Ahora el periodista deberá cumplir
con las deberes y obligaciones de paternidad del pequeño Alejandro,
de 10 años. Esto implica el derecho del niño a
llevar los apellidos de Navarro, así como a recibir una
manutención y los derechos sucesorios.
De esta forma concluye una dura
batalla que comenzó en noviembre y que
se libró tanto en el juzgado como en los platós de televisión.
El pasado mes de diciembre, la demanda de Reyes era admitida a
trámite y Navarro era instado a someterse a unas pruebas de
paternidad, algo a lo que él siempre se ha negado.
El no acudir a realizarse las pruebas
suele considerarse, en estos casos,
un elemento probatorio.
Navarro siempre ha negado ser el
padre de Alejandro e, incluso, llegó a demandar a Ivonne por
intrusión en su intimidad.