Al parecer, la polémica actriz, que
comenzó a cumplir su condena el
pasado martes cuando ingresó en la
prisión de Lynwood,
California, ha roto a llorar, gritando a los funcionarios y
obligándoles a separarla de las demás internas.
"Ella
está con las asesinas y
sólo la han dejado salir al patio por una hora larga. Durante ese
tiempo se escondió debajo de una mesa", desveló Cheryl Presser, que
acaba de ser puesta en libertad, al periódico británico
Daily Mirror.
"El viernes la encerraron bajo llave
mientras muchas de nosotras tuvimos dos horas para ir al patio o a
la sala de televisión", añadió la ex presidiaria. "Tuvo
un ataque de histeria, llorando y chillando, así que la
pusieron en un módulo de aislamiento".
Otra interna dijo que el estado de
ánimo de Lindsay se debía a que otras compañeras se habían estado
burlando de ella. "Ella simplemente estaba sentada en su celda
mirando fijamente al frente. A veces lloraba pero sobre todo estaba
sentada sin hacer nada", explicó.
"Algunas de las internas de nuestro
módulo, algunas de las más fuertes, la gritaban insultos. Ellas
empezaron a chillarla. Lindsay no dijo nada y sólo
empezó a llorar más fuerte",
dijo.
Cheryl Presser también desveló que la
protagonista de Chicas Malas
se había ganado el odio de las demás presidiarias porque se pasaba
las noches enteras llorando y eso no dejaba pegar ojo a las otras.
"Los módulos son fríos y apestan",
declaró. "El aire acondicionado lo ponen tan fuerte que no puedes
dormir por el frío. Las internas intentan tapar los conductos con
papel higiénico para que el aire no salga, pero eso no funciona",
añadió.
En cambio Lohan se pasa las noches
"tiritando, llorando e intentando taparse la cara con las manos. Sus
gemidos no dejaban a nadie dormir". Por suerte para la rubia, se
espera que pase menos de 14 días
entre rejas.