La vacuna contra la hepatitis E
Investigadores chinos han
fabricado la primera vacuna contra la hepatitis E. Esta infección
viral es muy poco frecuente en los países ricos, pero como se
transmite sobre todo a través del contacto con aguas fecales, se
calcula que hasta un tercio de la población mundial podría estar
expuesta, o directamente infectada. El hallazgo lo publica The
Lancet.
El ensayo, hecho por investigadores
de la Universidad de Xiamen (China), ha contado con 100.000
voluntarios, y tuvo un resultado taxativo: de los 50.000 que fueron
inmunizados, no hubo ni un solo caso de hepatitis. En la otra parte,
se dieron 15 casos a los 19 meses. La vacuna se administra inyectada
en dos tomas. Esto daría un margen de protección del 100%.
En general, según recoge la
Organización Mundial de la Salud (OMS), la hepatitis E es una
enfermedad que se cura sola. La tasa de mortalidad está entre el
0,5% y el 4%, aunque como se da sobre todo en países pobres es una
infección aún poco conocida. De hecho, hasta 1980 no se identificó
su causa. Pero hay una alarmante excepción: las mujeres embarazadas.
El 20% de las que se infecta fallece en el tercer trimestre tras
sufrir una versión aguda de la enfermedad.
Los investigadores se enfrentan ahora
al siguiente reto. Una vez descubierto el fármaco, hay que
producirlo a gran escala y fijar campañas de vacunación. Con el
inconveniente de que, como la enfermedad afecta sobre todo a países
pobres, que son los que no tienen un sistema de depuración de aguas
fiable, el precio del producto no puede ser muy elevado, o debe ser
subvencionado. Los científicos creen que además de prevenir puede
mejorar la infección, pero afirman que eso habrá que estudiarlo.
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