Que Nissan haya recurrido a una
mecánica ya existente no quiere decir en ningún caso que esté
desfasada. El motor de cuatro
cilindros del nuevo Murano es el mismo 2.5 dCi de 190 cv
usado por la marca en modelos actualizados recientemente, como el
Navara o el Pathfinder, y que cumple con todas las exigencias del
momento. Así, este motor respeta la
normativa Euro 5 con unas emisiones de 210 gramos de CO2
por kilómetro y promete sobre el papel un consumo mixto de 8 litros.
Para alcanzar estas cifras, tan
alejadas de las que estábamos acostumbrados con
el motor V6 de gasolina,
han sido necesarios varios retoques del propulsor: el turbo ha
pasado a tener un control eléctrico en lugar de hidráulico (con lo
que la respuesta es sensiblemente más rápida), el sistema de
inyección por common-rail ha sido sustituido por otro de tercera
generación (se aumenta el refinamiento) y la culata es completamente
nueva, mejorando la suavidad de funcionamiento durante las fases de
admisión y escape. Traduciendo todo esto, la potencia final ha
aumentado 19 cv (de 171 a 190 cv ) y el par motor conseguido llega
ahora hasta los 450 Nm, disponibles al ochenta por ciento desde unas
cómodas 1.500 vueltas y al cien por cien a partir de las 2.000
revoluciones.
En cuanto a prestaciones, tanto el
aumento de peso provocado por el bloque de gasoil como la gestión
electrónica para ahorrar combustible le hacen ser
algo más lento que el V6 de 256 cv,
el cual conseguía esprintar hasta los cien en 8 segundos.
Él diesel lo hace en 10,5 segundos
pero podrá acercarse de igual forma a la inútil barrera – al menos
en la mayoría de los países - de los
200 km/h de velocidad máxima.
Para observadores
Reconocer un Murano de gasolina
frente otro diesel será solamente cosa de los más observadores. Con
la introducción de una mecánica de otra arquitectura,
Nissan tuvo que replantear varias
cosas en el frontal, como la rejilla principal (que es más
grande para mejorar la refrigeración del motor), la introducción de
una segunda rejilla, además de un pequeño spoiler y otro parachoques
diferente, en el que ahora se sitúan más alejados los faros
antinieblas.
Todo esto, además de la función
estética que cumplen las nuevas
llantas de 20 pulgadas (opcionales), cumple con una
exigencia aerodinámica que ha repercutido en la magnífica cifra
final de consumo.
Bien aislado
Es significativa la calidad en cuanto
a aislamiento en el interior del Murano diesel. Para evitar las
vibraciones típicas de un motor de gasoil con cuatro cilíndros,
Nissan ha introducido un quinto soporte en la parte central del
propulsor que, además de reducir el
ruido, evita las vibraciones necesariamente producidas por
un motor cuatro en línea con tanta fuerza.
La mejora se percibe claramente por
esto y porque el parabrisas del Murano diesel cuenta con tres capas
independientes de cristal, separadas entre sí por una capa muy fina,
que ahorra mucha sonoridad en el
interior del habitáculo, sobre todo circulando a
velocidades elevadas. Según Nissan, esta característica no ha
provocado ningún aumento de peso, con lo que todo parecen ventajas.
No hay que olvida que también se han instalado de forma excepcional
materiales aislantes en los pasos de rueda delanteros, en el motor,
bajo el capó y también en la consola central del interior.
En carretera
Si el Murano con motor de gasolina
contaba con la cualidad de ser uno de los mejores SUV en carretera,
la versión diesel lo es tanto o más. A pesar del aumento de peso y
de que sólo contamos con 190 cv para mover prácticamente 2.000
kilos, la sensación de aceleración que se aprecia es bastante
poderosa, sobre todo cuando el vehículo ya está lanzado y exigimos
recuperaciones inmediatas. Si el cliente busca por el contrario
mucha aceleración desde parado, el
Murano diesel se encuentra a años luz del de gasolina, ya
que la gestión de la caja automática de seis desarrollos se ha
programado para ser muy suave en todo momento y contener así el
gasto de combustible.
El esquema de suspensiones, que sigue
siendo el mismo que en la versión de gasolina (McPherson delante y
multibrazo detrás), resulta especialmente adecuado para el asfalto,
ya que ofrecen la dureza necesaria
para evitar inercias y balanceos incómodos mientras filtran
con suavidad cualquier imperfección bajo las ruedas, al menos con
las llantas de 18 pulgadas.
Tampoco cambia el
sistema de tracción integral,
capaz de realizar transferencias de par entre el eje delantero, que
recibe por defecto toda la potencia, y el tren trasero, hasta llegar
a un reparto 50-50 en caso de máxima necesidad.
Equipamiento y precio
Además del menor gasto de
combustible, y si el equipamiento lujoso no es una preferencia, el
cliente del Murano podrá ahorrarse hasta 10.000 euros si se decanta
por esta versión diesel. El precio inicial, con el equipamiento
básico Acenta, es de 42.650 euros,
en la que ya se incluyen todos los elementos de seguridad, las
llantas de 18”, acceso con llave inteligente, bluetooth y faros de
xenón. A partir del equipamiento Tekna Sport, disponible por 4.000
euros más, ya podremos disfrutar del Nissan Connect Premium con
disco duro de 10 Gb, asientos delanteros con regulación eléctrica y
automatismos de lluvia. El acabado Tekna Premium (50.450
euros) añade a todo esto el techo solar, la calefacción
para los asientos traseros y las llantas de 20”.
Resumen