El sistema, inventado por la empresa
japonesa Hitachi, consiste en un
láser que identifica el
diseño de las microvenas bajo la superficie de la piel del
dedo. Esta información
es contrastada en cuestión de segundos con una base de datos de los
clientes para verificar la identidad, informa CNN.
"Es una tecnología sustancialmente
mejor que el reconocimiento mediante
huellas digitales", dice
el jefe de seguridad de Hitachi en Europa, Peter Jones. “Nuestras
pruebas indican que hay una posibilidad entre un millón de que la
identificación sea errónea".
Al contrario que las huellas
digitales, que pueden ser
potencialmente copiadas, el dibujo de las microvenas,
argumenta Jones, no puede ser reproducido debido a que se encuentran
debajo de la propia piel.
En los planes de BPS está instalar
cajeros biométricos en cada una de las
sucursales del país.
Aunque esta tecnología está poco o nada extendida en Europa, en
Japón existen aproximadamente 80.000 de estos cajeros repartidos por
el país.