CONSEJOS PARA NEGOCIAR
EFICAZMENTE
Nuestro día a día está formado de pequeñas y grandes
negociaciones. Relacionarse es negociar. Mucho más de los que somos
conscientes. En el trabajo, en casa, con los amigos, de compras...
Pero a lo largo de estas interacciones a menudo tenemos la sensación
de que no quedamos satisfechos. Bien porque no hemos conseguido lo
que queríamos, bien porque conseguirlo nos ha creado un problema con
la otra parte. Llegar a acuerdos satisfactorios para todos es lo que
persigue el estilo "Win to Win".
Ante una negociación es importante
conocerse uno mismo, los puntos fuertes y débiles de nuestro
carácter y tener muy claro qué queremos. Para ello hace falta hacer
un análisis previo de la situación con total sinceridad con uno
mismo, sino será muy difícil que al entrar en contacto con la otra
parte no perdamos el control de la situación o bien acabemos
llegando a un acuerdo que en el fondo no nos satisface.
Es por ello que debemos entender la
negociación como un proceso de aprendizaje continuo, sobre todo de
una misma.
La negociación denominada "Win to Win"
se basa en el objetivo de conseguir el acuerdo a través de la
colaboración. Ello permitirá que todas las partes salgan ganando,
satisfechas y dispuestas a mantener la relación.
Es por ello, que en las relaciones
que nos interese mantener a largo plazo (pareja, clientes,
amigos...) es conveniente tener en cuenta esta estrategia.
¿Qué es negociar?
Negociar debe entenderse como un proceso racional que pretende
llegar a un acuerdo y resolver así un problema creado por una
diferencia de intereses. De no ser así, lo más probable es que no
estamos negociando, sino imponiendo, regateando, eludiendo... Pero
manipular la situación no acostumbra a ser una buena táctica porque
si bien en un principio puede darnos buenos resultados, a la larga
la otra persona se sentirá manipulada y no querrá tratar con
nosotros.
Debido a los intereses que nos
estamos jugando, ninguna negociación está ausente de emotividad.
Ello complica las cosas en cuanto a conseguir que el proceso sea
racional. Además, las personas con las que negociamos tienen sus
propias emociones, percepciones y formas de pensar y relacionarse.
Por ello nos beneficia identificar, controlar y manejar tanto al
otro como a nosotros mismos.
Uno de los puntos débiles en una
negociación, es que a menudo olvidamos que la otra parte también
tiene unas necesidades. Ello debería situarnos en un punto de
interés común. Es decir, el otro tiene tanto interés en hablar con
nosotros como nosotros con él.
A tener en cuenta
- Satisfacer necesidades más que deseos.
- Usar el poder personal (nuestros puntos fuertes) de forma
afectiva y aprender a identificar y gestionar el poder del otro.
- Presentar los argumentos de una forma convincente.
- Desarrollar una estrategia de opciones y concesiones variada
y realista. Existen diversos estilos de negociar: el racional,
el analítico, el evasivo, el diplomático, el competitivo... así
como roles que podemos adoptar: el de amiga, consultora,
persuasiva... pero lo importante es:
- Haber preparado previamente la negociación (marcándonos
unos propósitos y estrategias).
- Gestionar la confianza (con una comunicación empática
con el otro, igualitaria y orientada a soluciones) y el
acercamiento (resolviendo diferencias).
- Proponer alternativas ampliando las opciones. Ello
implica ser creativos para encontrar soluciones sobre la
marcha si es necesario.

Fuente
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