"Con estos resultados no estamos
dando una respuesta, sino abriendo la puerta a través de la que los
científicos podrán buscar los
eslabones perdidos que permitirán comprender cómo se formó
el Universo y cómo ha evolucionado desde entonces", explicó el
director de Ciencia y Exploración Robótica de la ESA,
David Southwood.
Y es que la primera imagen del cielo
completo obtenida por Planck constituye un extraordinario tesoro,
repleto de datos inéditos
para los astrónomos, según un comunicado de la ESA. El disco de
nuestra galaxia se extiende a lo largo del centro de la imagen. Lo
primero que llama la atención son los filamentos de polvo y de gas
que se extienden por encima y por debajo de la
Vía Láctea. Ahí es donde se están
formando las nuevas estrellas.
El fondo moteado de la imagen es la 'radiación
cósmica de fondo en microondas' (CMBR en en inglés). Es la luz
más antigua del Cosmos, los restos de la explosión que ocurrió hace
13.700 millones de años
que dio origen a nuestro Universo.
Infancia del Universo
Si bien la Vía Láctea nos muestra el
aspecto actual del Universo cercano, estas microondas permiten
observar cómo era el Universo
instantes después de su creación, antes de que se formasen
las primeras estrellas o galaxias. Este es el principal objetivo de
la misión Planck: decodificar este patrón de manchas para inferir
cómo fue la infancia de nuestro Universo.
El patrón de microondas es la
huella digital de lo que
hoy conforma los cúmulos y los supercúmulos de galaxias. Los
distintos colores representan diferencias en la temperatura y en la
densidad de la materia que se extiende por todo el Cosmos.
El CMBR
se extiende por todo el cielo,
pero una gran parte aparece oculta tras la radiación procedente de
la Vía Láctea.
Al final de su misión, previsto para
2012, Planck habrá realizado cuatro
imágenes del cielo completo. "Esta imagen es sólo un
pequeño avance de todo lo que podrá observar Planck", concluyó Jan
Tauber, Científico del Proyecto Planck para la ESA.