Olvídate de querer conseguir un orgasmo simultáneo. Piensa que los hombres con unos 5 minutos escasos tienen suficiente mientras que las mujeres necesitamos más de 20 minutos, y eso si conseguimos llegar. Así que no te obsesiones por eso, cuando llegues llagas.
Por otro lado, pensar que tu pareja, como te quiere tanto, debe hacerte llegar al orgasmo es otro error que debes intentar corregir desde el primer momento. Piensa que por muy enamorado que esté no tiene porque saber cuales son las zonas erógenas que más te hacen disfrutar ¿No sería más fácil que tú se las enseñaras? Descúbrele la manera para que podáis disfrutar los dos.
Y finalmente, ¡fuera complejos! Que si estoy gorda, que si mis piernas no me gustan, que si vaya michelín... olvídate de los complejos. Ellos son tus enemigos, los que te impiden relajarte y disfrutar del sexo con tu pareja. Piensa que no todas las mujeres podemos presumir de las medidas 90-60-90, ni de cuerpos estructurales. Aprende a quererte a ti misma.
Ya lo sabes, cuando vayas hacer el amor, las preocupaciones y las exigencias deben quedar fuera de la cama. Si quieres vivir una explosión de placer sobretodo relájate y disfruta.