ENERGÍA SOLAR - CÓMO FUNCIONA
Calienta el suelo, los mares y el aire; condiciona las
corrientes oceánicas y el ciclo hidrológico, y da vida a las plantas
y a los árboles. La radiación solar es la gran fuente de energía del
pasado, del presente y del futuro. Esta energía de todos los tiempos
se ha ganado el calificativo de "energía del futuro" porque se
empleará de forma creciente para satisfacer las necesidades
energéticas de toda la humanidad. En el próximo siglo, sólo
competirán con ella los reactores nucleares, objeto de rechazo por
los sectores ecologistas, y los sistemas de fusión termonuclear,
todavía en vías de investigación.
Así funciona la energía del
futuro
Desde hace 6.000 millones de años, el Sol produce calor y luz. Sus
características le convierten en un astro de vital importancia para
nuestro planeta. Esa gran esfera incandescente fue la única fuente
de energía para el hombre al principio de los tiempos. Después, con
la aceleración del progreso técnico, llegó un vertiginoso aumento
del consumo de otros recursos como el carbón, el petróleo o el gas
natural, agentes contaminantes y para nada inagotables que pronto
precisaron la búsqueda de alternativas limpias y renovables. Entre
estas alternativas se encuentra la vuelta al aprovechamiento de la
fuerza solar pero, eso sí, con unas nuevas y más modernas técnicas
de obtención energética.
Aprovechamiento
De la radiación solar total, solamente dos millonésimas partes
llegan a la atmósfera terrestre. Pero de esta radiación dirigida a
nuestro planeta poco más de la mitad incide efectivamente en la
superficie de la tierra. En los niveles superiores de la atmósfera
se elimina la mayor parte de la radiación ultravioleta, mientras que
la tercera parte de la radiación es devuelta al espacio por
reflexión, difusión y refracción y además, una parte queda absorbida
por el vapor de agua y otros componentes de la atmósfera.
Por otra parte, la energía solar no
llega de manera uniforme a la Tierra: la estación del año, la hora
del día, la altitud, etc., son factores que hacen variar la
radiación que absorbe la superficie terrestre. El aprovechamiento
energético del Sol presenta una serie de ventajas frente a otros
tipos de energías, como es su carácter de gratuita e inagotable a
escala humana -ya que se calcula que la vida del Sol se prolongará
durante otros 6.000 millones de años-. Sin embargo, la energía solar
presenta serios problemas para su explotación. En primer lugar, la
radiación solar llega de forma dispersa e inconstante, especialmente
al no disponer en la actualidad de un sistema eficaz de
almacenamiento de energía. En segundo lugar, para utilizar a gran
escala la energía solar son necesarios sistemas de captación de gran
superficie, lo cual influye en su coste. Además, los componentes
necesarios son todavía caros.

La vía
térmica
Este primer camino para el aprovechamiento de la energía solar
consiste básicamente en la absorción de la energía solar y su
transformación posterior en calor. Su principal ventaja descansa en
el alto rendimiento de transformación, hasta un 65% de radiación da
energía calorífica. La desventaja, en cambio, radica en el hecho de
que únicamente es utilizable la radiación solar directa. Por eso, la
utilización de instalaciones termo-solares se limita a regiones con
índices de radiación directa elevada.
La utilización térmica del Sol puede
realizarse a través de sistemas activos sin concentración, con
concentración o por medio de centrales termo-solares para producir
energía eléctrica. También es posible un "aprovechamiento pasivo" de
la radiación solar mediante la construcción de viviendas que de
adapten al entorno y clima en el que se localizan y que estén
diseñadas racionalmente para ese fin.
El sistema más interesante para el
aprovechamiento activo a baja y media temperatura lo constituyen los
colectores, que permiten absorber su calor y transmitirlo a un
fluido, generalmente agua o una mezcla anticongelante. Los
colectores planos están formados por una placa receptora, de cobre o
acero inoxidable, capaz de absorber la radiación del Sol en forma de
calor, y unos tubos construidos con un buen conductor térmico para
la circulación del fluido que recoge el calor.
Para el aprovechamiento de la energía
solar a media temperatura se emplean los colectores de
concentración. Estos colectores emplean dispositivos que concentran
la radiación del Sol en una superficie reducida, un punto o una
línea. Para su correcto funcionamiento, necesitan disponer de un
sistema eficaz de seguimiento del Sol que les permita recibir
constantemente la radiación solar en la posición óptima.
Centrales termo-solares
Existen sistemas de aprovechamiento que permiten la termo-generación
de electricidad a través de la conversión de la radiación del Sol en
energía calorífica. Esquemáticamente, en una central termo-solar el
calor recogido en un fluido -agua, aceite, sodio, sales fundidas,
aire, etcétera-se transmite a un sistema de producción de vapor que
pone en funcionamiento una turbina a la cual va acoplada un
alternador, que produce electricidad como en una central eléctrica
convencional.
En los sistemas heliotérmicos con
colectores distribuidos, un fluido atraviesa consecutivamente varios
colectores de concentración hasta alcanzar la temperatura requerida
por un generador de vapor. Las desventajas que presentan estos
sistemas son las pérdidas térmicas por el largo recorrido que tiene
que efectuar el fluido.
Las centrales solares de torre
central disponen de una amplia superficie cubierta de espejos,
denominada campo de helióstatos, que concentran la radiación solar
en un receptor instalado en el extremo superior de la torre. La
energía recogida en el receptor central se utiliza para calentar un
fluido hasta una temperatura muy elevada que permite la producción
de vapor necesario para poner en funcionamiento un turbogenerador
como en una central eléctrica convencional.
La conversión fotovoltaica
Al margen de la vía térmica, se utiliza también la conversión
directa de la luz en energía eléctrica. En la conversión
fotovoltaica se utilizan las llamadas células solares, construidas
con un material cristalino semiconductor, que tiene la cualidad de
producir electricidad al incidir sobre él los fotones de una
radiación luminosa.
Las células solares aprovechan
únicamente de un 15% a un 25% de la energía lumínica que reciben, y
este rendimiento es menor a medida que aumenta la temperatura de la
célula. No obstante, el mayor inconveniente del aprovechamiento
fotovoltaico radica en su alto coste. Sin embargo, las perspectivas
a largo plazo son esperanzadoras para este sistema, ya que las
investigaciones están profundizando en la fabricación de materiales
con los que se están consiguiendo rendimientos superiores a los
actuales
En la actualidad
La sociedad de hoy precisa calor para calefacción y para la
realización de procesos industriales, electricidad para el alumbrado
y la producción de trabajo mecánico y combustibles líquidos y
gaseosos para poner en movimiento los motores de los vehículos. La
energía solar puede aportar respuestas adecuadas en todos estos
campos. Queda todavía mucho camino por recorrer para que podamos
aprovechar al máximo -incluso mediante la construcción de centrales
espaciales-esta fuente de energía.
Fuente
¿SE PUEDE PREDECIR EL CLIMA?
SISTEMA RESPIRATORIO
¿QUÉ SON LAS ESTRELLAS FUGACES?
LA CLONACIÓN - QUÉ ES Y EN QUÉ
CONSISTE
CLONACIÓN DE ANIMALES
PREHISTÓRICOS
EL TIROIDES - QUÉ ES Y PARA QUÉ
SIRVE
QUÉ ES EL PHISHING Y CÓMO
EVITARLO
ADICCIÓN A INTERNET - SÍNTOMAS
Y TRATAMIENTO
Ver Todo el Historial de
Notícias
|