Toyota sabe muy bien que el cliente
del HSD es especial y por eso ha preparado una carrocería con
personalidad propia que no costará distinguir de entre el resto de
la gama. Del chasis lo más destacable es que
la altura al suelo ha sido rebajada
5 milímetros, lo justo para que el Auris pase de un
coeficiente de resistencia aerodinámica 0,29 a un 0,28. Este dato
puede parecer poca cosa, pero es importantísimo cuando lo que se
busca es mínimo consumo a toda costa.
En cuanto al exterior, el HSD luce
tanto la rejilla delantera como los faros rediseñados del nuevo
Auris, con la diferencia de que en ésta versión híbrida la rejilla
se ha modificado levemente para que
el aire se canalice hacia la mitad superior de la carrocería
y mejore todavía más la aerodinámica. Encontraremos además cosas
nuevas como los paragolpes, que aquí enseñan las luces antiniebla de
una forma diferente, y la iluminación diurna por LED que es
exclusiva para el HSD.
En el perfil de este híbrido lucen,
además del emblema “Hybrid Synergy Drive” de las aletas delanteras,
unas llantas específicas para el modelo (que pueden ser de 15” o de
17”) cuyos huecos son más grandes de lo normal para favorecer la
refrigeración de los frenos. En la trasera
destaca como novedad el alerón
trasero, modificado para contribuir a la mejora
aerodinámica citada anteriormente. El broche de oro a esta
personalización la pondrá la pintura perlada exclusiva, aunque
requiere un sobrecargo de 500 euros que no muchos estarán dispuestos
a pagar.
Sin pasarse
Algunos modelos híbridos de la
competencia pecan de ser demasiado invasivos con la tecnología una
vez a bordo. Cuadros adicionales, luces y testigos por doquier,
botones repartidos hasta el último hueco del puesto de conducción…
demasiada ornamentación para “conectar” con un margen de público
amplio. Sin embargo, dentro del
Auris también se reconoce a primera vista lo que hay bajo el capó,
pero de una forma mucho más discreta.
El primer cambio a la vista es que la
llave tradicional se ha sustituido por un botón de arranque “azul
híbrido”, el mismo color que se ha utilizado para la palanca del
cambio automático (no pierdan detalle de sus dimensiones porque
merece la pena). Justo debajo de ésta, han aparecido tres botones (EV,
ECO y POWER) que permitirán
seleccionar los diferentes programas de conducción según
nuestras prioridades.
Por último, el cuadro de mandos ha
sido adaptado para mostrar los flujos de energías con los que
funciona un modelo híbrido. La pega quizá es que es demasiado
pequeño, ya que no se muestran por
ejemplo las ruedas (como en los modelos de Lexus) ni se
aprecia con un dato numérico el estado de carga de la batería. A su
lado, como es lógico, el cuentarrevoluciones ha sido sustituido
además por un reloj en el que se muestra la entrega de fuerza de los
motores en tres estados diferentes.
Cómodo por dentro
Entre tanto cambio alegra saber que
el HSD conserva prácticamente las mismas cualidades de espacio y de
habitabilidad que el modelo del que deriva. Las regulaciones para el
conductor son buenas, los materiales parecen buenos en todos los
aspectos y el espacio disponible en las plazas traseras sigue
permitiendo un viaje cómodo para personas de hasta 1,95 metros. Así,
la fila trasera no se ha visto
perjudicada por la instalación de las baterías en la parte
posterior del coche, pero sí el maletero, que pasa a tener una
capacidad de 280 litros (30 menos que en el resto de la gama). Como
equipamiento extra para el interior, el cliente podrá elegir en el
acabado superior un pack para los asientos que combina cuero y
Alcántara por 900 euros.
Ajustes necesarios
Además del maletero, Toyota también
se ha visto obligada a retocar ligeramente las suspensiones del
Auris y el funcionamiento del control de estabilidad ESP, ya que las
baterías (de hidruro de níquel, no de ión litio) han modificado la
distribución de pesos y en consecuencia el comportamiento del coche.
Tanto los muelles como los amortiguadores cuentan en el HSD con un
tarado diferente para que la mayor carga en el eje trasero pase
desapercibida al volante, y el trabajo se ha conseguido con
éxito tras la primera toma de contacto. Al igual que en el
resto de la gama, la suspensión delantera es de tipo McPherson de
brazo en L, lo que ha permitido un ancho de vías un poco más
generoso y mejora la estabilidad general.
A bordo
Como es lógico en los coches
híbridos, las comprobaciones que todos buscábamos durante la
presentación giraban en torno a dos aspectos: la respuesta en
carretera y la capacidad para
circular en modo eléctrico durante dos kilómetros. En el
primero de ellos, el factor clave es el cambio automático, de tipo
CVT (transmisión continua variable), que requiere cierta adaptación
por parte del conductor si se busca una conducción progresiva y
ahorradora. Debido a que no se pueden equipar levas detrás del
volante, la gestión debe hacerse dosificando el gas en el acelerador
y seleccionando los diferentes modos de conducción.
Los modos para carretera son ECO y
POWER. En el modo ECO, por ejemplo, se reduce la respuesta del
acelerador en un 50% al mismo tiempo que se optimiza la entrega de
aire acondicionado para ahorrar más combustible. Si nos decantamos
por el POWER, sólo la mitad del acelerador bastará para entregar
casi por completo los 136 cv de
potencia máxima que juntan su motor gasolina 1.8 de 99 cv y
el eléctrico de 83 cv. En este modo de conducción, era demasiado
frecuente llegar al máximo régimen nada más tocar el acelerador, con
la consiguiente crecida del ruido a bordo y de la sensación de
necesitar “otro cambio de marcha” cuanto antes. Lo más recomendable,
a nuestro gusto, es utilizarlo de forma puntual y dar preferencia al
modo ECO si no hay que subir puertos de montaña o realizar
adelantamientos frecuentes.
Durante los kilómetros que pudimos
rodar con él, el Auris demostró también que el aislamiento de la
carrocería es exquisito, la suspensión y la dirección muy
equilibrada – está justo en un punto intermedio entre confort y
agilidad – y que las prestaciones son totalmente
válidas para combinar viajes
ocasionales con el día a día. Sólo tendríamos que destacar
que el pedal de freno tiene un tacto muy poco esponjoso, quizá
porque está configurado para maximizar la recarga de las baterías.
El problema tampoco es mayor, ya que tan sólo requiere unos cuantos
kilómetros de adaptación.
El consumo que logramos en nuestro
ordenador de a bordo fue de 5,1 litros cada cien kilómetros
(combinando carretera con subidas y ciudad en modo eléctrico),
aunque en la ficha técnica se promete que, con llantas de 17”, la
cosa puede bajar hasta los 4 litros.
Si por el contrario, equipamos llantas de 15”, el ahorro puede ser
todavía mayor (3,8 litros a los cien).
EV durante 2 kilómetros
El EV (Electric Vehicle) es el tercer
modo disponible para el conductor y es básicamente el único con el
que convertimos al Auris en un coche totalmente eléctrico, con las
condiciones de no superar los 50 km/h y de no circular durante más
de dos kilómetros. Habiendo comprobado ya cómo el Prius enchufable
aguanta 20 kilómetros de forma
totalmente eléctrica, estos 2 kilómetros de autonomía
pueden quedarse en poca cosa. Sin embargo, busquemos el lado
positivo, y es que es una distancia suficiente para abandonar la
ciudad y el tráfico y evitar tanto el consumo como las emisiones de
partículas en grandes poblaciones.
Lo que más nos ha llamado la atención
es que en modo eléctrico las
salidas desde parado (tras un stop o al salir en un
semáforo) es muy enérgica y se puede acelerar sin el miedo de que
entre en funcionamiento el motor de gasolina. Lo único que debe
preocuparnos es llevar la suficiente carga en las baterías, ya que
por debajo de la mitad el sistema nos recomendará dar otra vuelta
para recargarla.
Desde 20.950 euros… sin ayudas
Resulta especialmente interesante que
este modelo cueste prácticamente lo mismo que la mecánica 2.0 D-4D
de 126 cv con las mismas
condiciones de equipamiento. Pero claro, lo lógico sería
pensar que Toyota quiere que se produzca un importante y rápido
trasvase de clientes hacia este tipo de tecnología.
El Auris HSD está disponible desde
20.950 euros, en los que ya se incluye el IVA ajustado al 18% y al
que habrá que descontar las ayudas gubernamentales. Este precio
sirve para la versión Active, que incluye llantas de 15”, siete
airbags, control de estabilidad, asistente para arranque pendientes,
faros antiniebla, climatizador de una sóla zona y
otros detalles como entrada de
audio para USB. Por 23.400 euros pasamos ya al acabado
Advance en el cual se incluyen las llantas de 17”, conexión
Bluetooth, sensores de luz y lluvia, control de crucer y alerón
trasero en la carrocería. Existe un pack opcional que, por 1.800
euros, incluye una bonita combinación de cuero y Alcántara para los
asientos y luces de xenón.
Es importante resumir también que
Toyota ofrece cinco años de garantía en el Auris HSD, pero sólo para
los componentes híbridos del coche. El resto de los componentes se
acogerán a la garantía normal de tres años de duración, salvo en
planes de financiación especiales donde se
pueden ampliar también a cinco años.
Como plan de lanzamiento, Toyota descontará automáticamente 1.000
euros a los primeros 500 clientes.
Resumen
Este sólo es el primer modelo de la
gama en adoptar la tecnología del Prius y deja la duda de saber cuál
será el siguiente. Toyota tampoco ha descartado que, de la misma
forma que se ha hecho con la tecnología híbrida del Prius, el Auris
cuente con el nuevo sistema
“enchufable” que le permita recorrer 20 kilómetros en modo
eléctrico. Hasta que ese momento llegue, nos conformaremos con un
híbrido tradicional de mucha calidad que ya se encuentra al mismo
precio que el diesel equivalente en la gama. Es un intento por
realizar el primer trasvase de clientes al nuevo mundo del automóvil
que hay preparado para dentro de muy pocos años.