
que se conocen en las colonias inglesas de América del siglo XVII.
Las cifras de las ejecuciones de las que se habla en Europa son
mucho más impresionantes (solo en Bamberg, Alemania, hubo 600
personas torturadas y ejecutadas), pero la caza de brujas que se
llevo acabo en Salem marca un hito de intolerancia en la historia
mundial.
El dramaturgo estadounidense Arthur
Miller se inspiro en estos hechos para escribir Las Brujas de Salem.
El invierno que asolaba Salem en 1692 fue especialmente crudo; los
colonos de la bahía de Massachusetts atravesaban por una agitada
situación política. Estos hechos pueden explicar que Salem se haya
producido una tensión tal que cualquier incidente pueda desatar la
ira ciega de sus habitantes.
En este caso, debido a que los jueces
se basaban en los testimonios de gente que aseguraba haber conocido
la verdad por medio de fantasmas y espectros, el veredicto distaba
mucho de ser imparcial. Además, los acusados pertenecían a clases
sociales poco favorecidas. Tituba, por ejemplo, era una esclava y
carecía de los derechos otorgados a cualquier otro habitante de
Salem. En situación parecida se encontraba la mendiga de hábitos
masculinos, la libertina que vivía en pecado con su amante, el ex
funcionario y el soldado forastero.
La opinión publica solo se conmovió
cuando la locura generalizada alcanzo las capas mas altas de la
sociedad –incluso el presidente de la Universidad de Harvard se vio
involucrado en las acusaciones-. Mas tarde, el gobernador William
Phips perdono a todos los sospechosos de brujería que aun no habían
sido ejecutados y exonero a todos los muertos, 18 meses después de
iniciada la feroz cacería.
Fuente
LA MANDRÁGORA - PLANTAS
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