ADICCIÓN A INTERNET - SÍNTOMAS
Y TRATAMIENTO
Teniendo en cuenta el incremento cada vez mayor de nuevas
tecnologías que se van haciendo parte de la vida diaria, se hace
imprescindible conocer de que manera su utilización va transformando
la realidad y como esta nueva realidad afecta nuestra manera de ser
en el mundo.
En los últimos años
producto de la globalización y el avance de los medios de
comunicación surge Internet como el boom de fines del siglo XX y
principio del XXI. Su facilidad de manejo y versatilidad en pocos
años ha rebasado los limites de lo inimaginable, haciéndose cada vez
mayor la cantidad de usuarios que acceden a la red y que se
benefician de su enorme variedad de servicios. La gran cantidad de
información a la que se puede acceder contiene casi todos los
conocimientos y pasatiempos del quehacer humano, también se le ha
denominado la gran biblioteca de la humanidad.
Se ha podido comprobar a través de
varios estudios la gran capacidad adictiva de su uso, lo que podría
provocar un condicionamiento que haría cada vez mayor la necesidad
de su utilización. Debido a ésto hace pocos meses se ha convertido
en noticia el posible síndrome de dependencia de Internet. La base
teórica con que cuentan los defensores de entidades como el IAD
(Internet Addiction Disorder) son algunos estudios -descriptivos-
acerca de los patrones de uso de Internet, de los que quizá resulte
aventurado deducir que el uso masivo de los recursos "online" sea
preocupante.
Se ha observado que algunas personas
presentan verdaderos problemas derivados de su afición a los
ordenadores y al ciberespacio. Cuando se es despedido del trabajo,
se abandonan los estudios o una persona se encuentra inmersa en una
demanda de separación a causa de esta actividad se puede sospechar
la existencia de una adicción.
No obstante las "adicciones" en
sentido amplio pueden ser saludables, patológicas o una mezcla de
ambas. De este modo una persona que se sienta fascinada por su hobby
y en el que invierte cantidades ingentes de tiempo tiene la
posibilidad de aprender, fomentar la creatividad y comunicarse. La
dificultad se sitúa en el punto en que debe trazarse la línea entre
un uso intenso de la tecnología y la aparición de las consecuencias
derivadas directamente de la actividad.
Es conocido por todos el fenómeno que
se produce ante la adquisición de un sistema de videojuegos,
apareciendo una curva de utilización caracterizada por elevadas
frecuencias de uso en las primeras 3-5 semanas, curva que
progresivamente va descendiendo hasta situarse de modo estable en
valores que constituyen una fracción de los iniciales. Cabe, pues,
plantearse si la eclosión de Internet desde finales de 1996 no está
produciendo un fenómeno similar al acaecido con los videojuegos a
principios de los 90.
Se empieza a considerar si puede
existir un núcleo común a todos los elementos psicopatológicos
ligados con la informática, que es el uso abusivo de los
ordenadores, considerándose las diferentes manifestaciones como
formas clínicas diferentes de un único trastorno.
Se compara la adicción a Internet con
el juego patológico, la adicción al tabaco, el alcoholismo o las
compras compulsivas. Al igual que ocurrió con los videojuegos el
paralelismo con el conjunto de las toxicomanías es tentador, sin
embargo, ya de una manera superficial sólo es posible establecerlo
con el juego patológico ya que en este caso tampoco existe una
sustancia responsable de la conducta adictiva.
El hecho que Internet se considere un
medio de trabajo, de extraordinaria creatividad y una vasta fuente
de información y otros recursos, pone en duda para muchos su
carácter adictivo. Sin embargo, los partidarios de la existencia de
este síndrome definen al "netdependiente" como aquel individuo que
realiza un uso excesivo de Internet lo que le genera una distorsión
de sus objetivos personales, familiares o profesionales.
El "Center for On-Line Addiction"
describe este tipo de adicción como un deterioro en su control y uso
que se manifiesta en un conjunto de síntomas cognitivos,
conductuales y fisiológicos.
La socialización y la comunicación
parecen constituir los elementos últimos del efecto "adictivo" de
Internet (intercambio de correo, participación en grupos de
discusión, conversaciones en tiempo real, juegos en red). Sin
embargo cuando estas mismas actividades prescinden de su soporte
tecnológico pierden la connotación mórbida que se les ha querido
dar. ¿Quién se preocupa por las prolongadas conversaciones de
teléfono de los adolescentes tras haber estado juntos todo el día en
el colegio? La lectura es otra actividad que puede captar
completamente la atención sin que por ello se intente elevar a la
categoría de diagnóstico. Cuando se es un nuevo usuario o se
descubre un nuevo recurso en Internet se produce una fase de
encanto, que se caracteriza por elevados tiempos de consumo y cierta
"obsesión". Tiempo después aparece una caída del uso que corresponde
con una percepción mas objetiva de lo que es Internet en sí o el
recurso recientemente descubierto, apareciendo una fase de
desencanto.
Finalmente aparece una fase de
estabilidad donde el recurso o el uso de Internet en sí mismo halla
su espacio natural en las actividades del sujeto. De este modo es
esperable que una vez alcanzado el primer nivel se vuelva
-episódicamente- al primer nivel, aspecto demostrado por los
trabajos que presentan el carácter fásico en el uso de Internet y
que tienen su antecedente en los realizados sobre el uso de
videojuegos. Este fenómeno fue constatado por primera vez por
Creasey y Myers en 1986. Probablemente exista un equivalente a este
fenómeno en la conducta de los sujetos que disponen por primera vez
de una conexión a Internet, por lo que resulta evidente una llamada
a la prudencia en la interpretación de las observaciones realizadas
sobre sujetos recién llegados a la Red o que puedan haber
descubierto nuevos recursos que les hayan devuelto a la primera
fase.
En cierto modo este fenómeno ha sido
demostrado por Roberts, Smith y Pollack (1996) demostraron que
actividades como el uso del IRC tienen un carácter fásico,
apareciendo niveles iniciales elevados que se acompañan de bruscas
caídas en el uso que devuelven al sujeto a su nivel basal.
Algunos investigadores barajan la
idea de que características propias de Internet ejerzan alguna
influencia sobre la conducta de los usuarios, es el caso del modelo
"ACE" (anonimato, conveniencia y escape) (Young, 1999) para explicar
el éxito y la gratificación obtenida mediante el cibersexo. No
obstante tales modelos teóricos todavía deben ser validados por
futuras investigaciones, existiendo hoy día a modo de meras
hipótesis.
El concepto de anonimato ha sido
subrayado por numerosos autores en relación a las situaciones de
abuso (O'Reilly, 1996). También resulta interesante la propuesta de
King (1996) quien sugiere que quizá sean adictos quienes usan
Internet, refiriéndose a rasgos de personalidad específicos que
determinarían un elevado uso de estos recursos.
Una vía alternativa reside en
considerar la existencia de un uso abusivo de la tecnología en
general, hipótesis propuesta por algunos autores en la propia red.
Este uso podría evolucionar de modo adaptativo (de hecho son
habituales los casos de sujetos que hacen un uso intensivo de sus
ordenadores, teléfonos móviles, televisión en cualquiera de sus
vertientes, etc.) o bien desviarse hacia situaciones desadaptativas
ya sea en modo generalizado o en algún aspecto específico.
Oficialmente en el colectivo médico
no está considerada la existencia de una adicción a Internet como
tal. En los manuales diagnósticos tanto de psicología como de
psiquiatría, todavía no está considerada como una adicción, como por
ejemplo sí está recogida la ludopatía. En el ámbito internacional
tampoco está recogida como una adicción. Sólo existen sugerencias
individuales o de algunas asociaciones que reivindican que ya
debería indicarse como una adicción. Para que la adicción a Internet
sea considerada como tal tendrá que ser considerada, en primer
lugar, en el ámbito científico como una categoría adictiva en sí
misma. Como llevamos poco tiempo con el uso de Internet y hay pocas
personas susceptibles de esta patología, no tenemos conocimientos
científicos aptos para decir que esto es una adicción y cuáles son
las categorías que lo definen. Estamos en una etapa inicial y no se
tienen datos con certeza para definir un diagnóstico y un
tratamiento.
Hasta el día de hoy no existe de modo
oficial este trastorno, puesto que el conjunto de síntomas que se
describen todavía no ha demostrado ni consistencia ni fiabilidad.
Por lo cual es oportuno seguir investigando y aportando al estudio
de esta conducta.
Fuente
¿SE PUEDE PREDECIR EL CLIMA?
SISTEMA RESPIRATORIO
¿QUÉ SON LAS ESTRELLAS FUGACES?
LA CLONACIÓN - QUÉ ES Y EN QUÉ
CONSISTE
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