El sistema
inmunológico fetal es distinto al sistema inmune adulto
Un equipo de investigadores de la Universidad de
California en San Francisco (UCSF) ha demostrado por vez primera que
el sistema inmune de los fetos humanos procede de una fuente
completamente distinta a la del sistema inmunológico adulto, y que
tiende más a tolerar las sustancias extrañas de su entorno que a
luchar contra ellas. Este descubrimiento podría ayudar a comprender
mejor cómo responden los recién nacidos tanto a infecciones como a
vacunas o cómo se desarrollan las alergias infantiles. Por Yaiza
Martínez de Tendencias Científicas.
n equipo de investigadores de la Universidad de California en San
Francisco
(UCSF) ha demostrado por vez primera que el sistema inmune de
los fetos humanos procede de una fuente completamente distinta a la
del sistema inmunológico adulto, y que tiende más a tolerar las
sustancias extrañas de su entorno que a luchar contra ellas.
Según publica la UCSF en un
comunicado, este descubrimiento podría ayudar a comprender mejor
cómo responden los recién nacidos tanto a infecciones como a vacunas
o cómo se desarrollan las alergias infantiles.
Asimismo, el hallazgo tal vez permita explicar ciertos enigmas,
como por qué muchos hijos de madres enfermas de SIDA no se infectan
con el VIH antes de nacer.
Sistemas opuestos
Hasta ahora, se había creído que el sistema inmune fetal e
infantil era, simplemente, una forma inmadura del sistema
inmunológico adulto, que respondía de manera distinta a éste debido
a su escasa o nula exposición a las amenazas del entorno.
Esta nueva investigación ha descubierto, sin embargo, un sistema
inmunológico en fetos de mitad de gestación completamente distinto
al sistema inmune adulto, y además derivado de un conjunto diferente
de células madre.
Según explica
Joseph M. McCune, profesor de la división de medicina
experimental de la UCSF y coautor del estudio: "en el feto hemos
encontrado un sistema inmune cuya labor es enseñar al feto a ser
tolerante con cada cosa con la que entra en contacto, incluida su
madre y sus propios órganos. Después de nacer, surge un nuevo
sistema inmune a partir de otras células madre distintas, que
trabaja luchando con cualquier elemento extraño".
Anteriormente, McCune y su equipo habían descubierto que el
sistema inmune fetal era altamente tolerante a células extrañas al
propio organismo, y habían teorizado que este hecho evitaba que los
fetos rechazasen las células de sus madres durante el embarazo, así
como sus propios órganos a medida que éstos se desarrollan.
El sistema inmune adulto, por el contrario, está programado para
lo opuesto: atacar cualquier elemento ajeno. Esta característica
permite al cuerpo luchar contras las infecciones, pero también es la
causante del rechazo de órganos transplantados.
Sensibles y tolerantes
En investigaciones previas, los científicos habían atribuido la
tolerancia del sistema inmunológico fetal, al menos en parte, al
extremadamente alto porcentaje de células T reguladoras o
linfocitos T reguladores presentes en dicho sistema.
Se sabe que estas células suprimen efectivamente la activación
del sistema inmunitario y, por tanto, provocan una respuesta
tolerante ante agentes externos. Hacia la mitad de la gestación, los
fetos presentan aproximadamente tres veces la frecuencia de células
T reguladoras que los recién nacidos o los adultos.
McCune y sus colaboradores comenzaron a evaluar si las células
inmunes de los fetos eran más propicias a convertirse en células T
reguladoras. Para ello, purificaron las llamadas "células T naive"
(células nuevas que nunca han sido expuestas a agentes externos)
tanto de fetos que habían alcanzado la mitad de la gestación, como
de adultos.
Después, pusieron todas las células en contacto con células
extrañas, algo que un sistema inmunológico adulto normal provoca una
respuesta inmunológica inmediata.
De esta forma, descubrieron que un 70% de las células fetales
fueron activadas con esta exposición, en comparación con sólo el 10%
de las células adultas. Este hallazgo refuta la noción previa de que
las células fetales no reconocen a los "invasores".
A pesar de la respuesta de estas células, más del doble de
células fetales se convirtieron en células T reguladoras, lo que
demuestra que, además de sensibles a la estimulación externa, las
células fetales tienden a responder a los agentes extraños con
tolerancia, explican los científicos.
De células madre distintas
Después de esto, los científicos pasaron a clasificar las células
en función de su expresión génica (proceso por el que los organismos
transforman la información codificada en los ácidos nucleicos en las
proteínas necesarias para su desarrollo y funcionamiento), esperando
ver expresiones de genes similares en los dos grupos de células
estudiados.
En realidad, lo que descubrieron entonces es que ambos grupos
eran muy diferentes, y que miles de sus genes divergían entre las
dos líneas celulares. Cuando utilizaron células madre productoras de
sangre para generar nuevas líneas de ambos grupos de células, se
produjo la misma divergencia.
De esta forma, los investigadores se dieron cuenta de que, de
hecho, hay dos tipos de células madre productoras de sangre: un tipo
se encuentra en los fetos y da lugar a células T tolerantes, y otro
tipo se encuentra en los adultos, y producen células T que atacan.
El porqué de esta diferencia, y por qué el sistema inmune cambia
a la versión adulta durante el tercer trimestre de embarazo, son
cuestiones que siguen sin respuesta.
En futuros estudios, los investigadores intentarán determinar con
mayor precisión cuándo ocurre la transformación del sistema
inmunológico y por qué; y también si los niños nacen con una gama de
proporciones de sistemas inmunológicos fetal y adulto, lo que podría
modificar la manera en que se está vacunando a los recién nacidos o
el tratamiento que se les aplica para enfermedades como el VIH. Los
investigadores han publicado sus descubrimientos en la revista
Science.
Fuente
|