Laura
Chinchilla, primera presidenta de Costa Rica
La candidata del
oficialista Partido Liberación Nacional (PLN), Laura Chinchilla, se
ha autoproclamado este domingo como la primera mujer en la historia
que ocupará la presidencia de Costa Rica al obtener, según datos
oficiales y con el 60% de las mesas escrutadas, el 49% de los apoyos
en las elecciones que, en una jornada marcada por la ausencia de
incidentes, se han celebrado en el país.
Los datos -que superan el 40% fijado
para que fuese necesaria una segunda vuelta- sitúan muy lejos de la
virtual ganadora a sus dos principales rivales, que ya han
reconocido su derrota, Ottón Solís, del Partido Acción Ciudadana
(PAC), y el derechista Otto Guevara, del Movimiento Libertario, con
el 22,46% y el 21,31% de los sufragios, respectivamente.
En una comparecencia en el Hotel
Crown Plaza Corobicí, ante unas 5.000 personas, Chinchilla ha
arrancado su discurso con un "gracias, Costa Rica" para asegurar que
no "traicionará" a sus votantes. "El pueblo de Costa Rica me ha dado
el más preciado de sus bienes, su confianza, no la traicionaré", ha
expresado, y ha aludido como principales objetivos de su mandato a
la seguridad, la educación o la igualdad de género.
Al cierre de los colegios
electorales, Chinchilla, de origen socialdemócrata y continuadora de
las políticas de Carlos Arias, ya había agradecido a los
costaricenses el "civismo" demostrado a lo largo de la jornada.
"Quiero agradecer a todo el pueblo costarricense por haber dado una
muestra más de civismo", afirmó. "Hemos demostrado al mundo porque
somos una de las democracias más sólidas", remarcó, en declaraciones
realizadas desde Alajuala, al centro del país.
Durante la campaña, informa Álvaro
Murillo, uno de los puntos clave de la sucesora de Arias ha sido la
lucha contra la criminalidad. En un país como éste, reacio a las
corrientes de izquierdas que fluyen por América Latina, Chinchilla
ha prometido continuar con las políticas aperturistas del anterior
presidente, orientadas a las empresas y al libre comercio, y luchar
contra el crimen.
Costa Rica, que no tiene Ejército y
se ha mantenido ajena a la oleada de conflictos civiles que durante
la guerra fría golpeó a sus vecinos, es un país conocido por la
estabilidad política y sus bajos índices de criminalidad. Sin
embargo, en los últimos años, se ha convertido en zona de paso de la
droga de México.

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