Sólo con ver la dimensión de las
gomas y el diámetro de los frenos la cosa asusta. Y no ha hecho más
que empezar. Un rápido vistazo, por delante y por detrás, es
suficiente para aseguramos de que
no hay piezas de plástico que valgan en la carrocería del
X6 M. Todos y cada uno de los componentes exteriores se han bañado
de pintura metalizada por la nada despreciable cifra de 1.180 euros.
Como señas de identidad, las salidas dobles de escape a cada lado
del faldón trasero (aquí algo más grande) y las entradas de aire
para los frenos en el paragolpes delantero rematan de una forma
soberbia algo sencillamente brutal de por sí.
Pero veamos en profundidad los
detalles. Este X6, que es tan sólo un centímetro más bajo que la
versión convencional, viene calzado en el eje trasero con neumáticos
315/35 R20 y unos discos de freno de 385 mm. En el eje delantero la
cosa no se aleja mucho y las medidas 275/40 R20 y 395 mm para los
discos adelantan lo que nos vamos a encontrar nada más abrir la
puerta del conductor. El pack interior “M”, compuesto por
asientos deportivos, volante en
piel y apoyapié específico, viene rematado por un
cuentavueltas iluminado con una zona roja variable, que indicará el
nivel máximo de revoluciones a alcanzar según la temperatura del
motor.
Adicción sin límite
Se entiende por adicción el “hábito
de quien se deja dominar por el uso de drogas tóxicas, o por la
afición desmedida a ciertos juegos”. Bien, entonces vayan pidiendo
cita con su psiquiatra porque cualquier afortunado que pueda
permitirse un X6 M tiene serio riesgo de caer en una afición
desmedida a cierto juego llamado Launch Control. La cosa tiene su
miga pero el proceso de aprendizaje
sólo requiere un par de intentos de prueba. La palanca de
la caja automática debe echarse a la izquierda, posición M y primera
marcha seleccionada (M1 en el cuadro de instrumentación). En los
ajustes del vehículo de la consola es obligatorio seleccionar el
modo dinámico “M” con el iDrive y también el control “Sport” del
apartado Power. Cuando todos estos pasos se han hecho, y aunque
estemos en parado, es importante pisar el pedal de freno. Sí, hasta
el fondo y bien fuerte.
Ahora toca acelerar y queremos oírlo.
El grave sonido del V8 va subiendo
los decibelios y se cuela débilmente en un habitáculo casi
hermético mientras nuestra pierna izquierda va haciendo cada vez más
presión sobre el freno. Las vibraciones procedentes de ambos ejes –
eso sí se nota - indican que toda la potencia se ha despertado
mientras el volante ya va pidiendo ser agarrado firmemente. A medio
recorrido del pedal de aceleración el X6 M todavía no nos han dado
la salida. Un poco más de gas y por fin aparece una bandera de
cuadros en el salpicadero. Retiramos de golpe el pie del freno y…
4,7 segundos
… todo va tan rápido que no eres
capaz de pensar en nada, ni
siquiera en cómo vas a frenar los 2.380 kilos de peso que
han tardado poco más de cuatro segundos en ponerse a cien… y a mí a
trescientos. La aceleración del X6 M es casi infinita y si quieres
ser testigo de lo rápido que sube de velocidad más vale que utilices
el Head Up Display para no entretenerte con nada. Frenamos en seco,
a fondo, y comprobamos que los discos no están ahí como parte del
mobiliario. Su medida es proporcional al trabajo que deben realizar
y dejan inmovilizada la carrocería en muy pocos metros y sin notar
sacudidas en la delantera ni provocar cambios de dirección
comprometedores. Además, para
condiciones extremas de conducción están equipados con un
sistema de compensación de la presión que evita el efecto “fading”
(el agotamiento de su capacidad por un uso intenso y repetitivo).
Fantástico.
Casi imposible bajar de 20
litros
Como es lógico, este juego tentador
tiene un coste muy elevado. Además de los 130.000 euros que puede
costarte un X6 M con equipamiento extra, el consumo es el evidente
precio a pagar por un motor con la mayor potencia disponible para un
SUV, tracción total, un
complejísimo sistema de turboalimentación del motor y para
colmo preparado por el equipo Motorsport de BMW. Los números
oficiales hay que leerlos un par de veces para dar crédito: 555 cv
sacados de 8 cilindros dispuestos en V y sobrealimentados por el
sistema Twin-Scroll Twin Turbo, par máximo de 690 Nm a partir de
1.500 vueltas, aceleración en 4,7 segundos y velocidad máxima de 275
km/h. Esto último sólo es posible si hemos pagado un buen dinero
extra por el kit Drive M (3.500 euros). En caso contrario, la
velocidad se limitará electrónicamente a los 250 km/h.
El consumo que asegura la ficha
técnica es de 13,9 litros, pero sin embargo, el que ha marcado
nuestra unidad después de una semana de prueba (con varias partidas
al mencionado “juego”) es de 22,5 litros, es decir, casi el doble.
Sólo un depósito de 85 litros puede ahorrar semejante disparate
dejando una decente autonomía media de unos 600 kilómetros con un
uso razonable. Muy inferior será si nuestra adicción va creciendo
con el tiempo, que es lo más probable.
Comportamiento
Las cosas cambian mucho cuando un “M”
deja la tracción trasera para pasar a distribuir su fuerza entre
ambos ejes. Pero en el X6 M no ha sido una decisión de capricho,
sino mera necesidad, ya que con semejante peso, las leyes de la
física tienden a llevar al eje delantero fuera de la curva cuando
todas las masas e inercias caen sobre él. Aunque el coche tiene una
tendencia claramente subviradora, tanto el xDrive como el DPC
reparten el par entre ejes y ruedas
traseras para permitir salir de las curvas a la velocidad del rayo.
Con mucha práctica repartiendo pesos, abriendo dirección y algo de
ayuda de estos sistemas cualquier error se puede corregir sin
problemas. Un buen método para conocer el funcionamiento del reparto
de par es utilizar el diagrama del Control Display, que muestra
mediante flechas el grado de carga en cada una de las cuatro ruedas.
Los reglajes del X6 M permiten una
gran cantidad de posibilidades al conductor. En el Menú Power que se
controla desde el iDrive, el piloto puede elegir entre una respuesta
eficiente del motor (no entender como ahorro, porque no existe) o
una deportiva. El X6 M se puede controlar de la misma forma que un
coche con la mitad de potencia, es decir, la
configuración de su acelerador no es radical desde el
primer momento, sea cual sea el modo elegido. Esto beneficia en la
conducción diaria por carretera, pero quizá se quede algo frío en
circuito cerrado. La función disponible para el control de
estabilidad (M Dynamic Mode) será la preferida por los amantes más
clásicos de las preparaciones “M” de BMW, ya que es el modo que
permite – aunque muy ligeramente - que sea el eje trasero el que
deslice en una curva y podamos lucir el contravolante. También se
puede desconectar por completo.
Una de las mejores características
del X6 M es el sistema de dirección Servotronic por la cantidad de
situaciones en las que demuestra un buen funcionamiento. Se puede
maniobrar con soltura en un aparcamiento estrecho porque la
capacidad de giro es enorme. En ciudad, los giros constantes no
suponen apenas esfuerzo físico para el conductor y, además,
el tacto que demuestra a alta velocidad en un circuito es rígido,
preciso y con capacidad para transmitir gran cantidad de información
al conductor. A pesar de que la configuración por defecto es de
mucha calidad, se pueden modificar parámetros de dureza y grado de
asistencia con el programa Sport. Otro elemento fundamental y
decisivo en su comportamiento es la suspensión neumática en el eje
trasero, que modifica la altura de la zaga para que ambos ejes vayan
siempre a la altura más parecida posible evitando transferencias de
peso innecesarias.
Y es que acertar en la descripción de
su comportamiento es complicado. El X6 M es un coche salvaje pero
que da poco protagonismo a su conductor ya que él mismo se encarga
de hacer casi todas las filigranas.
Es un coche con una aceleración en recta brutal y tan
potente que sólo en escasas condiciones acusará sus casi 2,4
toneladas. Su capacidad de frenada es sobresaliente para un uso
moderado y el cambio de marchas es rápido aunque su nivel máximo de
vueltas no sea tan elevado como en otros “M” (corta apenas a las
6.500 vueltas).
Interior
Vaya por delante que el interior del
X6 M no corresponde para nada a un coche de circuito (el único sitio
donde se pueden experimentar emociones a la altura de su mecánica).
El M no es sino un X6 inflado de lujos y detalles para que su
calidad final esté a la altura de lo que se pide por él. Entre el
equipamiento incluido de serie figura
la cámara de visión trasera con modo “vista de pájaro”
(reúne los datos de sensores en el portón y en los dos retrovisores
para dar una visión aérea del coche), reglaje eléctrico, calefacción
y memoria para los asientos o el control de velocidad con función de
frenado automático. A la elección del cliente quedan el sistema Head
Up Display (1.652 euros), función de televisión para la navegación
(1.330 euros), calefacción de los asientos traseros (550 euros) o
sistema de DVD para los pasajeros de atrás (2.406 euros).
Resumen
Hablar del maletero y de por qué un
coche así no cuenta con una quinta plaza sería ensuciar un bonito
relato en el mundo del automóvil ya que, tanto el X6 M como el X5 M,
se merecen un hueco especial en la historia de los grandes. Primero
porque han desbancado al Cayenne Turbo S de la categoría de rey de
los SUV en cuanto a potencia. Segundo, porque
son los primeros modelos M en incorporar tracción integral
y un motor turboalimentado. Aunque algunos puedan pensar que de esta
forma “no es lo mismo”, el X6 M está preparado para satisfacer los
deseos de cualquier experto. Está a la altura de todo lo que puedas
pedir.