CÓMO
SUPERAR LA MUERTE DE UN HIJO
La pérdida de un hijo es la
situación más dura que una persona puede afrontar, para superarla
debe contar con el apoyo de la familia y de la pareja. Pero esta es
una situación muy extrema que podría terminar con la pareja. Uno de
los problemas radica en que ambos padres vivencian de manera
diferente y lo demuestran también, en forma distinta. Este proceso
puede durar toda la vida, pero puede hacerse llevadero con el
tratamiento adecuado.
Etapas del duelo:
Luego de la muerte de un hijo, los
padres pasan por distintas etapas con sentimientos que se alternan.
Lo más común es que experimenten rabia, culpabilidad, tristeza y
pensamiento irracionales.
La culpa se manifiesta como
impotencia, como si no hubiesen hecho lo que podían para impedir que
ocurriera la desgracia. La ira está dirigida hacia aquello que
responsabilizan de la muerte, como por ejemplo, Dios, ellos mismos.
Algunos padres se aíslan y se sienten solos.
1- Parálisis, shock: esta es la
reacción de impacto ante la noticia de la muerte. Se muestra como
apatía, hiperactividad, atolondramiento. Es una reacción defensiva.
2- Alivio, relajación: es una etapa
corta que prosigue al funeral. Se acaba cuando los padres quedan
solos. Está caracterizada por expresiones de aceptación de la
muerte, oscilación del ánimo entre llanto y tranquilidad.
3- Resentimiento: desde el momento en
que los padres están a solas, se sienten inseguros, solos,
culpables, con su autoestima baja. Temen al futuro y pierden el
interés por el mundo circundante. Llorar en este momento ayuda a
desahogarse.
4- Recuerdo: se recuerdan
constantemente los hechos previos a la muerte. Esta etapa tiene una
duración diferente para cada persona. Aparece el deseo por
recapturar las experiencias felices con el hijo.
5- Reparación: aparición de ideas más
racionales y positivas, en un esfuerzo deliberado por continuar la
vida sin el hijo perdido. Se da el cultivo de nuevas amistades e
intereses.
Durante los primeros meses del duelo,
se dan una serie de desmejoramientos en los padres, su aspecto
físico, pérdida del sueño, aumento del cansancio, falta de
concentración y pequeñas pérdidas de memoria. Este deterioro es
natural dentro del proceso de duelo, pero si prosigue con gran
intensidad, debería recurrirse a un profesional para que ayude a la
elaboración de la pérdida.
Conflictos en la pareja:
Es natural que se den ciertas
tensiones en la pareja luego de la muerte de un hijo. Es común que
las parejas sean incapaces de superarlo y terminen con la relación.
Los conflictos más comunes son:
- Dificultades para aceptar la forma
en que la pareja vive la pérdida. Todos sienten de manera diferente
y lo expresan de acuerdo a dicha forma, por lo que uno de los padres
puede pensar que el otro no sufre suficiente, porque no quiere
hablar del hijo o porque no llora. La aparente indiferencia puede
ser un mecanismo de defensa para no sucumbir ante el dolor.
- Culpar a la pareja. Es una actitud
común y puede traducirse en continuos reproches.
- Falta de sincronización. Las fases
del duelo no son vividas al mismo tiempo por ambos padres, lo que
crea una sensación de estar siempre inmersos en el dolor. Pueden
llegar a evitarse para no recaer en el sufrimiento.
- Las relaciones sexuales. Puede
darse que las necesidades aumenten o disminuyan de manera diferente
en ambos miembros de la pareja. En general, el hombre separa lo
sexual de lo emotivo, pero la mujer, queda paralizada por el dolor.
Consejos para afrontar la
pérdida:
- En primer lugar, hay que expresar
los sentimientos sin reprimirlos. Llorar cuando tengan ganas, sin
preocuparse por el lugar o el momento, pero sin dañarse ni dañar a
otros.
- Aplazar las decisiones importantes
que estuvieran pendientes, hasta un momento más oportuno.
- No permitir que se les presione
para tomar decisiones sobre las pertenencias de los hijos (ropa,
juguetes, habitación, etc). El duelo debe elaborarse en el tiempo
que sea necesario.
- Mantener la buena comunicación
dentro de la pareja, al momento de hablar sobre el hijo, ya sea
entre ellos o con los demás.
Tener otro hijo no llenará el vacío
dejado por el fallecido, por tanto, si se desea tener un nuevo hijo,
que no sea como sustituto, pues podría aumentar el dolor y provocar
miedo y angustia. Esta decisión debe posponerse lo más posible, para
que sea meditada adecuadamente.
Es necesario comprender que el dolor
no desaparece del todo, lo que se puede hacer es sobrellevar esta
pena de la mejor manera posible, desarrollando estrategias de vida
para continuar. La tristeza y el dolor disminuirán, y la culpa
desaparecerá, permitiendo cierto optimismo paulatino.

Fuente
EL DUELO
Y LA PÉRDIDA EN LA ADOLESCENCIA
¿QUÉ ES EL DUELO?
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LA MUERTE DE UN SER QUERIDO
CONSEJOS PARA SOBRELLEVAR EL
DOLOR DE LA MUERTE DE UN SER QUERIDO
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