Pero, sin duda, la polémica en torno
a My Minx parte del hecho de que las jugadoras, muchas de
los cuales son niñas, pueden llevar a sus 'minxes'
a beber a los clubs y a ligar;
a lo que se suma el hecho de poder comprar condones virtuales e,
incluso,
la píldora postcoital.
Las 'minxes' son personajes femeninos
a los que puede vestirse del modo que más guste a cada uno y
siguiendo las tendencias del momento. De hecho, en el mismo juego
estas 'minxes' rivalizan en cuestión de estilo para ser reconocidas
como la 'minx de minxes'.
El juego, que no tiene restricciones
de edad, ya cuenta con unos 20.000
miembros, algunos con tan sólo siete años de edad.
Muchas asociaciones de padres no han
tardado en manifestar su rechazo
hacia lo que han considerado una forma de explotar a los niños en
beneficio propio.
"Ya hay suficientes presiones en el
desarrollo de los niños. No necesitamos más", ha dicho el portavoz
de una de estas asociaciones, quien considera que el juego fomenta
la promiscuidad y que se están enviando "mensajes equivocados".
"En cuanto a la adopción de niños, el
juego lleva a los menores a creer que no necesitan preocuparse por
cuestiones morales o éticas", añade.
De momento, los creadores de My Minx
no se han pronunciado al respecto.