Los falsos
huérfanos de Haití
El sábado, 10
estadounidenses pertenecientes a una organización cristiana llamada
Refugio para Menores Nueva Vida fueron interceptados por la policía
de Haití en la frontera con República Dominicana cuando intentaban
sacar del país a 33 niños haitianos supuestamente huérfanos. La
policía haitiana envió a los 10 estadounidenses a la cárcel acusados
de participar en una trama de adopción ilegal y a los niños a las
dependencias de la organización de origen austriaco SOS Aldeas
Infantiles, en la localidad de Santo, a unos 30 kilómetros de Puerto
Príncipe. Pero el final de la historia aún queda lejos. Y no está
claro que vaya a ser feliz.
"Los críos llegaron exhaustos. Una
niñita de dos meses tenía casi 40 grados de fiebre. Y otra niña de
unos ocho años no hacía más que llorar diciendo que ella no era
huérfana y que tenía madre. La policía nos dijo de forma
extraoficial que esa organización iba a cobrar hasta 10.000 dólares
[unos 7.200 euros] por cada adopción. Uno de nuestros colaboradores,
de 25 años, se echó a llorar cuando los vio venir porque nos dijo
que a su hermano también los secuestraron hace años de forma muy
parecida", comenta Edgar Orantes, coordinador de Emergencias de
Aldeas Infantiles.
La niña que lloraba se sabía el
teléfono de su madre. Ella creía que la madre la había enviado de
vacaciones para salvarla de la miseria del seísmo. Los asistentes
sociales las pusieron en contacto.
Y la madre se presentó el domingo en
Santo con una carta que le había dado la organización Nueva Vida
cuando se llevaron a su hija: "Tenemos un hermoso lugar para vivir
con un campo de fútbol, piscina, muy cerca del mar. Contamos con la
autorización del Gobierno para llevar a los niños y bebés de hasta
10 años a estos orfanatos de República Dominicana. Los familiares y
amigos pueden visitarlos y ver el funcionamiento en nuestra página
web...".
En su página de Internet, ya
bloqueada, esta organización aseguraba que se encontraba "en el
proceso" de comprar tierras para construir un orfanato, una escuela
y una iglesia en la localidad dominicana de Magante. Mientras "el
proceso" se completaba, habían arrendado 45 habitaciones en un hotel
en el municipio dominicano de Cabarete, con el fin de convertirlo en
un orfanato provisional. Cualquiera que esté familiarizado con el
terreno de las adopciones en Haití sabe que el proceso conlleva
normalmente un año y medio. Pero los 10 estadounidenses, vinculados
a una iglesia baptista del Estado de Idaho, lograron acortar el
plazo de forma inaudita. Queda por ver hasta qué punto contaron con
la colaboración de ciertos padres.
De momento, la madre de la niña que
lloraba no podrá recuperarla. Otros tres padres han reclamado a
cinco niños desde el sábado. Y Aldeas Infantiles les ha contestado a
todos lo mismo: los 33 niños permanecerán bajo la tutela del
Gobierno y al amparo de la ONG, repartidos en casas donde una
empleada que ejerce de madre cuida de entre 10 y 11 niños. La
madre descansa un día a la semana y entonces viene una tía.
La figura del padre no existe.
"Habrá que averiguar por qué los
supuestos padres biológicos se desprendieron de los chiquillos. Todo
eso lo investigará el Instituto de Bienestar de la Infancia
haitiano", indica Orantes. El organismo se quedó sin oficinas tras
el seísmo. Y Aldeas Infantiles les ha ofrecido parte de sus
instalaciones. "Tal vez Bienestar Social decida que algunos de esos
niños no están seguros en manos de ciertos padres", añade Orantes.
"Hay algunos de ellos que no nos inspiran ninguna confianza". [Una
mujer que asegura ser madre de cinco de los niños explica que los
entregó al grupo "para que les dieran una vida mejor", pero está
arrepentida, dijo ayer a los periodistas antes de declarar ante la
policía, informa Efe].
Una de las detenidas negó, desde una
celda de las dependencias de la Policía Judicial de Puerto Príncipe,
que intentase traficar con los niños: "Teníamos permiso del Gobierno
de República Dominicana para llevar a los niños a un orfanato que
tenemos allí (...). Tenemos a un pastor baptista aquí cuyo orfanato
se derrumbó totalmente y nos pidió llevar a los niños a República
Dominicana. Yo iba a volver para hacer el papeleo. Nos acusan de
tráfico de menores. Es algo que nunca haría".
En Aldeas Infantiles no creen en las
buenas intenciones de esta organización. Y el Gobierno haitiano,
tampoco. "Esto es un robo, no una adopción. Ningún menor puede salir
de Haití sin la debida autorización y estas personas no tenían
autorización", ha declarado el ministro haitiano de Trabajo y
Asuntos Sociales, Yves Christalin.
Los 33 niños tendrán que convivir
durante semanas o meses con los 160 chiquillos que ya acogía Aldeas
Infantiles, más los 40 que llegaron tras el terremoto del 12 de
enero. "Para los próximos días esperamos unos 300 damnificados.
Vamos a levantar carpas y los vamos a ir alojando hasta que
intentemos contactar con sus familias. Lo ideal es que vuelvan con
sus padres, y, si no tienen, con algún familiar. Lo que no se puede
hacer es aprovecharse de su miseria para sacarlos de su entorno con
el pretexto de ofrecerles una vida mejor", dice Orantes.

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