¿SE PUEDE PREDECIR EL CLIMA?
El clima se está revelando, cada vez con mayor énfasis, como
un factor muy importante en las sociedades modernas. Dado que, el
momento en que la técnica pueda controlar y modificar la
meteorología queda aún muy lejos, la predicción del clima se ha
convertido en una ciencia de la que dependen muchos aspectos de
nuestra vida cotidiana.
La suerte de los pueblos y sus culturas
dependen de muchos factores y, entre otros, se destaca el
climatológico por su variabilidad en el espacio y en el tiempo, que
produce cambios en el curso de la historia, por lo que para llegar a
una adecuada comprensión de los pueblos es necesario conocer la de
sus climas.
El clima ejerce grandes influencias
en el desarrollo de la humanidad, procurándole a veces buenas
oportunidades e imponiéndole, en otras, agobiantes dificultades. La
importancia de las investigaciones en este campo de la ciencia se
manifiesta en el hecho de que la vida moderna depende en gran parte
de las previsiones meteorológicas, convirtiéndose éstas en una
necesidad creciente. Con las nuevas tecnologías se están afinando
cada vez más los pronósticos, para así satisfacer el interés
particular y, sobre todo, salvar vidas y bienes materiales en caso
de catástrofe.
Sólo nos acordamos de la meteorología
cuando algo falla, cuando los elementos se alían en nuestra contra o
cuando la catástrofe natural hace su aparición inesperada e
incontrolada. Mientras eso no sucede, la información meteorológica
se convierte, para la mayoría de los ciudadanos, en un pequeño
cúmulo de datos que, en la mayoría de las ocasiones, no sobrepasan
la consideración anecdótica. Sin embargo, todo esto no es más que la
punta del iceberg de una ciencia joven pero que avanza rápidamente,
y de la que dependen muchos factores de nuestra sociedad.
Sorprende conocer la cantidad de
decisiones, económicas e incluso políticas, que se toman en función
de las predicciones meteorológicas. Y de su acierto o no, dependen
consecuencias que difícilmente son previsibles.
La meteorología
La meteorología se define como la ciencia del medio ambiente
atmosférico dirigida hacia el bienestar humano. Se trata de una
ciencia joven que ha avanzado significativamente en las últimas
décadas y que estudia el estado de las condiciones atmosféricas en
un momento dado y la predicción de su estado en un futuro próximo.
El acierto detallado en sus
previsiones de las predicciones meteorológicas -que se produce cada
vez con más frecuencia- se debe a la conjunción de cuatro factores
esenciales: conocimiento de la génesis y comportamiento de los
fenómenos atmosféricos, la mejora de las fuentes de información, el
tratamiento de los datos y la integración de los servicios
meteorológicos y otros organismos. Esta conjunción sólo se ha podido
conseguir muy recientemente, gracias a la aplicación de nuevas
tecnologías (en las que intervienen satélites, radares e
informática) para la predicción del tiempo.
Las predicciones meteorológicas son
de dos tipos: las que informan a corto plazo -24 horas- bastante
bien asentadas, y las que se hacen a largo plazo, cuyo alcance
temporal se ha visto envuelto por la polémica. Mientras para unos,
la validez de la predicción está en cinco días, para otros más
optimistas se sitúa en diez o, incluso dos semanas.
La meteorología es una ciencia que
puede resultar revolucionaria para el bienestar de la humanidad. En
agricultura, por ejemplo, mediante cálculos adecuados de
temperatura, presiones, humedad y demás, se puede predecir con
exactitud el tipo de cultivo más conveniente para una zona
determinada. La elaboración de mapas pesqueros realizados tras
complicadas operaciones de datos y baremos, pueden precisar los
lugares donde se encuentran los bancos de pesca. Estos mapas son
realizados en España por el Instituto Nacional de Meteorología (INM)
y los pescadores no tienen más que echar las redes en los caladeros
indicados por los mapas.
Un sistema de información
meteorológica diseñado por la empresa española ISEL (Ingeniería de
Sistemas Electrónicos), en colaboración con el Ingeniering Center de
la Universidad de Wiscosin, permite conocer en cada momento la
situación climática en cualquier parte del mundo. Este programa,
denominado PC-MCIDAS, trabaja con datos convencionales y con
imágenes procedentes de satélites meteorológicos. El usuario sólo
necesita disponer de un ordenador personal al que se le aplica el
programa para integrarse en un sistema interactivo de información
meteorológica, conectándose a un ordenador central situado en el
organismo que disponga de la información meteorológica y siempre que
esta institución lo permita. El sistema, nuevo en Europa y que
representa el futuro meteorológico, está siendo experimentado
actualmente por el Instituto Nacional de Meteorología, único
organismo español que recibe directamente los datos del satélite
meteorológico europeo Meteosat y de los norteamericanos Geos y
Tiros.
Cambiar el rumbo de la
historia
Es difícil encontrar una actividad humana de la que se pueda afirmar
que esté totalmente libre de las influencias de acontecimientos
meteorológicos, como olas de frío y de calor, sequías, inundaciones,
huracanes, temporales, borrascas. Hoy más que nunca influyen en el
quehacer diario del hombre.
Pero si volvemos la vista al pasado
se detectan multitud de hechos históricos transcendentales en los
que el tiempo atmosférico ha jugado un papel determinante que cambió
el rumbo de la historia.
El verano de 1588 se caracterizó por
profundas borrascas que excedieron con mucho a la mayoría de los
temporales de nuestro tiempo. Fue el verano en el que Felipe II, rey
de España, lanzó la Armada Invencible contra Inglaterra: tenía como
objetivo la invasión y ocupación del país. Según el meteorólogo
británico H.H. Lamb "la reconstrucción de las situaciones
meteorológica de aquel verano muestra la gran velocidad con que se
trasladan los centros depresionarios, correspondiendo a vientos de
la corriente en chorro que alcanzaban o sobrepasaban el límite de
las máximas velocidades deducidas de la experiencia moderna. Eso
ocurrió durante la Pequeña Edad Glacial, cuando la temperatura de la
superficie del Atlántico norte era 5º inferior a la normal de hoy.
En consecuencia, en aquella región del océano se desarrollaron
tremendos temporales como los que dieron al traste con la Armada
Invencible". De no haber sido así, es difícil establecer cómo se
habría desarrollado el curso de la historia europea. Es seguro que
habría sido muy distinto del que siguió.
Hay otro acontecimiento histórico, de
mucha más trascendencia para la humanidad, en el que el tiempo
atmosférico desempeñó un papel fundamental. Pero esta vez fue la
ausencia inusual de temporales en un océano y en una época del año
en que suelen ocasionar efectos desoladores. Se produce en octubre
de 1492, cuando tres pequeñas naves de Castilla, al mando del
navegante Cristóbal Colón, realizan una plácida travesía del
Atlántico por aguas subtropicales y tropicales que les conduce al
Caribe, impulsadas por los vientos alisios. Descubrieron América
gracias a que el viaje se desarrolló a favor de la circulación en
torno al anticiclón de las Azores, el gran protagonista
meteorológico del Descubrimiento. Grandes perturbaciones
atmosféricas tropicales, sobre todo los temibles huracanes que
asolan la región, suelen ser muy frecuentes y violentos en esa época
del año. De haberse encontrado con alguno de ellos la flotilla de
Colón, la expedición habría fracasado y la historia hubiera tomado
otro rumbo muy diferente.
La tecnología al servicio
de la meteorología
La sequía del verano de 1976 estuvo a punto de colapsar la
agricultura de países como Francia y el Reino Unido, naciones de
gran amplitud de recursos técnico-industriales. Lo mismo sucedió en
Estados Unidos durante 1988 y se podrían citar decenas de casos en
los últimos tiempos. Eso ha hecho que los países más avanzados estén
desarrollando costosísimos programas encaminados a reducir el
salvajismo de la atmósfera. La mayor parte de los instrumentos
modernos, útiles para la interpretación de los fenómenos
meteorológicos y la conducta de la atmósfera de la Tierra, se
forjaron durante el primer tercio del siglo XX. Con ellos se
sentaron las bases de la predicción científica del tiempo. Y el
núcleo de vanguardia de este movimiento fue la Escuela Meteorológica
de Noruega. Todos los servicios meteorológicos más desarrollados,
principalmente en Europa y América, se conformaron a los
procedimientos operativos de aquella Escuela y aquella época.
El advenimiento de los grandes
ordenadores y el desarrollo de las comunicaciones han permitido una
poderosa explotación de las virtualidades de aquellos principios.
Uno de los programas más importante, que vino a dar la pauta de lo
que será la meteorología del mañana, es el Centro Europeo de
Predicción a Plazo Medio de Reading, cerca de Londres. Allí, en los
primeros años de la década de los 80 se instaló uno de los
ordenadores más poderosos de la informática de la época. A esta
poderosa central tienen acceso, mediante terminales de teleproceso,
la mayor parte de los países desarrollados, entre los que figura
España. Sus informaciones se distribuyen a una velocidad superior a
la de la luz. Con el ordenador de Reading se puede predecir el
tiempo atmosférico, con toda fiabilidad, por un período de cinco
días como mínimo. Y estas predicciones significan dinero, mucho
dinero. Se calcula que el Centro Reading procura a la economía
europea un beneficio de cientos de miles de millones, esencialmente
en agricultura y en el sector de obras públicas.
Instituto Nacional de
Meteorología
La Península Ibérica se encuentra en una encrucijada meteorológica,
afectada por la influencia conjunta de las circulaciones subtropical
y polar, del Mediterráneo y de una orografía complicada. Todo ello
le hace ser el escenario natural de una serie de fenómenos
meteorológicos violentos de consecuencias a veces catastróficas, por
lo que se le ha dado gran importancia desde hace siglos al estudio
de estos fenómenos.
Actualmente, el organismo encargado
de gestionar y coordinar todo tipo de actividades meteorológicas en
España es el Instituto Nacional de Meteorología (INM), dependiente
del Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones. Realiza
fundamentalmente pronósticos meteorológicos a muy distintos plazos y
estudios climáticos en los que el instituto emplea la mayor parte de
sus recursos. El INM está efectuando actualmente un gran esfuerzo
innovador para poder ofrecer predicciones meteorológicas de alta
calidad a los sectores sociales que las reclaman cada vez de forma
más exigente.
Este organismo nació prácticamente
para cubrir las necesidades de la aviación civil y militar, y de
hecho, dependió del Ejército del Aire hasta 1978 en que pasó al
Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones. Desde esta
última fecha, el Instituto Nacional de Meteorología no ha cesado de
crecer y se está creando una importante clientela civil. Entre los
nuevos sectores interesados en disponer de una buena información
meteorológica se encuentra la agricultura, sector para el que el
conocimiento de la predicción de heladas, aguaceros o sequías es
fundamental; otros sectores interesados son el turismo, medio
ambiente, recursos naturales, transporte, compañías eléctricas...
Fuente
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