CUÁLES SON LOS MOTIVOS PARA
ROMPER LA RELACIÓN
Cerca de 90.000 parejas se dicen adiós cada año en España.
¿Los motivos? Excesiva juventud, inmadurez, egoísmo, decepción.
Ciertamente la pareja no es un camino de rosas y las estadísticas
nos demuestran que se han triplicado los naufragios matrimoniales
desde la implantación del divorcio.
O bien no se valora el matrimonio o bien
es que nos hemos vuelto más exigentes en el amor. Pero, ¿cuáles son
los motivos más alegados a la hora de finalizar una relación?
Algunos sociólogos hablan del egocentrismo que domina a algunas
parejas, ya que la realización personal figura como prioridad.
Sin embargo, al contrario de lo que
podría parecer, la familia no desaparece ni está en crisis sino que
evoluciona al mismo ritmo que la sociedad. Se evoluciona de una
familia fruto de la necesidad y falta de alternativa a otro tipo de
familia: la electiva. Ello no perjudica sino que beneficia a las
relaciones familiares, como recoge la socióloga Inés Alberdi en su
"Informe sobre la situación de la familia en España". Las parejas
que se separan no es que no deseen estar casadas, sino que quieren
ser felices y que sus hijos vivan en un clima adecuado, puesto que
la separación no es un capricho: no se dice adiós a la ligera,
especialmente si hay hijos por en medio. Por el contrario dar el
paso definitivo conlleva tener sentimientos de culpa, angustia y
frustración.
Son infinitos los conflictos que
sufren las parejas de hoy, pero haremos hincapié en los siete
motivos más frecuentes de conflicto que llevan al desamor.
- Juventud: cuanta menos edad sumen los
cónyuges más posibilidades tienen de diluir su unión en un
futuro, debido a que los jóvenes viven más el presente y el
arrebato amoroso les empuja a tomar decisiones poco sopesadas
sin reparar en los problemas de la convivencia. Sin embargo,
esto no se da si los dos miembros de la pareja saben evolucionar
junto a sus sentimientos y necesidades. Un estudio de Asuntos
Sociales sobre parejas apunta a que los entrevistados más
felices eran los que habían dicho el "sí, quiero" más tarde.
- Decepción: en la convivencia día a día bajo
el mismo techo, se descubren aspectos desconocidos del otro que
en algunas ocasiones suponen dar al traste con la idea que se
tenía de nuestra pareja. Ello ocurre principalmente debido a que
en la etapa inicial de la relación lo habitual es que cada uno
trate de dar lo mejor de sí y que -al estar enamorado/a- se vea
solo aquello que se quiere ver. En esta etapa es importante la
aceptación del otro y el desarrollar habilidades para mantener
la relación.
- Inmadurez: es muy difícil solucionar el que
una de la partes esté fijada en la infancia y sea incapaz de
asumir las responsabilidades que conlleva una relación. Las
personas inmaduras suelen ser inconstantes, caprichosas,
carentes de una visión sobre las consecuencias de sus actos. Es
preferible esperar a que maduren para consolidar la relación.
- Egoísmo: el sentimiento amoroso no es
puramente altruista, cuando damos esperamos recibir lo mismo o
al menos en similar proporción. El intercambio de afecto, de
entrega, de comprensión, de cariño, de trabajo... llevará al
desencanto si no es compartido, a la frustración, y logrará
consumir a la relación.
- Autoengaño: la creencia de que lograremos
cambiar al otro es falsa y el mantener la venda en los ojos
tampoco da resultado y en algún momento esta caerá. Tampoco
resultan esas uniones en la que uno de los miembros proyecta en
el otro su ideal de persona y la disfraza de lo que no es.
- Falta de palabras: la incomunicación es uno
de los pilares por los que se agrietan muchas parejas, y muchas
veces la suma de silencios se va agrandando en igual proporción
al resentimiento acumulado. Se acaba por no tener confianza en
el otro y es imprescindible el diálogo y la sinceridad para
poder mantener a flote la pareja. Las quejas en voz alta y la
claridad restan relevancia al problema y al comunicarlo se
minimiza el conflicto.
- Rutina: la apatía en una relación es muy
peligrosa. Cuando se instala el desinterés poco podemos hacer.
Es importante esforzarse para mantener un intercambio
interesante en la pareja y esto es algo que concierne a cada una
de las partes. Es una utopía fantasiosa el sueño de que el otro,
si nos ama, debe adivinar nuestros deseos. Las dos partes han de
trabajar para que la relación sea todo menos aburrida.
Fuente
QUÉ ESPERAN DEL AMOR Y LA
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CÓMO DEBE SER LA MUJER PERFECTA
VIOLENCIA DOMÉSTICA - SEÑALES Y
SÍNTOMAS
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