Los
abortos provocados por el género del bebé han provocado que
la preferencia por tener
varones haya contribuido a este
índice de masculinidad -número de varones por cada 100
mujeres- desequilibrado,
de acuerdo con el informe realizado por esta academia.
Además, esta práctica sigue siendo
muy común, especialmente
en las zonas rurales,
según indica este documento que subraya que los servicios de
selección de sexo por razones que no son médicas
aún se permiten. Esta
academia apunta que la falta de proporción en el sexo de los bebés
es el problema más grave
que sufre la sociedad china.
Las
razones que hay detrás de esta
desproporción son
complejas, según afirma el documento y recoge el diario chino
Global Times, y varían en diferentes zonas. Aunque la
tendencia de un desequilibrio
en el género de los recién nacidos
ha descendido desde 2005, aún es mucho más elevada de lo
que se considera como normal, de acuerdo con la Comisión de
Planificación Familiar china.
El país ha visto un
incremento en su desde la década de los ochenta, desde
108 chinos por cada 100 chinas en 1982 hasta alcanzar la
cifra de 119 chicos por cada 100
chicas en 2005. Un investigador del Instituto de Población
y Trabajo en esta academia, Wang
Guangzhou, afirmó que las razones que hay detrás de este
elevado índice son complicadas, y apuntó a que la cultura
tradicional sobre la fertilidad y la selección prenatal del sexo
contribuyen al problema.
"El problema es más grave en las
zonas rurales debido a la falta de un
sistema de seguridad social
en esas zonas", afirmó. "Los
agricultores de más edad dependen de su descendencia",
añadió.
China adoptó su política de
planificación familiar a
finales de la década de los setenta para reducir una
explosión poblacional. El
plan básicamente limita a las familias a tener sólo un hijo y anima
a casarse a una edad tardía.
El problema de este desequilibrio podría haber comenzado en la
década de los ochenta, cuando empezaron a estar disponibles las
tecnologías empleadas para
identificar el género de los fetos.