La consulta sobre una posible huelga
fue anunciada este pasado fin de semana en respuesta a la
"provocación" que, según
los controladores, supuso la aprobación, mediante un Real Decreto,
de un reglamento que
establece las normas de seguridad
aeronáutica en relación con los
tiempos de actividad y los
requisitos de descanso de los controladores civiles.
USCA interpretó entonces que el
único objetivo de la
decisión del Gobierno había sido
"dinamitar" las negociaciones del
convenio colectivo, que es la piedra de toque del conflicto
laboral entre el sector y el Ejecutivo.
"Graves" consecuencias
Antes de conocerse el resultado de la
votación, tanto el sector turístico como las compañías aéreas,
habían expresado su preocupación por una posible convocatoria de
huelga. La
Asociación Española de Compañías Aéreas (AECA) vaticinó que el
anuncio de paro generará un gran número de
cancelaciones y desvíos
de turistas hacia otros destinos del Mediterráneo, mientras que
Iberia coincidió en apuntar que supondrá una pérdida de clientes.
La Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT)
señaló, antes de la votación, que la huelga tendrá
graves consecuencias económicas
para el turismo español y propuso que, para preservar el
interés de los viajeros, los controladores sean sustituidos por sus
homólogos extranjeros o militares.
Por su parte, el ministro de Fomento,
José Blanco, afirmó este
martes que sigue dispuesto a "profundizar, acordar y dar respuesta"
a algunas de las reivindicaciones que plantean los controladores
aéreos