Las suturas biológicas
- ¿Qué son?
En la última década, los científicos han experimentado
con el uso de células madre para curar o reemplazar el tejido
cicatrizado resultante después de un ataque al corazón que afecta a
su buen funcionamiento. Aunque las células han provocado un cierto
nivel de reparación en animales, las pruebas en humanos se han
obtenido, en los mejores casos, beneficios moderados o transitorios.
Recientemente, un equipo de investigadores ha desarrollado un nuevo
tipo de suturas biológicas, hecha de hebras poliméricas infundidas
con células madre, que podrían contribuir a superar dos obstáculos
importantes de la utilización de células madre para curar el
corazón: conseguir colocar las células en el sitio adecuado y
mantenerlas en éste el tiempo suficiente para activar la
cicatrización.
Un equipo de científicos del Instituto
Politécnico Worcester, en Massachusetts, ha demostrado que unas
células derivadas de médula ósea humana, conocidas como células
madre mesenquimales, pueden sobrevivir en las hebras y mantener su
capacidad de diferenciarse en diferentes tipos de células después de
ser cosidas a través de una matriz de colágeno que imita el tejido
real. Las pruebas preliminares en ratas sugieren que la tecnología
ayuda a las células a sobrevivir en el corazón.
"Se trata de un enfoque muy original", afirma
Charles Murry, director del Centro para la Biología
Cardiovascular de la Universidad de Washington, quien no participó
en el estudio. "Poner las células en un hilo--una vez se ha oído,
parece simple. Sin embargo, hace 15 años que estoy en este campo, y
nunca se me había ocurrido."
Un desafío importante ha sido conseguir que un número adecuado de
células permaneciera en el área lesionada. Por ejemplo, en los
estudios en seres humanos de inyección de células madre
mesenquimales, sólo se mantuvieron en el lugar de la inyección entre
un uno y un diez por ciento de las células inyectadas. "Es de
suponer que las células serán mucho más felices si tienen algo a qué
adherirse que si sólo las colocamos y las dejamos a su suerte",
indica Murray.
Glenn Gaudette y sus colaboradores del Worcester Polytechnic
crearon las suturas con hebras de fibrina, un polímero de proteínas
que el cuerpo utiliza para iniciar la curación de heridas y que
también es un ingrediente común en la ingeniería de tejidos, del
ancho de un cabello,. La tecnología MicroThread fue desarrollada por
George Pins, profesor adjunto de bioingeniería en el instituto.
Las hebras son transferidas a un tubo lleno de células madre y
una solución de crecimiento; éste tubo gira lentamente, por lo que
las células madre se pueden adherir a toda la circunferencia de la
sutura. Una vez poblada por las células, la sutura es unida a una
aguja quirúrgica.
En dos centímetros de este hilo pueden habitar prácticamente
10.000 células mesenquimales. Los científicos pueden variar el
tamaño de las hebras, y la velocidad a la que se desintegra el
material, en función de la aplicación.
"Esta nueva técnica ofrece una herramienta maravillosa para la
administración de células para la reparación cardíaca y también para
problemas eléctricos, donde es posible que se desee crear un nuevo
camino eléctrico", destaca
Ira Cohen, director del Instituto de Cardiología Molecular de la
Universidad Stony Brook en Nueva York. Cohen ha colaborado
previamente con Gaudette, pero no participó en este proyecto.
Actualmente, el equipo de Gaudette está estudiando las en ratas,
para determinar cuánto tiempo permanecen las células en el lugar de
la lesión, y si pueden ayudar a curar los tejidos. Una pregunta que
queda por responder es si la tecnología puede ser ampliada para
administrar los cientos de millones de células necesarias para
reparar la pared del corazón.
Aunque tanto los estudios en animales como los realizados en
humanos muestran que las células mesenquimales pueden mejorar la
función del corazón, aún no está claro cómo. La idea predominante es
que las células, más que formar nuevos tejidos propios, liberan
factores de crecimiento y otras moléculas que estimulan el
crecimiento de nuevos vasos sanguíneos. También es posible que
señalen a las células residentes que deben comenzar a dividirse con
el fin de hacer crecer tejido nuevo.
Los ingenieros de tejidos están desarrollando varios métodos
diferentes para la administración de las células madre a un corazón
dañado, incluyendo el crecimiento artificial de parches de músculo
batiente del corazón. No obstante, Gaudette espera que las suturas
biológicas serán más versátiles que los parches, y en última
instancia, menos invasivas. Debido a su estructura filiforme, el
material tiene el potencial de ser administrado mediante un catéter
que pase a través de una vena.
Esta investigación también forma parte de una tendencia mayor de
combinar células madre con ingeniería de tejidos y con nuevos
biomateriales para ayudar a las células a crecer de forma más
natural y para mejorar su tasa de supervivencia una vez implantadas.
"Si pensamos en el corazón como un trozo de material dañado--un
concepto que creo que está ganando tracción--no vamos a querer
introducir células al azar", señala
Kenneth Chien, director del Centro de Investigación
Cardiovascular del Hospital General de Massachusetts. "Queremos
obligar a las células a ir a donde las necesitamos y queremos
alinearlas de la manera adecuada." Él compara este enfoque con el de
un sastre experimentado que repara un suéter con el mismo hilo y
utilizando el mismo tipo de costura como en el material existente.
Aunque el estudio de Gaudette se centrara en las células madre
mesenquimales, otros investigadores están persiguiendo un enfoque
parecido con otros tipos de células, tales como miocitos cardíacos,
los cuales componen el músculo estriado del corazón. "En teoría se
podrían fabricar hebras de distintos tipos de células vasculares,
células del músculo cardíaco, o tipos múltiples de células", explica
Murray. "La mayor limitación consiste en el tamaño del agujero que
se puede hacer en el corazón para pasar cables de células a su
través". Fuente
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