CÓMO ILUMINAR MÁS PERO GASTANDO
MENOS
Reducir la
factura de la electricidad y mantener una buena iluminación, uno de
los consumos y gastos más importantes del presupuesto familiar, no
son objetivos incompatibles...
La luz se halla ligada
íntimamente a nuestra existencia y está presente en la mayoría de
las actividades que desarrollamos.
Debido a ello, constituye una de las principales necesidades
energéticas de los hogares, representando aproximadamente la quinta
parte de la electricidad que se gasta en una vivienda, según datos
del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía,
IDAE,
de España.Para conseguir una
buena iluminación hay que analizar las necesidades de luz en cada
una de las partes de la casa, ya que no todos los espacios requieren
la misma intensidad de luz, ni durante el mismo tiempo.
La
fórmula básica
Una fórmula básica de economía doméstica es una
cuestión de sentido común: consiste en
aprovechar al máximo la iluminación
natural, y utilizar
colores claros en paredes y techos para que esa fuente
natural de luz aumente su efecto de iluminación hogareña, gracias a
lo cual se puede reducir el alumbrado artificial.
No confundir potencia con luminosidad
Otra
recomendación básica del IDAE radica en aclarar la idea equivocada
pero muy extendida, de asociar la luz que proporciona una bombilla
con la 'cantidad' de electricidad necesaria para producirla.
Así se suele hablar de una bombilla
de 60 ó 100 vatios (W) como sinónimos de bombillas que producen una
cierta luminosidad, cuando en realidad, el vatio es una unidad de
potencia eléctrica, mientras que la luz tiene su propia unidad de
medida, denominada 'lumen'.
Según el IDAE, la eficacia luminosa
de una lámpara es la cantidad de luz emitida por unidad de potencia
eléctrica (W) consumida. Se mide en 'lúmenes por vatio' (lm/W) y
permite comparar la eficiencia de unas fuentes de luz con respecto a
otras.
Por ejemplo, la eficacia luminosa de
las bombillas incandescentes se sitúa entre los 12 y los 20 lm/W,
mientras que la de las lámparas fluorescentes oscila entre los 40 y
los lm/W.
Lámparas
de bajo consumo
Por otra parte, aunque resulta más costosa de entrada, las
denominadas lámparas de bajo
consumo proporciona a la larga un importante ahorro de
dinero porque gastan menos y duran mucho más tiempo que las
bombillas incandescentes convencionales, en la que la luz se produce
por el paso de la electricidad a través de un filamento metálico, y
en la cuales la mayor parte de la corriente se disipa en forma de
calor.Las lámparas de bajo
consumo son un buen ejemplo de una mayor eficacia luminosa, ya que
una de 20 vatios proporciona la misma luz que una bombilla
tradicional de 100 vatios.
No
dejar nunca la luz encendida y más consejos
Para
aumentar la eficiencia de la
iluminación doméstica y ahorrar en la factura eléctrica, el
IDAE aconseja:
- no dejar las luces encendidas en las habitaciones que no se estén
utilizando
- reducir al mínimo la iluminación ornamental en exteriores y
jardines
- mantener limpias las lámparas y las pantallas
Con todo esto aumentará la luminosidad
de las estancias sin aumentar la potencia.
Por su parte, las
lámparas electrónicas
incluso duran más y consumen menos que las de bajo consumo, además
de soportar una mayor cantidad de encendidos y apagados sin
estropearse.
Los especialistas también recomiendan
adaptar la iluminación de la casa a las necesidades reales y,
además:
- Dar preferencia a la iluminación
localizada con lo cual, además de ahorrar energía, se
consiguen ambientes más confortables.
- Colocar reguladores de intensidad
luminosa de tipo electrónico.
- Utilizar tubos fluorescentes
en lugares o estancias de la casa donde se requiera más luz durante
muchas horas, por ejemplo en la cocina.
- Colocar detectores de presencia
en vestíbulos, garajes y zonas comunes, para que las luces se
enciendan y apague automáticamente.
Toda ellas son otras recomendaciones
claves para iluminar más gastando menos.
Recuerda...
- Para conseguir una buena iluminación hay que analizar las
necesidades de luz en cada una de las partes de la casa, ya que no
todos los espacios requieren la misma intensidad de luz, ni durante
el mismo tiempo.- Una fórmula
básica de economía doméstica es una cuestión de sentido común:
consiste en aprovechar al máximo la iluminación natural y utilizar
colores claros en paredes y techos.
- Es aconsejable
sustituir las bombillas incandescentes por las de bajo consumo, las
cuales para un mismo nivel de iluminación ahorran hasta un 80 por
ciento de energía y tienen una vida útil ocho veces mayor.

Fuente
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