Bruselas audita
las cuentas de los Estados para evitar engaños como el de Grecia
La Comisión presenta una
propuesta legislativa para dotar al Eurostat de esa potestad después
de que se supiese que Goldman Sachs ayudó al Gobierno heleno a
ocultar su deuda real durante años.
La noticia de que Grecia ha engañado
durante años a la Unión Europea sobre la verdadera situación de sus
finanzas con la ayuda, nada despreciable, de Goldman Sachs sigue
trayendo consecuencias. Ante una situación que afecta directamente
al prestigio del Eurostat, la Comisión Europea ha presentado este
lunes una propuesta legislativa para que su oficina estadística
pueda auditar las cuentas públicas de los Estados miembros con el
fin de evitar que se reproduzcan este tipo de escándalos.
"Esta propuesta para dar a Eurostat
poderes de auditoría reforzará sustancialmente la capacidad de la UE
para refutar la comunicación incorrecta de datos estadísticos", ha
asegurado el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, en un
comunicado. En todo caso, Rehn ha insistido en que "cada Estado
miembro tiene la responsabilidad de enviar información fiable y
exacta sobre sus presupuestos y finanzas públicas".
Bancos de inversión estadounidenses
ayudaron a los gobiernos de Grecia y de otros países europeos a
encubrir la magnitud de sus deudas mediante operaciones similares a
las que causaron la crisis de las hipotecas "subprime", según
informa
The New York Times. Con el apoyo de Wall Street, dice el
diario, Grecia logró eludir durante diez años los límites de deuda
pública impuestos a sus socios por la Unión Europea.
Una investigación del periódico
desvela el papel desempeñado por los bancos de inversión
estadounidenses en una crisis que ha hecho tambalearse la cotización
del euro y ha puesto en duda la solvencia de varios países europeos,
entre ellos España. The New York Times denuncia que Goldman
Sachs intentó ayudar al Gobierno de Yorgos Papandreu a eludir los
controles de Bruselas pocas semanas antes de que el nerviosismo se
apoderase de los mercados internacionales.
A principios de noviembre, cuando
Atenas comenzaba a situarse en el punto de mira de los inversores,
analistas y medios de comunicación especializados, un equipo de
Goldman Sachs llegó a Atenas para presentar una propuesta a unas
autoridades agobiadas por las deudas, según relatan las fuentes de
The New York Times. Capitaneados por el presidente de Goldman
Sachs, Gary D. Cohn, los ejecutivos ofrecieron a sus interlocutores
griegos un instrumento para aplazar durante años la deuda del
sistema público de asistencia sanitaria. El periódico asemeja la
operación a las ampliaciones de hipoteca que solicitan los
ciudadanos incapaces de hacer frente a los pagos de sus tarjetas de
crédito y otras facturas.
Antecedentes
Ese modelo había funcionado
anteriormente, según The New York Times. En 2001, justo
después de que Grecia se integrara en la zona euro, Goldman Sachs
ayudó al Gobierno de Atenas a conseguir miles de millones de euros
en financiación. La operación, que se ocultó la luz pública
presentándola como si fuera un intercambio de divisas en lugar de un
préstamo, ayudó a Atenas a cumplir los objetivos de déficit mientras
seguía gastando por encima de sus posibilidades. Atenas, finalmente,
no accedió a la segunda propuesta.
The New York Times
subraya que como ya ocurriera con la crisis de las hipotecas basura
en EE UU y el colapso del gigante de los seguros AIG, los derivados
financieros desempeñaron un papel clave en el aumento de la deuda
griega. Instrumentos desarrollados por Goldman Sachs, JPMorgan Chase
y otros bancos permitieron a los políticos de Grecia, Italia y
probablemente de otros países enmascarar más préstamos, asegura el
periódico neoyorquino.
En docenas de operaciones
transatlánticas, los bancos dieron dinero a los Gobiernos a cambio
de promesas de pago aplazado. Para ocultar estas maniobras, los
Gobiernos dejaban las deudas fuera de sus respectivos balances. A
cambio, Grecia tuvo que ceder varios años de ingresos en tasas
aeroportuarias y loterías. Este tipo de acuerdos, que no quedan
registrados como préstamos, llevaban a engaño a los inversores y a
los reguladores sobre la solvencia de un país. Algunas de las
operaciones se bautizaron con nombres de la mitología griega, como
Eolo, dios del viento.
Nada ilegal
The New York Times
hace hincapié en que no hay nada ilegal en estas operaciones, pero
pone de relieve cómo los bancos de inversión de Wall Street han
conseguido cuantiosos beneficios a costa de gobiernos dispuestos a
endeudarse más allá de lo que dicta la prudencia. En la operación de
2001, por ejemplo, Goldman Sachs cobró 300 millones de dólares al
Gobierno griego.
Una de las consecuencias de la crisis
desatada por los problemas financieros griegos es que países como
España, Italia y Portugal tienen que pagar más para financiarse.
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