El habitáculo también presenta un
aspecto moderno. La
consola central con pocos botones está muy bien organizada, el
control del sistema de aire acondicionado destaca gracias a una
estética más moderna y el cuadro de instrumentos está bien
estructurado (pese a contar con unos grandes números, es
perfectamente legible). Aunque el Sportage no es ningún maestro en
esto de los compartimentos, gracias a la enorme guantera, a los
portavasos, al reposabrazos central y a un compartimento abierto
situado detrás de la palanca de cambios, se dispone de suficiente
espacio para almacenar cualquier cosa.
Asientos calefactados en la parte
trasera
El acabado de las superficies de
plástico duro (tanto lisas como granuladas) que se suceden en el
salpicadero, junto con las superficies blandas con base de espuma,
no acepta crítica ninguna a excepción de algunas imperfecciones
puntuales. La oferta de plazas
también es excelente en los cómodos asientos tanto
delanteros como traseros que, además, se pueden tapizar en cuero.
Quizá los ocupantes más altos de las plazas traseras podrían llegar
a tener problemas con su cabeza si el Sportage está equipado con el
techo panorámico opcional que reduce ligeramente la altura del
habitáculo. Como contraprestación, las plazas traseras cuentan
incluso con calefacción en los asientos (tanto delante como detrás
por 425 euros). Sin embargo, la sujeción lateral de los asientos
resulta algo escasa como ocurre en todos los SUV.
Con una capacidad de 564 litros, el
maletero resulta suficientemente espacioso. Además, gracias a un
plano de carga más bajo y al gran portón trasero, la zona de
equipajes resulta fácil de llenar. Tan sólo es necesaria una
maniobra para abatir el respaldo de los asientos traseros de
división asimétrica, con lo que obtenemos una superficie de carga
plana con hasta 1.353 litros de
espacio de almacenamiento. Cabe destacar, no obstante, que
su capacidad es algo inferior a la de su predecesor.
Un gasolina algo lento y un diésel muy
veloz
Cuando el Kia Sportage llegue a los
concesionarios se podrá elegir entre
dos motorizaciones. Tras una breve toma de contacto seguro
que la mayoría de los compradores habrán tomado su decisión a favor
del motor diésel de dos litros cuyo funcionamiento es silencioso y
libre de vibraciones. Este cuatro cilindros sólo tiene 135 CV, pero
es capaz de desarrollar 319 Nm a tan sólo 1.800 revoluciones. Junto
con una caja de cambios bien graduada se supera el efecto turbo sin
mayores dificultades y el Sportage emprende su camino con gran
potencia. Kia cifra su consumo en 5,9 litros.
El motor de gasolina, también de 2
litros, es muy diferente. Aunque su hoja de datos le otorga una
potencia de 163 CV, su respuesta es pobre. Este motor, algo entrado
en años, no entiende de empuje ni de capacidad de aceleración. A
esto cabe añadir que su caja de cambios de cinco velocidades con una
relación de transmisión bastante larga no ayuda de forma alguna. Kia
ha anunciado el lanzamiento de otra mecánica de gasolina de 1,6
litros para finales de 2010 que, aunque con menor potencia, promete
tener un rendimiento más alegre
gracias a una inyección directa de la gasolina y a un cambio de seis
velocidades. Al mismo tiempo, Kia introducirá también un segundo
motor diésel de 115 CV y una cilindrada de 1,7 litros. Para ambos
modelos estará disponible el sistema Stop-Start, aunque con un
sobreprecio de 300 euros.
Tracción delantera e integral
Mientras que los motores más pequeños
sólo contarán con tracción delantera, las dos mecánicas de dos
litros podrán encargarse opcionalmente con tracción delantera o
tracción integral. El diésel de tracción delantera es además la
única combinación que no podrá disfrutar del
cambio automático de seis
velocidades. Aunque Kia prevé que un gran porcentaje de los
modelos vendidos corresponderá a los diésel 4x4, la realidad podría
ser bien distinta. Al menos sus adversarios de este segmento se
encargan cada vez con mayor frecuencia con tracción a dos ruedas.
Esto ahorra peso y reduce la fricción y, por ende, el consumo.
Además, la tracción a las cuatro
ruedas se utiliza muy raramente, sobre todo porque el diésel de 2x2
no presenta casi problemas de tracción. Si llegara a darse el caso
en el que el SUV compacto se
deslizara sobre sus ruedas delanteras al entrar con
demasiado impulso en la curva, el ESP comenzará a funcionar con
suficiente antelación como para devolver al Sportage a su rumbo.
Independientemente del tipo de propulsión, todos los Sportage
cuentan con un asistente para el descenso a bordo que llevará a los
ocupantes de forma segura por las pendientes más empinadas.
Tracción integral con un menor consumo
El propio sistema de tracción
integral procede del proveedor austriaco Magna y trabaja con un
embrague de discos múltiples electrohidráulico que sólo traslada el
par motor al eje trasero en caso necesario. Si la fuerza no es
necesaria, el Sportage se impulsa sobre sus ruedas delanteras. A
diferencia de su predecesor, que no trasladaba la fuerza a la parte
trasera hasta que no detectaba una pérdida de adherencia, el nuevo
sistema controla diferentes parámetros – como el giro del volante y
la posición del acelerador – para intentar calcular así la
distribución óptima de la potencia antes de que las ruedas derrapen.
Además, y para gran satisfacción de sus propietarios, el
sistema de tracción integral resulta muy económico. En el
caso del diésel el consumo tan sólo aumenta 0,1 litros, mientras que
con sus 7,9 litros el gasolina 4x4 consume únicamente 0,3 litros
más.
El nuevo Kia Sportage está equipado
con una dirección asistida eléctrica en lugar de hidráulica. De esta
manera se suprime todo el sistema de correa mecánico, lo que tiene
un efecto muy positivo en el consumo, aunque la sensación de la
dirección en su posición central resulta algo sintética. Al
principio, el vehículo reacciona de
forma imprecisa a las correcciones leves, aunque a partir
de un determinado ángulo de giro la dirección se vuelve más activa
logrando así una conducción más firme y segura.
Salto adelante
En lo que respecta al reglaje del
chasis los ingenieros han logrado alcanzar un buen equilibrio. Como
casi todos los SUV, el Sportage no resulta muy rígido y es capaz de
absorber la mayor parte de las irregularidades que pueda presentar
el asfalto. Los pasajeros tan sólo percibirán las pequeñas y
fastidiosas sacudidas. Sin embargo, al mismo tiempo el Kia cuenta
con un potencial dinámico
suficiente para hacer honor a su nombre.
Algo que también resulta suficiente
es el ejemplar equipamiento de serie del Kia. Incluso los que se
decanten por el modelo de gasolina pequeño con equipamiento básico
(disponible en breve) no se sentarán en un coche vacío. Por 19.950
euros disfrutarán de llantas de 16", un asiento para el conductor
regulable en altura, radio CD con puerto USB, entrada auxiliar y
conector para el iPod,
ordenador de a bordo, elevalunas eléctrico y aire acondicionado. La
inversión de 1.600 euros en el equipamiento «Vision» resulta más que
recomendable, ya que éste incluye luces de conducción diurna tipo
LED, llantas de 17", volante regulable en profundidad, faros
antiniebla, espejos exteriores eléctricos regulables y plegables,
sensor de lluvia y sensores de aparcamiento detrás.
Equipamiento distribuido en paquetes
Además, con este equipamiento el
cliente tiene la opción de elegir otros paquetes que no están
disponibles para la versión básica, como por ejemplo los asientos
calefactados que se suministran en combinación con el
programador de velocidad y el
volante multifunción (425 euros), el paquete de seguridad
con cámara de visión trasera y sensor de luz (410 euros), los faros
de xénon (670 euros) o el sistema de navegación de fácil manejo con
instalación manos libres Bluetooth (1.500 euros). Todo esto, a su
vez, forma parte de la versión superior Spirit (3.400 euros
más cara).
De las dos motorizaciones disponibles
a partir de agosto, el gasolina es el más barato con un precio a
partir de 21.300 euros. El
motor diésel, a todas luces el más recomendable, tiene un precio
inicial de 24.100 euros.
Por la tracción integral se cobra en ambos casos un sobreprecio de
1.500 euros. El futuro diésel más pequeño también tiene precio:
22.250 euros.
Conclusión
El nuevo Sportage convence con una
buena oferta de plazas, un equipamiento de serie amplio y un motor
diésel de primera clase. Y todo ello a
un precio más que razonable.
Por 25.000 euros se puede adquirir el modelo con mecánica diésel con
un equipamiento casi completo. Además, disfrutaremos de una garantía
de siete años, algo que ningún otro fabricante puede ofrecer.
Nota importante: Las versiones y
los precios reflejados en el texto corresponden exclusivamente al
mercado alemán. En España aún no se han dado a conocer.