El nuevo sistema, denominado
PLC, consta de un
cargador y una bobina ubicada en los bajos del coche que, al
aparcar, se activa y enlaza con un sistema de generación de
inducción magnética ubicado en el suelo del aparcamiento. En ese
instante, carga la batería del coche sin necesidad de conectar
ningún cable.
La energía se transmite a
distancia al receptor del coche desde un poste eléctrico,
situado en determinadas plazas de parking. "El
sistema está pensado para que el usuario no tenga que intervenir.
El PLC, que es el sistema de conexión, se encarga de iniciar la
carga, y cuando ya está lleno lo detiene también de forma
automática", ha explicado uno de sus creadores este lunes.