¿ES BUENO HACER AERÓBIC DURANTE
EL EMBARAZO?
Actualmente, las mujeres nos asombran en el dominio de los
deportes. Pero una mujer ¿debe continuar practicando deportes
durante el embarazo? Aunque muchos lo desconocen, muchas mujeres
embarazadas han competido en justas deportivas en varias olimpiadas.
Por ejemplo, de las 26 soviéticas que participaron en la olimpiada
de Melbourne (Australia) 10 de ellas estaban embarazadas.
Resulta obvio que durante este periodo,
la mujer no debe lanzarse de lleno al mundo de la alta competición.
Sin embargo, no es siempre cierto que el embarazo requiera de un
reposo absoluto, siempre dependerá de la salud de cada futura mamá y
del cuidado que ponga a la hora de evitar los problemas que el
ejercicio pueda provocarle a su hijo. Pero en cualquier caso, para
aquellas mujeres que disfrutan de la suerte de tener un embarazo sin
complicaciones, el aeróbic es siempre la mejor opción si se quiere
aumentar la resistencia y disminuir el porcentaje de riesgo a sufrir
enfermedades cardíacas y respiratorias.
Pero, ¿por qué el aeróbic es durante
el embarazo más recomendable que cualquier otro deporte?, las
explicaciones son múltiples. Algunas mujeres experimentan cambios en
sus articulaciones cuando están embarazadas, pues segregan una
hormona denominada "relaxina", que suaviza los ligamentos con el fin
de que las articulaciones cedan en el momento del parto. Esta
relajación, en algunas mujeres, se produce tempranamente durante el
embarazo y puede alterar la articulación de la cadera y el pubis y
causar dificultades para caminar y ponerse de pie. Por eso, si las
articulaciones de la mujer son inestables ésta no debe correr, jugar
al tenis o mantener caminatas largas.
En cuanto al feto, la pregunta es
¿puede estar en peligro la provisión de sangre y oxígeno cuando se
practican ejercicios en forma extremadamente fuerte?. En teoría es
posible; la sangre es desviada hacia los músculos en ejercicio y
hacia la piel para refrescar el cuerpo durante la práctica. Esto
podría restar sangre y oxígeno al feto; pero aparentemente no ocurre
así. Existe un mecanismo que permite que el feto extraiga oxígeno de
la placenta con suma facilidad.
Las respuestas fisiológicas al
ejercicio durante el embarazo son variadas. La principal respuesta
hemodinámica (de los movimientos de la sangre) al ejercicio es la
redistribución del flujo sanguíneo hacia los músculos que realizan
trabajo y que potencialmente están lejos del útero y del feto. Las
mujeres embarazadas son menos eficientes que las no embarazadas para
realizar actividades físicas, esto se debe a que su reserva cardiaca
es menor debido al aumento en el volumen sanguíneo (30% o más), al
incremento en el gasto cardiaco y al mayor ritmo cardiaco en reposo.
Por eso las prescripciones de ejercicio apuntan a ciertos ritmos
menores a medida que el embarazo progresa, siendo ideal el aeróbic
en estos casos.
Por otra parte, durante el embarazo,
la hiperventilación aumenta ante el ejercicio leve, pero no se
incrementa proporcionalmente con ejercicio moderado o severo. Con el
ejercicio hay un aumento en la producción de bióxido de carbono y de
ácido láctico, así como una mayor acidosis (aumento de la acidez y
disminución de la reserva alcalina de la sangre). Mientras se
realizan actividades leves, como el aeróbic, se presentan los
aumentos esperados de consumo de oxígeno. Sin embargo, durante el
ejercicio de gran intensidad el aumento en el consumo de oxígeno es
menor al esperado, lo cual sugiere que la mujer embarazada es
incapaz de mantener altos niveles de actividad aeróbica. Esto indica
una disminución en la reserva pulmonar; dicha ineficiencia
respiratoria aumenta el riesgo de acidosis láctica si el ejercicio
de alta intensidad se mantiene por largos períodos.
Convine no olvidar que las
necesidades energéticas del embarazo son de aproximadamente 300
kilocalorías adicionales diarias, y que la mujer físicamente activa
necesita aún más. Por ningún motivo se debe promover la práctica del
aeróbic para inducir una pérdida de peso durante esta etapa. La
mujer embarazada consume hidratos de carbono con una mayor velocidad
durante el ejercicio y como resultado, puede provocarse hipoglucemia
cuando éste es prolongado e intenso.
Respuestas fetales al
ejercicio materno
Existe una correlación cercana entre el nivel de actividad del
sistema nervioso simpático en la madre y la magnitud de la respuesta
fetal. El ritmo cardiaco fetal casi siempre aumenta después del
ejercicio materno, aunque a veces disminuye ocasionalmente. En
algunos estudios se ha reportado bradicardia fetal (ritmos cardiacos
de menos de 120 latidos por minuto) durante y después del ejercicio.
Por el momento se desconoce la incidencia real y la relevancia de
este fenómeno, no obstante, puede representar períodos breves de
asfixia fetal.
El aumento leve en la actividad
uterina es también común después del ejercicio. La actividad
prolongada puede inducir un incremento en la temperatura central o
interna, deshidratación y una elevación en las concentraciones de
"norepinefrina" (hormona que actúa como neurotransmisor y es
secretada principalmente como respuesta a la hipotensión). La
hipertemia puede tener efectos teratogénicos (que producen
deformaciones en el feto) durante la embriogénesis (el desarrollo
del embrión, o sea del futuro feto) y ser un factor que precipite
prematuramente un trabajo de parto. Esto ha llevado a los
especialistas en obstetricia y ginecología a recomendar una serie de
lineamientos básicos para el ejercicio durante el embarazo que
siempre deben tenerse en cuenta en la práctica del aeróbic.
En primer lugar, las mujeres
embarazadas deben vigilar que su ritmo cardiaco no exceda los 140
latidos por minuto; sus actividades fuertes no deben durar más de 15
minutos; no deben realizar ningún ejercicio en posición supina
(acostada) después de haber completado el cuarto mes de gestación;
tienen que evitar los ejercicios que emplean la "maniobra de
Valsalva" (retención de la respiración); la ingestión energética
debe ser adecuada para cubrir, además del costo adicional por
embarazo, aquel del ejercicio realizado; y para finalizar, es
conveniente que mantengan la temperatura corporal (medida en el
recto) por debajo de los 39º C.
Tampoco hay que pasar por alto que
existen algunas contraindicaciones para la actividad física durante
el embarazo: sangrado vaginal, placenta previa, anemia (por la
disminución de la capacidad ventilatoria a causa de un transporte de
oxígeno deficiente), enfermedad cardiaca o tiroidea, hipertensión,
cualquier evidencia de retardo en el crecimiento intrauterino,
presentación fetal inadecuada durante el último trimestre y obesidad
o el sobrepeso excesivos.

Fuente
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